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La hiperacción con ensayo y error

¿Y si Alfredo Cornejo le otorgara por decreto más fondos a su departamento, Godoy Cruz? El radicalismo mira cuidadosamente las acciones de su aliado Mauricio Macri y especula con que hay un lado positivo de trabajar sin red y sin un plan previo: generar que todos tomen posición y contarles las costillas a los adversarios.

 Los radicales prefieren calificar como “de ensayo y error” a la actuación del gobierno nacional hasta ahora, un mes después de que empezara a gobernar y, si bien respaldan que haya avanzado mediante decretos (para poder darle aire al arranque sin que todo quede sometido al escarnio de un parlamento que estará mediatizado por la disputa del peronismo con CFK o sin ella) también ven en Mauricio Macri y sus colaboradores cierta ingenuidad a la que se niegan a llamarle “torpeza”.

De algún modo, toman distancia de ser críticos, porque sostienen que -de una forma o de otra- esa hiperactividad volcada a hacer y anunciar cosas todo el tiempo está marcando todas las agendas y es una forma de ejercer el liderazgo.

En el caso puntual del decreto mediante el cual le asignó mayor coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, desencadenó efectos por todos lados:

- Consiguió unir al peronismo de las provincias y una reunión con esa excusa en San Juan. Servirá para contarles las costillas en un momento de definiciones internas cruciales, ya que, se sabe, van no solo 10 gobernadores sino que ya está allí Miguel Pichetto, que hizo la más fuerte autocrítica al gobierno kirchnerista que se haya escuchado y hasta apoyó a Macri. El gobernador sanjuanino Sergio Uñac tiene un puente abierto con la Casa Rosada y puede configurar un esquema de oposición con acuerdos.

- La medida de Macri en beneficio directo de Horacio Rodríguez Larreta logró también ver cuán fuerte y amplia, de qué extensión territorial y repercusión es la protesta K pura. Al medirlos, surge que entre ellos también hay fisuras, que se manejan por comunicados de prensa y documentos, que a lo sumo pueden multiplicarse en unas redes afines que, a medida que van perdiendo puestos de poder y computadoras gratis, se van diluyendo.

- Sumémosle una decisión no estrictamente adjudicable a Macri, pero sí a un aliado, Gerardo Morales, el radical que gobierna Jujuy, como es la detención (que muchos señalan que está floja de papeles) de Milagro Sala. La visibilidad del kirchnerismo se logra con acciones de alto impacto, como cortar autopistas y poco más. Nace el “troskoperonismo” que a lo sumo logrará quitarle espacio a los verdaderos trotskistas, un porcentaje inferior del electorado, por lo que de tener todo el poder y disputar su conducción, podrían quedarse con una porción testimonial.

- El decreto de Macri sobre coparticipación ni siquiera menciona que los fondos destinados a la Ciudad de Buenos Aires son para financiar el traspaso de la Policía Federal. Se olvidaron, no era para eso en realidad o fue una torpeza. Lo cierto es que lo están diciendo recién ahora, después de que todo el país federal saltara en cruz en contra de la medida que se dio en simultáneo con la decisión de anular la transferencia del 15% de la coparticipación a las provincias que había decretado CFK, decidido por decreto 2635 del 30 de noviembre pasado. Con ello el gobierno en retirada extendía a todas las jurisdicciones del país los alcances de un fallo dictado por la Corte Suprema de Justicia donde se hacía lugar al reclamo de Santa Fe, San Luis y Córdoba para la devolución de esos fondos que le retenía el Gobierno unilateralmente. Pero le costaba a la Anses 100 mil millones de pesos.

- “Es como si Alfredo Cornejo decretara, sin justificar por qué, darle mucha más plata a Godoy Cruz, su municipio”, grafican desde el radicalismo, a la vez que aceptan que pelearán por lo propio de Mendoza.

Las tres jurisdicciones más perjudicadas por la reforma constitucional de 1994 que redefinió el esquema coparticipatorio son la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y Mendoza. Con la Capital Federal beneficiada por decreto, Macri también consiguió un efecto contrario al deseado, pero movilizador para la política de dos estados aliados: que Cornejo y Vidal avanzaran en un reclamo administrativo en el que le dan un plazo de seis meses para tomar una determinación que salve la situación de estas provincias, que quedaron en off side por la decisión presidencial, pero también por el reconocimiento judicial a San Luis, Córdoba y Santa Fe, que va al caracú del problema. Cornejo y Vidal sentaron a sus ministros de Gobierno, Dalmiro Garay y Federico Salvai a tejer “una defensa del fuego amigo” que, al final de cuentas, representa un contrapunto claro, pero una oportunidad hacia adelante.

Así, como un efecto no deseado, el “ensayo y error” macrista está generando efervescencia política y alimenta los reposicionamientos dentro de todas las fuerzas, incluyendo al principal aliado del macrismo, la UCR, que carga sobre sus espaldas con la compleja situación planteada por un gobernador de sus filas, como es Gerardo Morales, con la detención de Milagro Sala, otro hecho discutible por propios y extraños con argumentos que van de un extremo al otro, pero que es un episodio judicial de clara dimensión política que está marcando una etapa en el país y que merece toda la discusión que se está produciendo.

Ninguno de los aliados –a pesar de las tensiones, presiones y provocaciones- abandonará al otro. Menos, a un mes de haber iniciado un gobierno para el que pareciera que no se estaba del todo preparado, pero en el que “sobre la marcha se van acomodando los melones”, como explicó un funcionario macrista esta semana que pasó. Queda como detalle final el deseo planteado por el ex jefe de Gabinete de CFK, Juan Manuel Abal Medina, en diálogo con Santiago Montiveros en MDZ Radio: “El peronismo tiene que reconstruirse uniendo en todos a pesar de sus diferencias. Por eso ganó Cambiemos”. Un voto para la bolsa de gatos productiva en votos, pudo ser la traducción. Pero también denota que la envidia no es por las formas en que se ejerce el poder, sino por haberlo conseguido. Así se mueve toda la política en Argentina, al final de cuentas: por ensayo y error.