Vía libre para el primer miembro de Cornejo en la Corte
Cuando el próximo martes llegue al despacho del gobernador Alfredo Cornejo el texto definitivo de la renuncia de Herman Salvini como miembro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza -tal como había anticipado MDZ hace dos meses que lo confesó a sus íntimos tras su internación- ya no habrá "danza de nombres". La tradicional lotería de propuestos para la silla habrá quedado entonces reducida al equipo reformista del funcionamiento de la Justicia que acompaña al mandatario desde que era candidato y, de ese núcleo, la figura que cobrará relevancia pasará a ser la de José Valerio. El juez de la segunda Cámara del Crimen sonó como posible Procurador de la Corte, pero el lugar quedó en manos de su colega Alejandro Gullé. Le toca a él ahora el nuevo desafío.
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Desde el Cuarto Piso de la Casa de Gobierno miran al hombre que recorre cada día los pasillos de la justicia con su característico sombrero como el candidato "ideal". Tras el feriado del lunes, cuando Salvini (84) concrete el paso al costado del que se viene hablando desde hace unos 20 años, cuando cumplió la edad jubilatoria, Valerio ya se estará probando el traje, aunque deberá se propuesto, discutido y aprobado, tal el ritual que corresponde al caso.
El juez representa toda un freno al avance del "zaffaronismo" en la Justicia. Es partidario de reformas estructurales en el funcionamiento y un crítico del sistema. Considera que "es exagerado decir que hay impunidad, pero "no se está del todo equivocado". Sostiene -sobre el funcionamiento del Poder Judicial- que "hay un dispendio de recursos. Hay que cambiar. Hay que dar vuelta la estructura".
No se espera una oposición cerrada a su designación. Los últimos dos gobiernos peronistas "coparon" el poder judicial con militantes afines y llevaron a la Corte a tres hombres del PJ y un caso insólito le impidió llegar a una mujer. Celso Jaque reemplazó la vacante de Aída Kemelmajer de Carlucci con su ministro de Gobierno, Mario Adaro. Cornejo podría hacer lo mismo con Dalmiro Garay, pero en el Gobierno se considera que está haciendo un buen papel en el lugar en donde está. Tanto así, que hasta se cae la idea de reemplazarlo para dejarlo en la Asesoría de Gobierno. Cornejo lo quiere durante sus cuatro años al lado, se afirma desde el Poder Ejecutivo y el propio ministro no cultiva un perfil pretencioso, lo que le facilita las cosas al mandatario.
Paco Pérez, luego, le dio su lugar a un viejo amigo de San Martín, Omar Palermo, también peronista, aunque con aval radical para el cargo. Tras su designación, la oposición de entonces -conducida en las sombras por Cornejo- sostuvo que "se había elevado la vara" en referencia a la anterior incorporación.
El verdadero chasco se produjo con la tercera propuesta de los últimos gobiernos para entrar al máximo tribunal. Pérez, cubriendo el frente interno, aceptó la propuesta del sector Azul del PJ de proponer a una abogada con escasos antecedentes tribunalicios y que en la dirección de su estudio que declaró nadie la conocía, además de carecer de currículum. Eso no era obstáculo y hoy estaría decidiendo sobre los bienes y libertades de los mendocinos, de no ser porque una senadora de su propio partido, Carina Segovia, se equivocó a la hora de colocar la bolilla. Y quedó afuera. Fue un papelón histórico de la Legislatura.
Terminado el show de enredos, el peronismo terminó proponiendo a uno de sus hombres del Tribunal de Cuentas, Julio Gómez, quien finalmente fue aprobado.
El hombre de Cornejo para reemplazar a Salvini cultiva un alto perfil dentro del ambiente del derecho. Fue uno de los magistrados que rindió homenaje al fiscal Alberto Nisman y públicamente se enfrentó sin atenuantes a la labor que despliegan los militantes de la agrupación "Justicia Legítimas" y los seguidores de Raúl Eugenio Zaffaroni en el Poder Judicial de Mendoza.
Qué piensa Valerio
Durante una visita al estudio de MDZ Radio, en el programa "Tormenta de ideas", Valerio criticó con dureza que se planteen cuestiones ideológicas por encima de los códigos para abordar los juicios. "Hay una ideología que está tratando de imponer un sistema distinto al vigente", denunció y confesó que en la vida interna del Poder Judicial hay un debate "en torno a si vamos a seguir en el estado de derecho o vamos a permitir que arrasen con la Constitución y el estado de derecho".
Sobre el avance de las teorías de Zaffaroni, Valerio evaluó que "su libro base, el 'ABC ideológico', es ´En busca de las penas perdidas´, del año 1989, en donde tiene algunas expresiones que son muy interesantes. Hay uno que dice, por ejemplo, que 'el principio de legalidad está establecido para ser violado'. En ese mismo acápite termina diciendo que 'existe un principio de legalidad abstracto, pero en realidad lo que existe es un estándar de legalidad'. Eso es lo que quieren imponer. Lo que ocurre es que en Mendoza todavía no pueden hacerlo. Ese es el tema", definió el camarista que ahora está en las puertas de integrar el máximo tribunal.
Criticó que "quiere judicializar y ´juecizar´todo. Es decir: que todo se judicialice y que sea un juez el que defina todo. Absorber decisiones que corresponden al Poder Ejecutivo y que decida el juez si la pena es mala, justa o qué, en lugar de que se declare inconstitucional a la ley. Está en la Constitución de 1853. El poder político no puede tener la atribución de cambiar la pena", expresó.
La impunidad y el "equilibrio ideológico"
El camarista pertenece a un grupo "duro" que prefiere definirse como "ortodoxo" dentro de la Justicia. En ese sentido, su incorporación a la Corte es pensada por gente cercana al Gobierno, pero también por aquellos que resisten el "zaffaronismo judicial", como "un punto de equilibrio a todo lo que está haciendo Palemo", tal como trasciende con facilidad.
Aquí aparece la disputa entre quienes creen que los tribunales pueden aportar a la seguridad y los que no lo creen así. Para el camarista José Valerio, la sensación de que demasiadas causas quedan impunes en nuestra provincia, "está exagerada pero no equivocada".
"Todos advertimos -dijo- que el sistema no funciona. Hemos trabajado durante varios años elaborando proyectos de reformas al sistema judicial, pero estructuralmente el sistema de justicia requiere modificaciones. El Código Procesal que se reformó en el año 89 es bueno, pero se quedó a mitad de camino. Estamos a mitad de la nada. Falta cambiar cuestiones desde las más elementales, como que trasladar el expediente desde la Cámara hasta el Fiscal, que están a diez metros uno del otro, tres días. O cuestiones más complejas: las Cámaras del Crimen están estructuradas en base a tres jueces, como era en el siglo XIX y en el siglo XX en donde todos los casos, todas las causas se resolvían por los tres jueces. Hoy el 97% de las causas se resuelven en sala unipersonal. Esto significa que la estructura que está armada para resolver administrativa y judicialmente las causas, no tiene sentido. Hay un dispendio de recursos. Hay que cambiar. Hay que dar vuelta la estructura", dijo.
Renuncia y propuesta
Salvini deja a gran parte de su familia dentro del sistema judicial, como lo han hecho casi todos los que han detentado el poder. Para los que han dirigido estamentos que permanecieron durante décadas impermeables, esto era habitual y aceptado. Si sus parientes no están allí, están cruzados en otros organismos del Estado con los hijos de otros.
Su renuncia era cantada cuando fue internado por un problema gástrico y así se lo hizo saber a su familia. Esta semana lo comunicó al presidente de la Corte, su correligionario Pedro Jorge Llorente y éste lo comunicó al Poder Ejecutivo. Los más desprevenidos de la prensa se sorprendieron, pero los que conocen el paño, estaban esperando el momento en que ocurriera. De todos modos, el octogenario ministro no se irá de inmediato y es posible que se tome un mes más para juntar sus pertenencias y partir, tras permanecer en su cargo desde enero de 1984 sin solución de continuidad. Fueron 32 años allí, pero ya era juez en 1973, aunque el gobierno de entonces lo apartó del cargo por 7 años para volver a ejercer en 1980.
El vecino de Godoy Cruz se retirará a los cuarteles de invierno en Vistalba y será sobre el final del año cuando le toque a la Legislatura, en sus últimos estertores navideños, probablemente, discutir si le toca a Valerio sumarse a las decisiones que toma el máximo órgano de Justicia de Mendoza.

