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Ascenso (El juez Mangiafico: otro abogado exitoso)

En la semana liberó a presuntos integrantes de una red de delincuencia en Colonia Segovia. Hasta el gobernador frunció el ceño. Historia.de un abogado exitoso
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En 2011, el entonces Director del Servicio Penitenciario de Mendoza, David Mangiafico, ilustró, para referirse a la prevención de reincidencia vinculada a los delitos de índole sexual, que aquí, "de cada 10 delitos, 8 son reincidentes". En su misma exposición, en unas jornadas jurídicas en San Luis, también expresó: "en el caso específico de los penados o procesados por delitos contra la integridad sexual, son mal percibidos dentro del ámbito carcelario, lo que genera múltiples situaciones de violencia que atentan contra la garantía de los Derechos Humanos en contexto de encierro".

Seis años antes de aquellas consideraciones carcelarias, el juez que convirtió esta semana a la justicia mendocina en una especie de brazo tatuado, iniciaría un curioso ascenso al limbo judicial al oeste del paraíso. Es que en diciembre de 2005, por decreto, fue nombrado agente de tropa clase 001. Ingresó de esta manera pues no había otra forma para contratar sus servicios profesionales, adujeron.

Es uno de los presidios más antiguos de Argentina. El sistema penitenciario, en general, es más parte del problema que de la solución.

El doctor se había recibido de abogado 4 años antes, en la Universidad Nacional de Cuyo. Y la varita mágica del ex gobernador Celso Jaque transformó su vida. Y con ello, la de muchos mendocinos, como veremos más adelante, en una recopilación de casos que lo tienen al juez en el centro del tornado que parece no irse de Mendoza.

Al sentarse en el sillón de San Martín, Jaque tardó apenas un par de semanas, para promover al abogado ocho grados en la escala de jerarquía. Lo colocó como oficial subadjutor, en la estructura penitenciaria, posiblemente asesorado por quien era subsecretario de Justicia, Diego Lavado. Pero lejos de mantener esta posición, Mangiafico prosiguió su escalada. 

Y antes de cumplir un año en aquel cargo, en septiembre de 2008 volvió a la Casa de Gobierno como Asesor de Gabinete del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos. Días antes había llegado a esa cartera Mario Adaro, quien hoy integra la Suprema Corte de Justicia. Mangiafico encontró allí la sombra de un árbol que hasta hoy crece, regado por las aguas de una corporación inoperante pero intocable. Lo que se llama la "Gran Familia Judicial de Mendoza".

Miembro de la Suprema Corte. Adaro ya es parte de la "Gran Familia Judicial". Su sombra cobija a Mangiafico.

El pobre funcionario debe haber sufrido el síndrome de quien no puede habituarse a un único despacho. Y en este sentido habría que anotar su enorme movilidad y tendencia a las mudanzas: es que un año más tarde la increíble suerte que le deparó el destino lo llevó a ser promovido en el escalafón penitenciario, como alcalde mayor (en este enroque fueron cinco categorías las que consiguió superar el juez, casi un atleta del Derecho).

Y otra vez una nueva cumbre para el ahora juez: en julio de 2010 se hizo cargo de la Dirección del Servicio Penitenciario, apenas terminada la intervención federal de las cárceles mendocinas.

Es conocida la capacidad de trabajo de abogados importantes. Quizá esta haya sido la inspiración de Mangiafico, que, mientras tanto, rendía examen en el Consejo de la Magistratura para hacerse de la vacante como juez de Garantías en la Primera Circunscripción Judicial. Su pliego fue aprobado en el Senado no de modo tan unánime: logró 21 bolillas blancas, contra 16 negras. El nuevo objetivo había sido cumplido: ser juez (y parte).


Instrucciones para conocer a un juez

- Quien fuera funcionario del gobernador Celso Jaque, propulsó un plan para tratar a los violadores reincidentes, mediante lo que en otros países se llama "castración química". El plan comenzó con la capacitación de médicos, para ser instrumentados en condenados por delitos de violación. La medida tendía a poner el cascabel a un gato quisiquilloso: en la Mendoza de entonces se denunciaba una violación cada tres días. La castración química es un método de fácil aplicación: inyecciones cada seis meses, que disminuyen la producción de testosterona e inhiben el apetito sexual.

- Marzo 2012. Asunto: sobreseimiento del hermano del Rengo Aguilera. Lo primero que declaró el juez fue que "no tenía presente el caso". Lo cierto es que Diego Aguilera, luego de un allanamiento en el Barrio La Gloria, resultó detenido por tenencia de armas de fuego. Le encontraron dos pistolas, una de ellas con el número de registro limado. Tras un juicio oral, la causa fue declarada nula debido a una serie de errores administrativos, relacionados con la orden de allanamiento. Mangiafico, del Sexto Juzgado de Garantías, era el máximo responsable. A lo mejor, de tanto luchar por sus ascensos, tenía derecho a relajarse. En este caso Mangiafico aprobó todo el paso de comedia, que acabó en la liberación de Aguilera, gracias a una prolijísima sucesión de errores del sistema jurídico.

- Asunto: Guanacos. Alejandro Olivera, retirado, era un alto jefe de la policía provincial. Se le abrió una causa porque el señor Olivera, utilizando armas y herramientas de los Cuerpos Especiales de la fuera, despuntó acaso uno de sus hobbies más relajantes: la caza y matanza de guanacos. Dijo la prensa, en esa ocasión: "Imputado por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay, por poco logra zafar del juicio cuando el juez del Sexto Juzgado de Garantías, David Mangiafico, le bajó la imputación de usar bienes del Estado para fines propios, el 11 de abril de este año, cuando el caso ya estaba finalizado". La intervención del siempre ascendente Mangiafico produjo la apelación de su resolución del titular del Sexto Juzgado de Garantías en la Cámara.

-  Otra de Mangiafico. Una señora le solicitó estar en el parto de la que estaba embarazada, Anabella Zubieta, detenida por matar a Elías Soto, con 37 puñaladas y a balazos. Se trataba de su hija, quien estaba detenida con prisión domiciliaria. Soto tenía 21 años y había nacido en Brasil. Ayudaba a su padre en la feria de Guaymallén. Despareció un buen día. Cinco días después fue hallado su cadáver en Papagayos. Zubieta, la asesina, fue beneficiada con prisión domiciliaria por  David Mangiafico. Le fijaron una caución de 14 mil pesos. La madre de la acusada se presentó espontáneamente y solicitó presenciar el parto de su hija. Soto fue asesinado. Poseía una Toyota Hilux. Fue "dopado" y luego acribillado con un cuchillo y a balazos. Prevaleció una mirada humanista, seguramente, en el juez.

- Mangiafico también es conocido por haber liberado a una madre, en 2015, acusada de matar a su bebé de 8 días. Cyntia Henríquez, la protagonista, reunió las pruebas, y el magistrado entendió que no eran suficientes y le exigió al fiscal profundizar la investigación.  Mangiafico, por las dudas, le concedió la libertad. "La instrucción carece de pruebas" para sostener que la joven mató a la beba ahogándola en la pileta de lona y además "no existe peligro de fuga".

Esta semana, Mangiafico liberó a una cantidad de personas, relacionadas con un hecho bastante probado y contundente. No debería asombrarnos su desempeño. Tampoco su liviandad. Ya sabemos que el doctor está en el deporte de la escalada o el ascenso libre. Deportista, la verdad, no parece. Por ahí apenas es un trepador sin demasiada responsabilidad frente a la sociedad que dice juzgar. 

La justicia suele ser tuerta. O ciega. O gusta de antifaces antes de enfrentar la realidad. Quizá estamos a tiempo de democratizar la justicia mendocina, destrabar, un toque, la Gran Familia Judicial. 

Por ahí trabajando en serio nos iría mejor. Bastante mejor, supongo.