Parte de guerra: así están las "civil wars" de los partidos mendocinos
Los partidos políticos no son unidades homogéneas que solo tienen que salir a competir con sus adversarios cada tanto. Su entramado interno sufre complicaciones todo el tiempo. Dirigentes que pujan por ascender, sectores que lo hacen para tomar la conducción en manos de otros, pretensiones de candidaturas y de toma de decisiones en nombre del resto suceden todo el tiempo.
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Pero un año antes de las elecciones todo se nota mucho más. Comienzan a moverse, a pronunciarse nombres propios que movilizan a unos y enardecen a otros. No hay peores batallas electorales que las que se producen hacia adentro de las fuerzas políticas. Y hoy, en Mendoza, en los tres grandes bloques partidarios, hay "guerra civil".
CAMBIA MENDOZA
Son numerosos los partidos que conforman la alianza liderada por los radicales. Aquí se pueden apreciar movimientos entre partidos, para pujar por el poder, pero también hacia adentro de ellos.
HACIA AFUERA Y ENTRE TODOS. ¿Cómo van a repartir las candidaturas para las próximas elecciones legislativas? Todos pretenden un lugar más y en la última elección, fundacional para el frente político que lidera Alfredo Cornejo, los aliados como Libres del Sur, el PRO, el PD y el Frente Renovador consiguieron un lugar cada uno en la Legislatura. Otros, como el Socialismo, fueron ubicados en municipios. Los seguidores de Stolbizer y Carrió, no recibieron nada. Pero no solo pasa eso: ¿Quién encabezará la lista de diputados nacionales que en la oportunidad anterior fue para el PRO con Susana Balbo al frente? Los radicales esta vez no cederán el lugar. Y allí, ahora, aparecen sus intendentes peleando el lugar que, creen, les pertenece por haber doblegado en algunos casos al peronismo en territorios que parecían invencibles, como Las Heras y Guaymallén. Pero en estos dos municipios se da otro factor: hacia adentro del radicalismo, tanto Daniel Orozco como Marcelino Iglesias representan a Julio Cobos, por lo que el cornejismo los desconsidera, directamente. Pero, "como si no fueran radicales", los propios intendentes cobistas han tenido una dura batalla recientemente.
LOS RADICALES. La UCR lleva la procesión por dentro. Los legisladores que aseguran haber tragado sapos por pedido de Cornejo ahora piden pista para reelecciones o salto de cargo a la Nación. Hay muchos radicales que creen que no han sido bien considerados, luego de que se decidiera la reducción de cargos en el Poder Ejecutivo y pretenden usar las Primarias (PASO) para revalidar su poder. En este punto, el cornejismo no ha logrado unificar detrás de su líder, el Gobernador, a todo el radicalismo, aunque nadie se atreve a asomar demasiado la cabeza sin antes sacar cuentas de su pretendida hazaña. Hasta ahora, todos miran como un pionero la intentona del empresario radical santarrosino Walter Soto, que se cortó solo en su precandidatura a la intendencia de Santa Rosa. Los antiguos "territoriales" del Este miran con atención la jugada, luego de sentirse ninguneados por el gobierno de su propio partido, pero no son los únicos. Hay pequeños ententes de rebelión en municipios que Cornejo espera que surjan sin que nadie se lo impida para luego aplastarlos electoralmente, sin ceder y sin "pagar".
LOS MACRISTAS. Dentro del PRO está claro que Omar de Marchi y Susana Balbo, con los que siguen a uno y otra, representan una posibilidad de fusión tan posible como la del agua y el aceite. El ex demócrata la "aparatea" sumando a cuanto peronista encuentre sin trabajo al municipio que conduce o a los cargos nacionales que ha conseguido colocar. Mientras, la bodeguera solo tenía -hasta hace unos días en que su sinceridad le jugó una mala pasada cuando opinó que los diputados deberían ganar el doble- sus principios y su ideal del PRO para exhibir y convencer. De Marchi juega igual que un PD clásico de otrora y tiene poco de macrismo: su entorno ya es peronista y allí se habla de "sumar músculo", lo que no es otra cosa que sumar gente, uno por uno, salario por salario, para triunfar en la interna y con eso le basta para seguir arriba.
LOS MASSISTAS. Están reclutando gente que quedó afuera de los otros partidos pero tiene poco para ofrecerles. El único gobierno que manejan es el de San Carlos, con Jorge Difonso, y el otro eje del poder provincial es el de Guillermo Pereyra, el sindicalista del CEC. En este punto, MDZ ya te contó que están armando su "pata radical" con aquellos que quedaron fuera de la gestión y del partido y que presentarán antes de fin de año como una opción interna propia, como un capital político. Los radicales no se muestran preocupados, porque los nombres que circulan están más vinculados a un pasado glorioso en las internas que a un porvenir victorioso en elecciones abiertas. Pero a ello hay que sumarle la embestida de Jorge Pujol, el médico al que le fue muy mal en las elecciones legislativas, pero que se quedó con sangre política en el ojo y ahora exhibe la marca de "De la Sota" en las elecciones municipales de Santa Rosa. Eligió a un exfuncionario del presidiario Sergio Salgado para competir y fue repudiado por el Frente Renovador local, que no lo respalda. Eso promete pelea.
EL PJ, FPV, FRENTE CIUDADANO O COMO VAYA A LLAMARSE
En el peronismo las cosas están muy difíciles Nadie confía en nadie, al punto de que hay fracturas que involucran, inclusive, a familias y a sectores internos que juegan a la conveniencia personal de quien lo lidere.
LA "UNIDAD". El sanrafaelino Omar Félix fue consagrado como futuro conductor del PJ. Pero solo por los azules, que reservaron para el intendente de Lavalle, Roberto Righi, el segundo lugar del partido. Más allá de ello, no hay mucho. Félix es una especie de organizador de evento, o "meeting planner", como le llamamos en MDZ, pero poca bolilla les dan a sus decisiones. Para muchos peronistas sigue siendo un dirigente sureño y no uno provincial. A eso, hay que sumarle el bombardeo que recibió del diputado nacional Rubén Miranda y del que quedaron afuera sus amigos del gobierno anterior, con los seguidores de Carlos Ciurca y Francisco Pérez. Los primeros, se recluyeron por sí solos en Las Heras, en donde este domingo ganaron una internita local y sienten que han tomado una bocanada de oxígeno, aunque la oposición interna sumó, en dos listas, el 43 por ciento del peronismo lasherino. El segundo prefiere no hablar de reclusión, acosado por causas judiciales. Sus amigos del gobierno ya se fueron con Omar de Marchi al PRO. La conducción del peronismo mendocino acredita otro factor de tensión: ninguno de sus legisladores nacionales comparte el acuerdo alcanzado: no están allí ni Alejandro Abraham ni Rubén Miranda ni Anabel Fernández Sagasti.
LAS HERAS CONTRA EL MUNDO. En Las Heras, Ciurca juntó las cabezas de todos los exintendentes: Miranda y Guillermo Amstutz y sus familias (Verónica Valverde de Ciurca, Fabián Miranda, los hijos de Rubén y todos los colaboradores directos de todos) formaron una lista y se aglutinaron allí. Fue el Miranda concejal el que salió a repartir culpas contra los kirchneristas de Anabel Fernández Sagasti y contra Alejandro Bermejo, azul, cuando ganaron la internita del domingo en el municipio que perdieron en manos del médico radical Daniel Orozco. En ese esquema de beligerancia amenazan con moverse en el territorio provincial, mientras salen a la conquista de Santa Rosa, para lo cual mandaron al frente a una ex reina de la Vendimia, María Flor De Stéfanis, en quien confían como próxima intendenta municipal.
AZULES CONTRA AZULES. Los azules fueron durante años el sector más fuertemente consolidado del peronismo. Pero ya no está su "pontífice", Juan Carlos Mazzón. Tras la muerte del líder, no apareció un liderazgo local sólido y hoy todos se pelean con todos. Ni siquiera el "eje Maipú" (Clan Bermejo junto al Clan Bianchinelli-Japaz) parece estar consolidado. Las disconformidades entre Adolfo y Alejandro marcan un problema. Bianchinelli está ocupado en defenderse de la gestión en el Casino y Japaz, en colaborar con el gobierno de Cornejo desde el EPRE. Desde el Este aparece un sector acuerdista con el intendente de San Martín, Jorge Omar Gimenez, a la cabeza: todo lo que hace el Gobierno le parece bien. En su contra está el azul Roberto Righi, que cuando puede, pega. En ese núcleo talla también la díscola exfuncionaria de Cristina Kirchner Patricia Fadel. "Cuando ve posibilidad de que el resto acuerde, bombardea sin piedad", sostienen desde el "azulismo" peronista que ya empieza a ponerse morado (algunos bromean que si no por cercanía al Gobierno de Cornejo que asume como propio la identidad universitaria radical, o por los golpes que se están dando). A todo esto, queda jugando como azul-líbero Jorge Tanús, que ya dijo que quiere ser diputado nacional.
¿Y EL KIRCHNERISMO? Cristina ha mandado a los sectores que la defienden sin preguntar a que armen un "Frente Ciudadano", tal la nueva marca que adoptarán tras dejar de usar la de "Frente para la Victoria". "Están jugando bien los muchachos", dijo en la "Mesa MDZ" el azul Jorge Tanús. Pero en Las Heras enfrentaron la estructura (y perdieron) y nadie sabe si el destino les deparará una participación por dentro o por fuera del Partido Justicialista. Eso lo decidirá una sola persona: Cristina Kirchner, ante quien se arrodillan en forma mística. En el resto del peronismo se quejan de que "ya están bien pagados" con la banca de senadora nacional para Fernández Sagasti, a la que llegó no por peso interno sino por el "dedazo" de la expresidenta cuando tenía poder real.
LA IZQUIERDA JUEGA SU JUEGO
La fuerza que terció en Mendoza implosionó en su momento y ahora intenta recomponerse. El caudal electoral del FIT está integrado por tres afluentes principales: el PTS de Nicolás del Caño, el PO de Raquel Blas y la ciudadanía que busca "algo diferente" y los vota sin coincidir en el fondo con sus principios trotskistas. El asunto es que buscan "reafirmar la identidad de izquierda" con un acto en el estadio porteño de Atlanta, el 19 de noviembre, todos juntos. Y eso alejaría al tercer (y más caudaloso) afluente: los independientes que no tienen ni idea de que son "troskos" y que los eligen como "antipolitica". De todos modos, Del Caño, ya sin banca y luego de haber sido el candidato presidencial menos votado, volvió a Mendoza a militar desde abajo allí en donde hay una fábrica en problemas, despidos o injusticias. Encuentra en el contexto nacional un caldo de cultivo para su militancia, habida cuenta que se configuran como la única oposición que jamás acordaría con el PRO y sus aliados. Con ello, asumen una identidad opositora más clara que la de los peronistas, ya sean de la marca oficial o massistas, ya que nunca apoyarían al Gobierno, a diferencia de los otros que lo hacen en forma alternada.