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Tres ministros, tres perfiles diferentes

Martín Kerchner, Gianni Venier y Enrique Vaquié cultivan perfiles distintos y ocupan roles bien marcados en el gabinete de Cornejo.Los dos primeros, son los que más sufren la presión del gobernador para aplicar sus políticas. El último, desde que asumió, sabe que deberá gestionar por ahora sin plata.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Son tres ministros clave en la administración de Alfredo Cornejo. Pero dos de ellos ocupan un rol distinto: tanto Martín Kerchner como Gianni Venier, encarnan hoy la tarea de sacar adelante los dos pilares de la gestión del gobernador como son el control irrestricto del gasto público y el combate contra la inseguridad.

Por eso es que el perfil político de ambos aparece como desdibujado. Kerchner es Cornejo. Y Venier, lo es mucho más. Nadie, en estos meses de gestión que lleva el radicalismo en Mendoza, puede negar la realidad de que el verdadero ministro de Seguridad es el gobernador.

El titular de Hacienda aplica el modelo que Cornejo, entiende, es el único posible para salir del descalabro financiero heredado de Francisco Pérez.


Esto es, ejecutar un fuerte control del gasto público (fundamentalmente en las partidas de personal) para reducir el déficit operativo y comenzar a pautar de manera progresiva tanto una rebaja de impuestos como un aumento de la inversión en obra pública.

El armado del proyecto de ley de Presupuesto 2017 que se está debatiendo por estos días en la Legislatura, es un reflejo de ese plan.

Y los ministros de gabinete que discutieron con Kerchner el armado del presupuesto lo saben: no hubo ni un solo gasto fuerte de su cartera sin que haya sido observado primero por el primer mandatario.

El ministro de Seguridad está más abarcado por esta lógica. Desde un primer momento quien ejerció el control y el manejo de las políticas de seguridad fue el propio Cornejo.

Con todo lo bueno y todo lo mano que eso trajo detrás. Por primera vez en muchos años, un gobernador se hace cargo del combate contra la delincuencia. 


Yendo hacia atrás, no lo hizo Julio Cobos quien rotó hasta el cansancio ministros de Seguridad (incluido a Cornejo).

Tampoco tuvo el control Celso Jaque, quien primero delegó en Juan Carlos Aguinaga, del PD, la responsabilidad y a los pocos meses dejó que Carlos Ciurca manejara el área.

Pérez siguió ese camino. Se desentendió de las políticas contra la delincuencia y dejó que su vicegobernador manejara todo. Incluso la caja del ministerio que fue utilizada, para la menor de las irregularidades si se quiere, para el financiamiento de la política.

La ventaja que tiene Venier e ese sentido, puede convertirse en su peor enemigo. Hoy es un ministro casi sin peso político, encargado prácticamente en exclusividad a la gestión de la Policía y abarcando solo el aspecto punitivo de la lucha contra los delincuentes.

Enrique Vaquié está fuera del círculo de confianza del gobernador. Nada que lo sorprenda a esta altura de la gestión. Cornejo fue franco con al menos dos personas al momento de asumir. 


Una de ellas fue Laura Montero, a quien le dijo sin vueltas que el cargo de vicegobernadora tomaba relevancia solo cuando el gobernador estaba de viaje. Y que el espacio de maniobra política de los vices mendocinos siempre es acotado.

Y el otro gesto de honestidad brutal, Cornejo lo tuvo con Vaquié. Lo convocó para manejar un área, sobre todo la de Infraestructura, con la advertencia de que plata no iba a haber en un área en donde la inversión es fundamental.

Otra vez el ejemplo del Presupuesto. El grueso del financimiento y del pedido de endeudamiento que llega a los $3.700 millones será destinado a terminar obras anunciadas por la gestión anterior. Muy poco para el lucimiento político de Vaquié quien, ademas, se enteró de lo que le tocaba en la pauta de gastos para el año que viene sobre el final del armado de la ley.

Por ello es que el ex ministro de Roberto Iglesias optó por un camino alternativo para intentar mostrarse: convertirse en un funcionario con más apuestas en el futuro que en el presente.

Con paciencia, Vaquié viene tejiendo promesas de inversiones por parte del gobierno nacional que le permita colocar algún anuncio.

Ha tenido muy buenas y muy malas en este punto. Más allá de la resistencia de La Pampa, es un hecho que Mauricio Macri anunciará antes de diciembre la liciación para la construcción de Portezuelo del Viento y el propio Vaquié está negociando con la Nación la firma de un convenio para que, en los próximos diez días, el presidente se comprometa a concretar la obra.

Pero por otro lado no funcionó un plan algo más ambicioso. Conceptualmente opuesto a la minería metalífera, Vaquié apostó al desarrollo de las energías no renovables y para ello se presentó en una docena de licitaciones nacionales. El resultado no fue , ni por asomo, el esperado por ahora.