Mano a mano con Caviggia, el cajero vitalicio del Estado
Cultor del perfil bajo, José Roberto Caviggia lleva 30 años como contador General de Mendoza. Desde las sombras, Caviggia es uno de los hombres más poderosos de la provincia. Dueño de un cargo con jerarquía constitucional, cuenta con la capacidad de frenar decretos firmados por el gobernador. Sin su firma no se puede girar el pago a ningún proveedor y en estos días está enfocado en revisar los expedientes de la famosa deuda pinche.
Desde ese lugar, ha sabido desempeñarse de forma casi inadvertida a lo largo de las gestiones de Santiago Felipe Llaver, José Octavio Bordón, Rodolfo Gabrielli, Arturo Lafalla, Roberto Iglesias, Julio Cobos, Celso Jaque, Francisco Pérez y hoy en día Alfredo Cornejo. Justamente, este último le ha encomendado la tarea de controlar la consolidación de la deuda de proveedores que está realizando el ministerio de Ministerio de Hacienda.
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Empleado público desde hace 46 años, se define como un férreo defensor del Estado y asegura que tuvo una buena relación con todos los gobernadores con que trabajó. Sin su autorización, la tesorería no puede girar ningún pago, por lo que inevitablemente su nombre aparece en los diferentes casos de corrupción que se han investigado en la provincia
Se sacude el saco para limpiarse de las acusaciones que recayeron sobre sus hombros ante escándalos como los Vale Más o el "Cadillac Gate", en los cuales nunca fue imputado. "Tengo algunas multas del Tribunal de Cuentas por errores que se pueden cometer, pero ningún cargo en mi contra", destaca en su oficina de Casa de Gobierno.
Reacio a hablar con la prensa, accedió a una entrevista con MDZ en la que asegura que, con 73 años está próximo a jubilarse.
¿Cuál es la función que cumple el contador general de la provincia?
-Es controlar que todo pago que se haga en la administración pública esté bien hecho de acuerdo a la disposiciones legales. Y aparte, después, la registración de todo ello. El Tribunal de Cuentas controla después que el ejercicio terminó, cuando ya se hicieron todos los pagos. En cambio, la Contaduría General es, de acuerdo a la ley de administración financiera, el organismo rector del sistema administrativo contable. Yo tengo las tareas de control y registración. La Constitución Provincial de 1916 establece que el Tesorero General de la provincia no dará curso a ningún pago que no esté autorizado por el Contador General. Entonces, para autorizar una orden de pago, sintéticamente, tengo que revisar que el expediente esté bien.
¿Hace cuanto que ocupa ese cargo?
-El cargo del contador general, igual que el del tesorero, es constitucional e implica el acuerdo del Senado, igual que un juez o el Fiscal de Estado. Yo cumplí, el 2 de diciembre pasado, 30 años en el cargo. Entré en 1985 pero no era novato en la administración pública, porque ya tenía 15 años en la comisión de Finanzas, hoy llamada dirección de Presupuesto. Tengo la satisfacción de haber hecho casi 15 presupuestos de la provincia. Después se me ofreció el cargo de Contador General
¿Cómo se amolda al estilo de las diferentes gestiones?
-No, yo no necesito amoldarme a ninguna gestión. Tengo un estilo de trabajo que me lo marca la ley. Me da lo mismo que el gobernador sea justicialista, radical o demócrata. Yo tengo que actuar siempre de la misma forma
¿Tiene una pertenencia política?
-No, ninguna. Entré a la Contaduría después de trabajar 15 años en la administración pública. Como cualquier ser humano, uno puede tener la simpatía por algún partido, pero acá eso no existe y he actuado de la misma manera con gobiernos radicales que con gobiernos justicialistas
Inevitablemente, su nombre aparece en investigaciones judiciales o fallos del tribunal de cuentas. ¿Qué grado de responsabilidad tiene como contador en las operaciones de los diferentes gobiernos?
-Tengo responsabilidad personal y patrimonial. Patrimonial porque, desde el punto de vista del Tribunal de Cuentas, me pueden poner multas o cargos. Las multas son como consecuencia de lo que se llama procedimiento administrativo irregular. Es decir, que hay algo que el tribunal detecta y que no está exactamente conforme con la ley, pero sin que haya perjuicio patrimonial para el Estado. En el caso de que sí haya perjuicio patrimonial, hay un cargo. El cargo viene cuando se ha demostrado que existió una salida de dinero sin que esté justificada, por lo que hay que devolverlo. Yo he tenido algunas multas, pero nunca he tenido cargos. Estar sentado aquí es un desafío, ya que sacamos más de 100.000 órdenes de pago por año. No somos dioses para no equivocarnos nunca. Pasa y algunas multas he pagado.
Ocurre lo mismo en investigaciones judiciales, como por ejemplo en casos recordados como los Vale Mas o el de los Cadillacs
-Bueno, el de los Cadillacs fue un tema muy discutido dentro del gobierno. Pero la verdad es que el procedimiento mio fue bueno y no me multaron ni nada. Sí fui a declarar a la Legislatura a pedido de una comisión del Senado, pero aclaramos cómo había sido el procedimiento. En los Vale Más, yo salí sin ninguna implicación. Después, cuando el Tribunal de Cuentas juzgo la cuenta yo tampoco tuve problemas.
Hoy tiene la tarea ordenar el conflicto con proveedores que heredó la actual gestión. ¿Cómo se llegó a este punto?
-Yo soy una parte del proceso, no soy yo el que ordena. El decreto 63 establece un camino que empieza en tesorería y te manda al organismo de donde se originó el hecho administrativo en el que se dio el servicio o el bien. Ellos van a revisar todo eso y después viene a la Contaduría General, donde vamos a certificar si todo eso que se hizo esta conforme con la ley. Después, si es así, lo informamos al subsecretario de Hacienda para que negocie con el proveedor el bono de pago. Es decir que es todo un circuito que termina acá con la autorización de la orden de pago para el proveedor. Se supone que cuando llegue acá, tiene que llegar todo bien.
Muchos dicen que la gestión Pérez ha sido una de las más desprolijas desde lo administrativo ¿Usted lo considera así?
-Han habido desprolijidades. Pero cuando llegan acá, nosotros de alguna manera tratamos de encauzarlas dentro de la ley, en la medida que se pueda. De todos modos esto ha sido siempre así y cuando algo no está de acuerdo con la ley yo lo devuelvo adonde corresponde. Pero no hay que confundir decisiones políticas con las faz administrativa. Puede haber una decisión política con la que la gente no esté de acuerdo, pero administrativamente se puede hacer.
Pero hay quienes dicen que el exgobernador estaba mal asesorado. Por ejemplo con los decretos de nombramientos que se cayeron por vicios administrativos.
-Si no me piden mi opinión, yo no la doy.
¿Cómo se puede mejorar el acceso a la información contable de la provincia para aportar transparencia a la gestión pública?
-Es un tema del que voy a ver si me puedo ocupar pronto. Vos te podés meter a la página de Hacienda o Contaduría para ver como están las cosas. Lo que ocurre es que quizá tengamos que ver que tipo de información, al margen de la muy técnica, podemos sacar para que la gente la entienda más fácil. La información es pública porque, gracias a la registración por el sistema nuestro, vos podés ver las cosas en pantalla. Pero puede ser que no lo entiendas.
Al margen de ello, cuando el gobierno actual era oposición se quejaba de que los números no estaban claros.
-Puede pasar por diversos motivos. Hay que encontrar algún tipo de información sintética que resuma el movimiento en la administración pública
¿El decreto de ética pública también lo obliga a presentar su declaración jurada de bienes?
-Si. Está presentada.
¿Por qué el del Contador General es un cargo vitalicio en lugar de que cada gobernante elija a su contador?
-El cargo es vitalicio, si querés llamarle así, porque así lo evaluaron los constitucionales en 1916. Creo que hay una cosa que es importante, aunque hay gente que no la valora, y es que estas tareas de control que hace a la Contaduría General requieren experiencia y conocimiento. Y eso te lo da el vivirlo día a día. Esto no significa que uno quiera perpetuarse, pero yo soy un convencido de la experiencia y que muchos cargos de la administración pública deberían ser de carrera, porque es muy importante. Te va abriendo un camino que te permite entender cómo se resuelven las cosas. Posiblemente muchos no compartan esto que digo, pero es mi experiencia personal y la defendería a muerte. Yo creo que acá hace falta siempre una persona que con los años sepa qué tiene que hacer. Los constituyentes eligieron que cada gobernador no pusiera un contador que hiciera lo que le mandaran que haga.
¿Usted puede rechazar un decreto del gobernador?
-Yo puedo hacerlo. Yo tengo poder de observación del decreto. Si no se ajusta a ciertas cosas, como la ley de presupuesto o leyes especiales, yo digo que no y no puede volver a insistir. Si entiendo que no se ajusta a la ley, directamente lo rechazo y por más que lo desee el gobernador, no tiene validez. Puede insistir en su cumplimiento mediante un decreto de insistencia con copia a mí y al Senado, indicando lo que está haciendo. Eso me libera de responsabilidad en caso de que haya un problema. Una sola vez, hace muchos años atrás, hubo un decreto en el que no estuve de acuerdo. Lo hablé con la gobernación y no salió el decreto. Esa vez fui con el expediente, dije lo que pensaba, y no insistieron más.
¿Ha tenido más roces con algún gobernador en particular?
-No. En general ningún gobernador me ha pedido que haga algo que no está dentro de la ley. Puedo equivocarme y decirle que sí a algo y que después no esté bien, pero no he tenido problemas en ese sentido.
¿Tiene pensado jubilarse?
-Lo más pronto posible. Tengo 73 años y me gusta esto. Yo lo siento como si fuera mi empresa (salvando las distancias) y lo hago con cariño. Por eso defiendo al Estado cuando alguien lo critica. Hay muchas cosas para mejorar, pero personalmente me molesta la gente que opina sin conocer. Emiten opiniones que a veces no tienen nada que ver con la realidad.
¿Qué perfil tiene que tener el contador general? ¿Puede ser alguien que venga de la política?
-Tiene que ser contador, para empezar. Así lo dice la ley. Con experiencia y pilas para desentrañar cosas que, a veces, son complicadas. Si bien el contador se puede oponer al gobernador por las facultades que le da la ley, mi costumbre es decir por qué algo no se puede hacer y explicar cómo hacerlo para que la cosa quede bien. Yo siempre he pensado que el contador está para ayudar a la gestión de la mejor manera posible.