¿Dejará Pérez otra promesa o una obra en marcha?
La gran pregunta es si Francisco Pérez, como Julio Cobos, dejará de herencia un sueño o una obra iniciada. Esto se debe a que el dique Los Blancos comenzaría a ejecutarse recién el año que viene, cuando Paco ya no esté en el poder. Siempre y cuando la Nación cumpla su compromiso de financiar la obra, promesa que no cumplió Néstor Kirchner en el caso Portezuelo del Viento y que Cristina debería enmendar con un decreto que oficialice la obra.
“Hasta que no esté el decreto, es palabrerío”, razonaron anoche en el radicalismo después del mensaje de la presidenta en Fray Luis Beltrán. La incredulidad tiene como origen precisamente el acuerdo que firmaron Cobos y Néstor en 2006 por Portezuelo del Viento y que nunca se convirtió en realidad.
Como Cobos, Pérez está por irse. Como Néstor Kirchner, Cristina también está cerca del fin de su mandato presidencial ¿Volverá a ocurrir lo mismo?
Los casos, a priori, son diferentes. Para la UCR, hoy Pérez está en peores condiciones que Cleto. La razón para los radicales es que la Nación no ha desembolsado dinero de Portezuelo sencillamente porque el Gobierno provincial demoró el proceso licitatorio. Pero cuando adjudique ese dique, Mendoza estará en condiciones de reclamar los desembolsos nacionales, dado que en el medio aparece el famoso acuerdo extrajudicial por los efectos nocivos de la promoción industrial.
En cambio, según el partido opositor, no hay reclamo posible a la Nación si Cristina no formaliza su promesa de activar la obra de Los Blancos.
Aunque pasaron casi dos gestiones peronistas desde entonces, el Poder Ejecutivo asegura que fue Cobos quien no cumplió con los pasos respectivos para poder hacer realidad Portezuelo en Malargüe. El ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, confirmó que Mendoza podrá cobrar la inversión en aquel dique “contra certificados de obra” y se defendió ante las críticas por la inactividad oficial en este emprendimiento: “Nosotros ya hicimos el proyecto ejecutivo y hay ocho empresas en carrera para la licitación”, afirmó. También insistió en que todo freno se debe al conflicto por las aguas del río Atuel.
Sin embargo, está más que claro que aquella obra de origen radical no es la prioritaria hoy. La estrella es Los Blancos, un complejo hidroeléctrico ubicado en Tunuyán que equivale al doble de Portezuelo en cuanto a generación de energía y que es fruto sólo de las gestiones de los gobernadores peronistas, sin ningún radical en el medio.
Resta saber si, a pesar del cambio de signo político, Mendoza no está hoy en presencia de un déjà vu de la promesa de un dique que la Casa Rosada, 9 años después, todavía no ha concretado.
Confianza paquista
La confianza es total por estas horas en el Poder Ejecutivo. El ministro Baldasso afirmó anoche que tardará dos o tres meses terminar con la “letra fina” de los trámites y que a partir de allí, en plena despedida de Pérez del poder, arrancará la obra de Los Blancos.
De acuerdo a las proyecciones oficiales, en el primer año se completará el proyecto ejecutivo del complejo hidroeléctrico y se harán obras complementarias, entre las cuáles la más importante es la construcción de un camino de 30 kilómetros que ya tiene la aprobación de impacto ambiental.
Cuatro años más habrá que esperar para que el complejo, que constará de dos represas, se convierta en realidad.
“Está inicializado el contrato, ya está el dinero disponible. Tenemos el trazo grueso, que es el acuerdo marco, ahora comienza la letra fina del llenado del fideicomiso”, explicó Baldasso.
Cristina anunció ayer desde un vistoso escenario montado cerca del Acceso Este que el Gobierno Nacional invertirá 964 millones de dólares en la obra para Mendoza. Esas palabras de la Presidenta, en el Gobierno provincial, significaron el fin de una larga espera, dado que el Ministerio de Economía nunca formalizó su inversión: la obra mendocina estaba a la cola de dos represas que se construirán en Santa Cruz.
Ahora el Gobierno cree que no habrá problemas para que el Banco Nación aporte alrededor de 2.000 millones de pesos por año en los próximos cinco para cumplir con la palabra empeñada.
Sin embargo, el emprendimiento tiene también inversión privada y es ahora, paradógicamente, esa parte la que no está del todo confirmada.
La UTE Cartellone-OAS, preadjudicataria de Los Blancos, debe invertir 600 millones de dólares en Los Blancos. Ese financiamiento proviene del banco brasileño BNDES, pero la banca brasileña y OAS (empresa de la misma nacionalidad) están sujetos a los vaivenes del ajuste que está aplicando Dilma Roussef en ese país y a algo más complicado: el escándalo de la petrolera Petrobrás, que salpica tanto al BNDES como a la constructura a la que asoció la empresa mendocina en el proyecto.
“Sabemos que hay ruido, pero hasta ahora está confirmado”, señaló al respecto Baldasso. Las cuidadosas palabras del funcionario revelan que el financiamiento privado será en los próximos meses uno de los puntos clave a definir.
¿Cómo entra Pescarmona al proyecto?
Otra duda opositora es cómo entrará la empresa Pescarmona en el esquema de la obra.
Desde hace un tiempo se especula que la firma mendocina, que atraviesa importantes problemas financieros, aportará las turbinas del dique Los Blancos. La presencia de su titular, Enrique Pescarmona, en el anuncio que hizo Cristina ayer, pareció confirmar estos rumores.
Pescarmona compitió con Cartellone e IECSA en la licitación de la obra, pero perdió. Su ingreso ahora, a ojos de la oposición, tal vez pueda generar una impugnación de IECSA, la otra firma derrotada.
Sin embargo, todo forma parte del terreno de las especulaciones, porque ningún documento se conoce aún, más allá de los anuncios.
Esperar y para ver si Los Blancos revelará un cambio en la relación Nación-Provincia es en definitiva la clave del futuro del proyecto.