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La UCR insistirá con su plan A: el Banco Nación

En el entorno de Alfredo Cornejo minimizaron el peso político de la justicialista Patricia Fadel en su directorio e insistieron en que el actual agente financiero brinde un crédito preferencial para acomodar las cuentas del Estado mendocino. La transición podría dilatarse hasta octubre.

Las sentencias de Patricia Fadel no restaron esperanzas en el equipo económico de Alfredo Cornejo, que sigue aspirando a obtener un millonario crédito preferencial del Banco Nación para afrontar el déficit de la Provincia.

Fadel conforma el directorio del Nación. Pero en la UCR creen que su peso político es mayor en Mendoza que en Buenos Aires. "Tiene la oficina cerrada hace más de un año", señalaron en el entorno de Cornejo, en búsqueda de minimizar con contundencia las señales negativas que dio este viernes.

En efecto, la reconocida dirigente del sector azul, hoy legisladora provincial electa, aseguró ayer a través de MDZ Radio que es "absolutamente inviable" que el Banco Nación le preste a Mendoza entre 4.000 y 6.000 millones de pesos para equilibrar sus cuentas.

Sin embargo, desde la UCR aseguraron que en el directorio del agente financiero de la provincia "Fadel no tiene poder", algo que sí ostentan los funcionarios de La Cámpora kirchnerista. Por eso siguieron poniendo en valor sus propias gestiones, que han incluido a la que consideran la verdadera "línea del banco" y hasta dirigentes gremiales, como el jefe nacional de La Bancaria, Sergio Palazzo.

"No he visto en el banco en los tres años que llevo ningún tratamiento de este tipo de créditos. No está en la normativa", dijo Fadel ayer, ante lo cual, los técnicos de Cornejo salieron a refutarla.

"Se puede armar un sindicado, que es una suerte de colecta entre los bancos, en el que presta no es uno solo", señalaron en el bando del radical para despejar las dudas técnicas.

La batalla con el PJ

Eso sí, en el hoy partido opositor tomaron nota de la postura política de Fadel. En ese sentido, su opinión confirmó que el verdadero obstáculo para la transición no es el gobernador Francisco Pérez, sino el Partido Justicialista.

Esa transición quedó congelada el lunes cuando el peronismo mendocino confirmó lo que venía anticipando hace por lo menos dos semanas: no le hará fáciles los planes al gobernador electo y mucho menos se plegará a darle una autorización amplia para endeudarse.

La férrea postura peronista doblegó incluso al gobernador. Ese mandatario, hace menos de un mes, ofreció precisamente un pacto de endeudamiento mutuo a Cornejo y dejó a la vista que necesita más que nada acomodar las cuentas de su gestión antes de irse. Pero esta semana tuvo que aceptar que en su partido opinan lo contrario.

No queda otra que esperar

Después del terremoto político del lunes, el clima se suavizó, aunque el desenlace de la transición sigue siendo incierto.

Es un hecho que el peronismo resistirá por lo menos hasta después de las elecciones PASO del 9 de agosto que se imponga en la opinión pública el debate provincial sobre las cuentas de la provincia. El PJ necesita precisamente que el debate electoral sea nacional, no provincial, ya que ese escenario favorece a los radicales.

En la UCR, de Cornejo para abajo, todos han aceptado en estos últimos días que no lograrán el objetivo de acomodar financieramente la llegada de Cornejo en el cortísimo plazo. Por el contrario, después del ímpetu inicial, ahora el radicalismo cambió sus planes y dilataría mucho más las conversaciones de la transición.

Esta decisión se apoya en la debilidad financiera de Pérez, cuya caja podría estar mucho más condicionada en los próximos meses. "Van a llegar a octubre con la lengua afuera", vaticinan.

Sin embargo, no hay sensación de batalla ganada en la UCR. Por el contrario, el laboratorio del gobernador electo está empezando a idear un plan B por si se cae definitivamente la posibilidad de acudir a un crédito del Banco Nación.

Si bien todavía es una posibilidad lejana, no descartan militar el cambio de agente financiero si el Nación se torna inviable como solución de la crisis mendocina. Aunque en ese caso, al poderoso Nación lo deberían reemplazar varias entidades.