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Cornejo y el 2017: más cambios, elecciones y tensión con la Nación

El Gobierno quiere cambiar la impronta para el año que viene, pero reconoce que depende de variables que "no maneja". El "Procrear" de Cornejo, la relación con los intendentes y las reformas que se cocinan a "fuego lento".
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Alfredo Cornejo se maneja como en el TEG, el juego de mesa de estrategia de guerra donde la paciencia y anticiparse a las jugadas de los rivales son clave. Pero como ocurre en ese juego, también en la política hay una cuota de imponderables y de factores fuera de alcance de cada jugador. Justamente el problema es que el modelo 2017 de la gestión de Gobierno depende en gran medida de varios de esos imponderables, principalmente de factores económicos. Pero también políticos: el 2017 es año electoral y será el test de desempeño real y como serán elecciones simultáneas el factor "humor social" será clave. "Estamos enfocados en lo que podemos hacer y cambiar, pero muy pendientes de lo que no podemos hacer porque no tenemos el control. La economía no crece aún. Nos pasa lo mismo que la gente común: entienden el esfuerzo, pero quiere pasar a la otra etapa. La otra etapa es trabajosa", definen en Casa de Gobierno a poco de cumplir un año de gestión.

El mapa de gestión para el año que viene incluye un replanteo de planes de vivienda para "inyectar" recursos, más reformas a los sistemas de educación, seguridad y salud, más carga sobre el Poder Judicial y una reforma institucional que se cuece a "fuego lento" y por ahora sin la mano visible del Gobernador. La relación con la Nación es clave en todo el paquete: Cornejo descarta cualquier intención de "pelearse", pero hay diferencias fuertes en algunos temas. "Buscamos ser cada vez más independientes, pero no lo vamos a lograr en el corto plazo", aseguran.


Cornejo cree que el "plan político" que diseñó se ha cumplido, pero el "plan de gestión" va más lento de lo que pensaba. La semana pasada fue "atípica" para un 2016 árido y hubo anuncios de obras. En ese sentido el Gobierno apunta a que la construcción de viviendas sea uno de los ejes. Antes debieron reciclar los proyectos heredados, con negociaciones de por medio, para apuntar a que el IPV construya 9 mil casas antes de dejar la gestión. 

Pero en carpeta el Gobernador tiene su propio "Procrear" para tratar de dejar una impronta distinta. Aunque obviamente no tendrá ese nombre, la idea de Cornejo es fondear el IPV para que se construyan 1000 casas por año a través del programa Ahorro Previo (hoy solo se hacen 100) y generar un programa de subsidio a la tasa de interés de los bancos que den créditos hipotecarios. El problema es el mismo: la dependencia de factores externos, como la tasa de interés y el acceso al crédito; pues el año que viene Mendoza volverá a buscar deuda.

La "administración" de los conflictos

Antes de que arranque el nuevo año, comenzarán las tensiones con sectores de poder, como los gremios. "Mi primera opción es el acuerdo", repitió Alfredo Cornejo en distintas reuniones que ha mantenido en los últimos días con actores políticos de Mendoza. Lo dice para tratar de mostrar alguna bandera blanca. Pero reconoce que en algunos casos si no "pegaban primero" no había cambios. "Todos los sistemas tienen resistencias. No es que no hay cambios al interior de la educación, seguridad, la justicia o salud que no tenga actores disfuncionales al interés general. Cornejo busca reproducir el "modelo Ampros" de acuerdo. Es que este año el Gobierno logró una alianza tácita con ese gremio de la salud que trascendió el acuerdo paritario. Explican que hubo diálogo para afrontar reformas en los hospitales y que eso generó un avance. "Si hay acuerdo se avanza más rápido. Hay muchos actores disfuncionales al bien común dentro del Estado", explican en Casa de Gobierno y remarcan que en Salud es donde más han avanzado en cuanto a la mejora en la gestión. "Claro que no estamos ni cerca de lo óptimo, pero se ha encaminado", aseguran. Nuevamente educación va a ser el primer sector para negociar y allí buscan ir más allá del "ítem aula", que se mantendrá y hasta podría nacionalizarse. Pero la aplicación podría ser más puntual y buscan sumar al SUTE en la discusión sobre el sistema de educación. Claro que le suman un ingrediente político ineludible: el gremio docente tiene elecciones el año que viene y ese factor pesará en las negociaciones.


En el tren de mostrarse más "acuerdista" el Gobernador amengua la carga contra el Pode Judicial y asegura que busca un acuerdo de gestión con ese poder. "Soy el primer gobernador que no se pelea por plata con la Corte", recuerda Cornejo. "Yo quiero un acuerdo con el Poder Judicial. Algo que me beneficie, no a mi sino al interés general. No hay chances de que esto cambie si no cambia la justicia", repite. Pero la paz se acaba cuando habla de "un grupo" de la Corte que, reconoce, lo "saca". "A Cornejo le molesta que no den el debate públicamente y que tengan golpes bajos como lo que le hicieron a Valerio relacionando el "Ni Una Menos" con su figura", explica uno de los voceros del Ejecutivo.

 El conflicto se tensó de tal manera, que en el Ejecutivo creen que se pinchó una vacante que pensaban iban a tener que cubrir: antes de asumir, hubo una charla entre Cornejo y Alejandro Pérez Hualde donde el juez le anticipó que se jubilaría y que por eso tendría la posibilidad de cubrir esa vacante. Pues ahora Pérez Hualde es uno de los puntales de la "resistencia" a Cornejo y dudan que se retire. "La primera piña me la dieron ellos", responden desde el Ejecutivo al hablar sobre el conflicto y hacen mención al fallo de diciembre del año pasado relacionado con las prisiones preventivas.

Aunque sin que haya repercusiones positivas en la calle, el Gobierno defiende las reformas en el Poder Judicial y en particular los dos nombramientos: el de Gullé como procurador y el de Valerio como juez de la Corte. "Ya se notan los cambios. Hay juicios que se resolvieron en tres meses", aseguran. Sí reconocen que hubo varias charlas entre Gullé y el Gobernador por la demora en algunas causas, sobre todo relacionadas con la investigación de hechos de corrupción durante la gestión anterior.

Cornejo, el "peronista".

La relación entre Cornejo y Macri es correcta y fue gestada por conveniencia mutua. Las diferencias son muchas, aunque se disimulan en público. El problema es la alta dependencia nacional que tiene Mendoza y, por ende, la de Cornejo con Macri. Para relajar lo que piensa, Cornejo se define como "peronista" en ese sentido, pues abona le idea de una Provincia con "independencia económica y soberanía política". Claro que lo considera un imposible en el corto plazo. "Nadie quiere pelearse con Macri y la Nación, no está en la intención de ninguno. Sí está claro que hay diferencias y que en Mendoza somos muy dependientes Tenemos que ganar independencia. Hay que ser prudentes", explican.


Las diferencias de modelo político son varias. La "pelea" más dura ha sido con el ministro de Energía Juan José Aranguren. Cuentan que en una reunión con el Gobernador, el Ministro cuestionó la visión crítica sobre el mercado que planteaban desde Mendoza. "Es antiindustrial. Algunas cosas que hace ni Trump las va a hacer", critican en el Gobierno y recuerdan que en la pelea por los proyectos de energía renovable Aranguren cuestionó la visión mendocina. "Ustedes creen poco en el mercado, no sé por qué tienen tanta desconfianza en el mercado", dijo el Ministro, con aval de Macri. Esta semana Mendoza estuvo a punto de "plantarse" y no presentar proyectos en la nueva licitación.

Elecciones con "enemigos" aliados

Cornejo ya tiene en la cabeza las elecciones. Aunque el impacto del resultado se notará recién en la legislatura del 2018, lo que ocurra el año que viene es el test real sobre la gestión. Cornejo, en base a mediciones propias, cree que el oficialismo provincial "gana cómodo", aunque depende también del humor que haya sembrado su aliado Macri. Pero con su aliado "controlado" hoy el Gobernador tiene el foco puesto en sus rivales. Nada mejor que elegir los enemigos para un estratega. "Va a haber muchos cambios políticos el año que viene", vaticinan en el radicalismo.

El PJ, creen, va a rearmarse alrededor del poder de los intendentes y la relación con ellos es la que ha abonado Cornejo y busca profundizar. "No hay aprietes", responden ante las chicanas desde el Cuarto Piso. Reconocen, en cambio, que hay diálogo y que buscan profundizar esa relación.

En paralelo el Gobierno cuece reformas institucionales a fuego lento. Cornejo tiene en mente al menos dos medidas que implican reformas o interpretaciones de la Constitución. Por un lado no se saca de la cabeza la idea de limitar la reelección de los intendentes (reforma aprobada y no promulgada en 2009) y por otro quiere que los fiscales puedan autorizar allanamientos, con la posibilidad de reformar el artículo constitucional que lo restringe. En paralelo avanza en la Legislatura el debate por la reforma de la Constitución. Cornejo se mantiene al margen; no porque no le interese sino porque no quiere "espantar" la idea. Es decir, cree que si él se pone a la cabeza del tema se convertiría en un freno. Por eso el debate se hace en el Senado y con Laura Montero como gestora. Parte del PJ avala la idea y suma propuestas de cambio, como obligar a los jueces a jubilarse a los 65 años. El Gobernador dice no tener intenciones de reforma para "beneficio personal"; es decir buscar la reelección. Pero igual es probable que el año que viene no solo se elijan cargos en las elecciones, sino que haya un proyecto de reforma constitucional: sea una enmienda o un cambio integral.