Pedimos $5.800 millones y el Nación dijo que no
"Nosotros lo que pretendemos es renovar el contrato de agente financiero ahora. Y después analizar, con el próximo gobernador, la posibilidad de otorgar algún tipo de préstamo".
De esta manera, Juan Ignacio Forlón, el presidente del directorio del Banco Nación, inició el diálogo con la atribulada delegación mendocina de máximo nivel político que, con Francisco Pérez y Alfredo Cornejo al frente, había viajado a Buenos Aires para pedir auxilio financiero.
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Una ayuda que, más allá de la increíble desmentida del gobernador antes de subir al avión que lo llevó al encuentro, Mendoza la clavó en $5.800 millones ante las autoridades nacionales.
Lo que sacó a relucir el dirigente de La Cámpora que está al frente del Nación es el preacuerdo que el propio Pérez firmó días antes de las elecciones de junio en donde no está establecido que el banco tenga que asistir a la provincia como condición para renovar su vínculo.
Cornejo se acomodó en su silla ante el planteo del funcionario y respondió amargamente: “Bueno, si la postura es esa, entonces estamos en problemas. No podemos aceptarlo”, dijo, abriendo la puerta a la amenaza de que, en caso de no conseguir crédito, la provincia optaría por buscar otro agente financiero.
La reunión fue tan tensa como breve: duró no más de quince minutos y, como dato positivo, más allá de la negativa inicial, quedó en firme la alternativa de que ambas partes se entrevisten nuevamente con sus equipos técnicos.
Pérez fue acompañado por el ministro de Hacienda, Juan Gantus, y Cornejo por el diputado nacional Enrique Vaquié.
En un tramo, los radicales buscaron jugar con el pánico. “Sepa -le dijo Vaquié a Forlón- que si la ayuda no se puede concretar, Mendoza puede quedar al borde del estallido social”.
La espada de Damocles que quiso instalar estaba relacionada a las dificultades para hacer frente a los sueldos y al aguinaldo en diciembre.
Cornejo le explicó a Forlón la gravedad de la situación fiscal de la provincia, análisis que fue apuntalado por el propio Pérez.
El gobernador buscó mostrarse como facilitador de un acuerdo, tratando incluso de apurar otra reunión para acercar posiciones. Es más: fue el propio Paco quien, papel y lápiz en la mano, le dibujó a Forlón la urgencia financiera de Mendoza.
Resulta inexplicable la aparición del propio mandatario esta mañana, antes de viajar a Buenos Aires, bajándole el precio al contacto con el Nación y desmintiendo que el objetivo fuera pedir financiamiento.
El propio Pérez ya había hecho el pedido por escrito hace dos semanas (en una nota que presentó Gantus ante el banco) y lo ratificó en el “dibujo” que le hizo a Forlón.
“¿Vos sabés cómo es la situación de la provincia, no?”, lo interpelaron al camporista.
"Sí, claro", respondió, con tono poco convincente.
Allí el gobernador tomó una hoja y escribió de puño y letra “2.600 millones para asistencia financiera, 2.200 millones para el pago de amortización de deudas anteriores y 1.000 millones para cancelar deuda con proveedores. Son 5.800 millones”, redondeó.
Vaquié volvió a la carga. “El banco tiene que tener en cuenta otra cosa. Asimismo, sin asistencia financiera, no habrá forma de que la provincia haga frente a fin de año a los más de 3.000 millones que fueron anticipados por el banco para pagar los sueldos en estos meses”.
Gantus se sumó al reclamo. “Este mes, vamos a necesitar al menos 550 millones en ese concepto para sueldos”, le explicó a Forlón.
Lo que se abre ahora es un proceso complejo, ya que el Nación mostró sus cartas: por diversas razones, no le abrió la puerta inmediatamente al pedido mendocino y apuesta a ratificar su continuidad como agente financiero con aquel preacuerdo que Pérez firmó en junio.
Cornejo se mostró firme en el hecho de que ese acuerdo no cuenta, ya que es él y no el actual mandatario quien está autorizado por ley a definir si hay prórroga o no. Ese plazo, para Paco, se venció el 30 de junio, según establece la Ley de Responsabilidad Fiscal. Mientras tanto, independientemente de la continuidad de los contactos, el tiempo corre.