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Vuelta de tuerca: ahora hay defensores de la votación secreta

El PRO y el PD, socios del radicalismo en el frente electoral Cambia Mendoza, creen que ese sistema "ayudó" para que el Senado rechazara el pliego de Miriam Gallardo para la Corte. La UCR insiste de todos modos en eliminarlo por la vía de la enmienda constitucional y el PJ dice que acompañará, pero demora el trámite.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

A todas las dudas que se generaron en la semana posterior a las PASO hay que sumar ahora una intriga política importante respecto de si se impulsará o no en los comicios de junio un cambio en el sistema de votaciones de funcionarios y magistrados en el Senado.

Tras el escándalo que provocó la votación secreta del pliego de Miriam Gallardo para la Corte, el radicalismo atacó con un proyecto para que esas decisiones se tomen en público y expresó que impulsará una enmienda constitucional para que el nuevo sistema rija a partir de junio, si la ciudadanía lo avala en una consulta popular.

Sin embargo, semanas después de que el propio candidato radical para la gobernación, Alfredo Cornejo, anunciara la iniciativa, el proyecto todavía no se aprueba en la Legislatura. Y suma dudas y planteos, tanto en el oficialismo como en la oposición no radical.

Los radicales apuntan todos los cañones al justicialismo por esta situación. “Me tratan como a un niño”, aseguró el senador radical Juan Carlos Jaliff, en referencia a la postura peronista, que demora la firma del despacho de comisión para que el proyecto se trate.

En el PJ, ciertamente, no se advierte que haya decisión política para encarar la enmienda. Algunos senadores peronistas replicaron la semana pasada los conceptos del candidato a gobernador del partido, Adolfo Bermejo, quien propuso hace un tiempo incluir este cambio en una reforma constitucional amplia.

Por su parte, Eduardo Bauzá, presidente provisional del Senado y máxima autoridad oficialista en la cámara tras la licencia del vicegobernador Carlos Ciurca, planteó que el PJ acompañará la propuesta radical siempre y cuando exista un despacho del proyecto. Pero ocurre que es el propio PJ el que parece demorar ese despacho.

Ante la dilaciones del justicialismo, Jaliff afirmó que la semana que viene pedirá que el proyecto se vote directamente sobre tablas en la sesión del Senado. Pero a la intriga por la postura del PJ hay que sumar el problema de que algunos socios minoritarios de la UCR también tienen dudas.

PRO y PD también ponen reparos

El PRO y el Partido Demócrata fueron socios políticos en la PASO, pero esa alianza electoral no implica una postura monolítica en todos los temas. De hecho, hoy, no confirman su acompañamiento de la enmienda radical.

El macrismo, que tiene voz y voto en el Senado, es muy crítico. Según Gustavo Cairo, senador del PRO, votar una enmienda para eliminar el voto secreto del Senado sería “usar una bala de cañón para matar una hormiga”. Si bien no tiene una decisión definitiva, el legislador personalmente preferiría que el sistema de enmienda se utilizara para volver a la carga contra la reelección indefinida de los intendentes en lugar de corregir el problema "coyuntural" de las votaciones secretas.

“La enmienda hay que usarla para algo importante y a los intendentes nadie les pone un límite, siguen aprovechando un sistema feudal”, aseguró Cairo ante la consulta de este diario. Y dio una opinión más polémica: afirmó que la votación secreta facilitó, de última, que fracasara la nominación de una candidata que tenía rechazos entre los senadores de su propio partido. "No se si el voto fuera oral alguien hubiera votado negativo", expresó.

Este mismo concepto apareció en boca del presidente del Partido Demócrata, Richard Bataggion. “Si no hubiese voto secreto, no se si un legislador del PJ hubiera sacado los pies del plato en la votación de Gallardo”, explicó el dirigente, cuyo partido no tiene senadores, pero sí podría votar la enmienda si llega a Diputados.

Si bien ni Cairo ni Bataggion fueron concluyentes, el jefe del PD insistió en que hay otras prioridades, y mencionó también la reelección indefinida en las comunas. La enmienda para acotar a una la reelección de los intendentes ya se votó en 2009, pero no obtuvo la mitad más uno del padrón.

Cambio reglamentario

El Frente de Izquierda (FIT) tampoco está de acuerdo con la enmienda contra el voto secreto y propone en su lugar la elección popular de los jueces, lo que suma otro escollo.

De todos modos, los radicales insistirán con la idea la semana próxima. No hay límites precisos para plantear la enmienda, aunque la UCR cree que podría ser la última oportunidad de sancionarla, dado que las elecciones generales de junio se acercan y el proceso demandaría tiempo para la impresión de las boletas del “Si” y el “NO" y la difusión respectiva.

El senador Jaliff además cree que la enmienda del artículo 83 de la Constitución no complicará la votación dado que en la general se reducirá considerablemente el número de boletas en el cuarto oscuro. Pero la iniciativa ha perdido empuje, luego de una semana en la que al menos un cambio hubo.

Se trata de la modificación del reglamento interno del Senado que redujo a una las bolillas que deben portar los legisladores en las votaciones: en lugar de dos (una blanca y una negra), a partir de ahora se usará solamente una.

Acotar el margen de error de los senadores parece alcanzar para muchos y el secretismo de los legisladores a la hora de otorgar premios y castigos podría ganar otra vez la partida.