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Usaron fondos sociales para "subsidiar" comercios en barrios privados

Las irregularidades en el manejo de fondos sociales tiene muchas formas, pero la misma caja. Se detectaron casos de famlias acomodadas que recibieron dinero destinado a emergencia social.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Montaje de pequeñas empresas en barrios privados, ampliación de negocios de familias acomodadas económicamete o el desvío de fondos para camuflar contrataciones directas. Las irregularidades en el manejo de fondos de subsidios sociales tuvo muchos formatos, aunque la caja era siempre la misma: los fondos del FIDES, el lugar donde van a parar los millones de la Nación y la Provincia que tienen como destino original asistir a las familias carenciadas de Mendoza. 

Como reveló MDZ ayer, los fondos de asistencia social fueron objeto de mecanismos de corrupción diversos y hasta hubo "retornos" pedidos a los destinatatarios de ayuda económica directa. 

En la mayoría de los casos los montos no son grandes y eso ayuda a la impunidad porque no llama mucho la atención. Pero la discrecionalidad era total.

Subsidio VIP

Un hombre de Luján, por ejemplo, pidió un subsidio social en 2014 para poner una despensa, argumentando que sería parte de los planes de economía social. Pero vivían en un barrio privado y la plata, en realidad, la usaron para montar una empresa de delivery de comidas. La excusa que figura en el expediente sensibiliza: "Generarse autoempleo, con base en la comercialización de un espacio adecuado para ello en su residencia diaria y familiar", decía la argumentación para pedir el subsidio. Las trabajadoras sociales firmaron la encuesta social que habilitó el subsidio, pasando por alto que se vivían en Pinar del Sol, un barrio privado de Carrodilla, y que por las características no denotaba ninguna situación de vulnerabilidad de la familia. Pero obviaron algo aún más grosero: la esposa del destinatario del subsidio era compañera de trabajo de ellas. La mujer es contadora y empleada de alto rango del Ministerio de Desarrollo Social, quien otorga esos subsidios. Al momento de la entrega de la ayuda ya estaba en planta permanente del Ministerio y con clase 13, la más alta de la Administración Pública.

Las sospechas son que el beneficiario, Iván Rodríguez, aprovechó los contactos para conseguir el regalo de 20 mil pesos para comprar elementos para su pequeña empresa sin mayores exigencias. Incluso el hombre tampoco se había registrado en ATM para facturar: el negocio estaba en negro. El Tribunal de Cuentas descubrió el caso en un muestreo de control de subsidios y ordenó que Rodríguez devuelva el dinero del subsidio.

Ayuda "del cielo"

Pero en ese muestreo no era un caso aislado. También se detectó que el Ministerio de Desarrollo Social entregó un subsidio a un comerciante para que amplíe su negocio. Pero no hay ninguna justificación para otorgarle esa ayuda, pues se trataba de un emprendimiento ya iniciado y un destinatario de buen pasar económico. "No han logrado acreditar la necesidad del subsidio ya otorgado, toda vez que la Revisión ha podido constatar que el beneficiario Sr. A. no se encontraba en situación de pobreza, asimismo el destino del subsidio era uno y se utilizó solamente para una parte de lo solicitado", denuncia el Tribunal de Cuentas. La ayuda al comerciante le cayó del cielo y ni siquiera lo obligaron a devolverla.

Quienes conocen el área social desde hace año, explican que no hubo control y que en los últimos años hubo un "festival" de subsidios a amigos, militantes y pícaros. "Cero control. Había una discrecionalidad total y los propios funcionarios instruían a la gente para vulnerar el sistema", explicó un ex funcionario. Justamente en los expedientes del Tribunal de Cuentas figuran esas "recomendaciones". Un mecanismo detectado fue el uso de subsidios para contratar empresas y servicios.

El mecanismo funcionaba con la entrega de subsidios millonarios a nombre de una fundación u ONG. Pero los fondos no tenían como destinatarios esa organización: luego de cobrar, se distribuían en varias manos, muchas veces para pagar contrataciones directas y discrecionales. Por ese tema hay funcionarios que complicados, como el ex jefe de gabinete de Desarrollo Social, Eduardo Ruiz, pues se detectó el desvío de fondo a través de subsidios.