Nace el lobby mendocino por la energía
Podría decirse que es tarde. Pero no lo es. Mendoza no la pasó bien en la licitación de proyectos energéticos del gobierno nacional a pesar de que se trabajó mucho en las iniciativas locales, pero se sabía que podía ser así. Las condiciones del llamado efectuado por el Ministerio de Energía le dio igualdad de condiciones a las empresas que llegaban desde una China con financiamiento barato y a largo plazo que a las argentinas y particularmente, a las mendocinas. Se puso como factor central bajar el precio de la energía y no la inversión para el trabajo. Y nos fue -como provincia- como nos tenía que ir bajo esas circunstancias: mal, con alguna chance o, al menos, peor que como debería.
Por ello, los industriales que están convencidos de que en la generación de energías limpias está el potencial de Mendoza dentro de un país que alguna vez se autoabasteció, han decidido insistir en la necesidad de cambiar las condiciones de las próximas licitaciones. En eso están la Asinmet (Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza) y la UIM (Unión Industrial de Mendoza). MDZ habló, por ello, con Enrique Pescarmona, Joaquín Bizzotto y Mauricio Badaloni.

Este mismo grupo, en tanto, ya viene manteniendo encuentros con dirigentes políticos y sociales de Mendoza con la finalidad de extender el conocimiento en torno al tema y reclamar que haya una defensa unánime de la provincia ante la Nación. Así, se han reunido con el Gobierno, pero también con Omar Félix, quien se postula para conducir al Justicialismo.

El encuentro con MDZ fue en el despacho mendocino de Pescarmona, la emblemática planta de IMPSA en el carril Rodríguez Peña. En ese mismo lugar, el 1 de agosto, estuvo el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Todos le plantearon la necesidad de que se planteara "de otra forma" la licitación que se concretó el pasado 7 de octubre. Pero no tuvieron éxito. Es más, Asinmet le envió una nota en junio, que tampoco hizo mella en la decisión de avanzar tal como se pensó en la Casa Rosada.
"Es discriminatorio lo que han hecho", subrayó Pescamona en varias oportunidades, atento a que cuando hay una oferta de proyectos que darían empleo, que multiplicarían la actividad y que además abrirían un nuevo panorama productivo, no se tiene en cuenta. Los presentes aceptaron que "es real" la queja que hizo Mendoza, en la voz del director de Energía Renovable, Pablo Magistocchi, quien en el programa "Queda mucho por decir", por MDZ Radio, sintetizó la situación de esta forma: "El gobierno nacional no entendió la diferencia entre financiamiento e inversiones". Y, ofuscado, fue por más: "Acá sí había una cadena de proyectos que buscaban trabajar en torno a la disminución de la pobreza, pero no se consideró especialmente esa condición".

Las cifras que comparan lo que podría hacer la industria nacional frente a la amenaza china son contundentes.
Para la cada 100 MW producidos, una empresa china tributaría al fisco 2,7 millones de dólares mientras que una nacional dejaría a las arcas del Estado 18 millones.
Estas asimetrías claras fueron puestas de relieve por Mauricio Badaloni, titular de la UIM, entidad que nuclea a cámaras empresarias de toda la provincia.
Así, queda en claro además que las firmas extranjeras no aportarían en salarios ni Anses. La suma de todo esto le da una ventaja a la industria argentina de 45 millones de dólares frente a los iniciales 2,7 millones únicos de los chinos.
En cuanto a la generación de empleos, nuevamente el aporte chino es "cero", frente a la posibilidad de 2.100 empleos directos que tenían los proyectos locales, sostenidos en el tiempo, y que podrían llegar a 15 mil en forma indirecta por todos los servicios concurrentes. Un valor agregado es que las empresas chinas no tendrían necesidad de capacitar al personal ni generar desarrollo tecnológico aquí. Las empresas nacionales avanzarían en un desarrollo conjunto con pymes, el INTI y las Universidades, por ejemplo y el nivel de preparación del personal sería obligatoriamente alto.
"Ha habido una discriminación hacia la industria nacional", repitió Pescarmona, acompañado por Badaloni y Bizzotto.

"No nos gustó cómo se hicieron las cosas", explicó, aunque aceptó que "todo debe tener una explicación política aceptable: buscaron bajar el precio de la energía". En este punto, Bizzotto (Foto), de Asinmet, fue quien puntualizó que "los chinos vienen a hacer un negocio financiero; nosotros nos presentamos para invertir y generar empleo genuino".
Mientras aquí se le puso un coto a los "sueños eléctricos" que pueden abrirle una puerta al desarrollo, en una provincia que no tiene muchas chances de diversificar su matriz productiva, al petróleo se lo sigue subsidiando.
"Sí" a la energía tradicional y "no" a las energías limpias, lo cual remarca una fuerte contradicción entre lo que dice y hace el gobierno nacional.
Para los empresarios industriales -como también lo sostuviera antes Raúl Baglini en MDZ Radio- Mendoza necesita poder de lobby en Buenos Aires.
No les resultó lo que hicieron hasta ahora pero tampoco se dan por vencidos. Están seguros de que tienen razón, de que hay capital humano para trabajar en la producción energética en Mendoza y que hay potencial para el desarrollo de proyectos eólicos y fotovoltaicos en gran parte del territorio, además de otras opciones. "Tenemos 300 días de sol en Mendoza", explicó Badaloni (foto).
Mientras reconocieron que "con el gobierno kirchnerista no había posibilidad de lobby", y aceptaron que "San Juan lo hizo mucho mejor que nosotros".
Señalaron que "el principal lobbista de Mendoza tiene que ser su gobernador" y se lanzaron a acompañarlo en la tarea de cambiar las condiciones de las próximas licitaciones.
Y miraron también hacia adentro de la provincia: "Muchos emprendimientos petroleros se van a Neuquén en donde pagan 2% menos de Ingresos Brutos, y otros de diferente tipo lo hicieron a San Luis".
"Hay que volver a la idea de la Mendoza industrial", fue el cierre de Pescarmona, que recordó que en algún momento, por ejemplo, de la actividad metalmecánica vivían unas 40 mil personas. "El potencial -subrayó- sigue estando. Hay que ponerse a trabajar".


