Cornejo apura su plan para hacer Portezuelo
Con un ir y venir incesante de mails entre abogados del ministerio del Interior y del gobierno provincial, Alfredo Cornejo está intentando cerrar su plan para que la provincia de La Pampa no le ponga freno a la construcción de Portezuelo del Viento, la obra de mayor envergadura proyectada para Mendoza en los últimos años.
En 10 días, según las estimaciones que Enrique Vaquié, el ministro de Infaestructura, soltó el viernes en San Rafael, la Nación y la provincia podrían terminar por firmar un convenio para que Mauricio Macri asuma el compromiso de licitar la presa antes de fin de año.
El documento es fundamental para despejar las dudas que surgieron a mediados de esta semana sobre el destino del proyecto.
Durante una reunión de la Comisión de Hacienda y Presupuesto que se estaba desarrollando en la Cámara de Diputados de la Nación, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, respondió ante una consulta de abogados pampeanos que sujetará el futuro de Portezuelo a la aprobación del COIRCO, el comité de cuenca que regula el uso de las aguas del río Colorado.
"Hay una decisión irrestricta del Ministerio del Interior de no avanzar en ninguna obra que no tenga previamente el aval de los que conforman las distintas cuencas hídricas de la Argentina", advirtió el funcionario.
Tanto desde La Pampa como desde Mendoza coinciden desde hace tiempo en que la solución definitiva al conflicto por el uso del agua entre ambas provincias lo traerá la obra de trasvase del río Grande al río Atuel, que a éste le aportaría 33 metros cúbicos por segundo más de caudal.
Pero la crisis entre provincias por las aguas del Atuel complicó todo. Los pampeanos sostienen que Mendoza necesita del voto de La Pampa en el COIRCO (Comité Interprovincial del Rio Colorado) para avanzar con el trasvase del río Grande al Atuel. Y, si bien en un principio desde aquí habían advertido que esa alternativa no es válida, la respuesta se fue matizando.
Cornejo ya tiene diseñada su estrategia para evitar este seguro escollo. Al ser una obra nacional, apostó a que la discusión por la autorización o no sea entre la Nación y la provincia vecina. Y que en todo caso Carlos Verna, el gobernador pampeano, le frene la obra a Macri. Y no a Mendoza.
La resolución del conflicto en el comité de cuenca aparece como sencilla. Aunque se vislumbran algunas complicaciones en el manejo de los tiempos.
En primer lugar, Mendoza apunta a definir que el COIRCO no decida si autorizar o no la construcción de la presa. Sino que lo que deba aprobarse allí sea el plan de embalse y de manejo de la misma.
Este plan está siendo diseñado por el Departamento General de Irrigación y no se conocerá en el corto plazo.
Y por otro lado. En el seno del comité Ejecutivo del ente (que preside Frigerio y que integran además de Mendoza y La Pampa las provincias de Buenos Aires, Rio Negro y Neuquén) se necesita el voto unánime de todos los miembros para aprobar la continuidad de la obra.
En caso de no alcanzar ese acuerdo, el mismo estatuto del Comité establece que quien lauda es el presidente de la Nación, en un plazo no mayor a los 30 días luego de producida esa votación, y sin derecho de apelación por parte de los miembros en disidencia.
Es decir que, en definitiva, será Macri quien decida.
Una historia de idas y vueltas Diez años han pasado ya desde la última vez que un presidente dijo que la represa, diseñada para cambiar la realidad del sur provincial, se iba a a hacer. Y hace cinco años que Portezuelo debería estar terminada, según esa última promesa.
En el camino, la obra pasó de tener un costo de $1000 millones a un estimado actual de US$ 700 millones, según el proyecto que desde la provincia le presentaron ya hace varios meses al presidente.
Hacer Portezuelo es como si se hicieran cuatro diques Potrerillos y la capacidad de generación hidroeléctrica sería un 60% superior a la presa inaugurada en 2002.
Proyectada para que incremente en 60.000 hectáreas la superficie cultivable de San Rafael, de General Alvear y de Malargüe, generaría una energía equivalente al 25% de lo que hoy se consume en todo Mendoza.
Pensada desde principios del siglo XX, la presa se erigirá en una zona conocida como Cajón Grande - en la zona del paso El Pehuenche- y tendrá una capacidad que rondará los 3.000 hectómetros cúbicos en una superficie que abracará a unas 5.000 hectáreas.
La construcción de Portezuelo forma parte de otro mega proyecto de ingeniería que aún no sale de eso: el trasvase del río Grande al Atuel. Una obra faraónica que, si alguna vez se hace, cambiará para siempre la historia económica sureña.