El próximo peronismo viste sotana
Hay un viejo dicho "gorila" que indica: "El único partido que necesita un día para conmemorar la lealtad es el peronista, porque la tienen solo un día al año". El almanaque designa como tal momento al próximo lunes, oportunidad que no será desperdiciada tampoco esta vez. Peronistas desperdigados en una diversidad de partidos, corrientes, movimientos, entidades, clubes y hasta empresas se verán después de tanto tiempo de desunión, unidos. Ya hay un documento con letra cincuentista (aquella que surgía desde un exilio forzado del líder máximo, Perón, en un ahora que algunos quieren asimilar a una proscripción, cuando solo se trata de una derrota electoral). Éste, le será entregado a alguien que sabe decodificar perfectamente el mensaje, Jorge Bergoglio, que ejerce de papa Francisco. Sucederá en el Día de la Lealtad y se mezclarán militantes con acólitos.
Unidos por el reciente fracaso, alentados por la figura papal de la que se han apropiado y con la encíclica Laudato Sii como su nuevo "Proyecto nacional", ven en el santo padre de los católicos a un nuevo líder. Otros uniformes, mismo verticalismo: la oportunidad de refundarse como opción política desde una revolución social que creen estar construyendo, como siempre se dice, "desde abajo", aunque esa profundidad esté calculada y decidida desde bien arriba en la escala económica y social.
En este caso, los mismos barrios pobres multiplicados, que en la nueva democracia de 33 años en los que el peronismo gobernó durante 22 no dejaron de serlo, recibirán al próximo peronismo vestido con sotana. La gente sigue necesitando ayuda y mientras esto ocurra, serán clientela cautiva de aquellos que puedan prometérsela con una muestra gratis que nunca será suficiente para que salgan de su situación. A los pobres, se sabe bíblicamente, les pertenece el Reino de los Cielos, pero poco sino nada en la Tierra, en donde los camellos, al final, sí pasan por el ojo de una aguja y el premio lo tienen antes de morir.
¿Está mal? ¿Está bien? Siempre que se trate de política, habrá una oportunidad de mirar hacia adelante y la política no es otra cosa que discusión, ideas, proyectos, diálogo, negociación sobre la realidad que hay que transformar. Si lo que se construye es un nuevo mito, un relato que supere en su magia al recientemente vencido, una realidad virtual, en la que esta vez se mostrarían el catecismo peronista con el folklore católico, y viceversa, la sociedad tendrá que evaluar si es lo que le hace falta.
Algo más: la ciudadanía tendrá que definir con la mente abierta si se la quiere en templos o unidades básicas, o si se les abren los lugares de decisión pública.
La metáfora se muestra en la ecología de un peronismo que es capaz de reciclarse y volver a inventarse, con la nueva fórmula que está dada, justamente, por una encíclica de un papa argentino que se enfoca en el ambiente. Se multiplicarán las charlas en los barrios, las conferencias en instituciones, las charlas en escuelas y la comunidad ahora se organiza a partir de la figura de un pontífice que tiene un aparato de propaganda con dos mil años de experiencia.
Una vez más, los que ayer creían haber sido expulsados del Paraíso, sienten que tocan el cielo con las manos.

