Ahora la UCR va por la eliminación de la votación secreta
En medio de una jornada tragicómica en la Legislatura, el radicalismo decidió apurar una enmienda constitucional para que este año quede eliminada la votación secreta de funcionarios y magistrados en el Senado provincial.
El impulso político lo dio el propio Alfredo Cornejo, quien señaló que tratará de concretar la enmienda este año. El artículo a reformar es el 83, el cual establece que el Senado deberá votar en secreto para definir si presta o no acuerdo a los funcionarios propuestos por el Poder Ejecutivo. Esta cláusula sería modificada por otra muy sencilla, en la que se fije que el voto de los senadores será público.
Los radicales se abocarán ahora a definir la estrategia legislativa, ya que hay un par de proyectos en este sentido. El senador Juan Carlos Jaliff presentó uno en 2010 y anticipó anoche que pedirá preferencia para su tratamiento en la próxima sesión de la Cámara Alta. Sin embargo, la cámara iniciadora podría ser Diputados, donde los números para la UCR son más amigables que en el Senado.
En cualquier caso, los radicales creen que es poco probable que algún partido se oponga a la modificación de un viejo sistema cuyas falencias quedaron al desnudo en una jornada histórica para la Legislatura. Con esta presunción, los radicales levantarán la bandera de la enmienda y propondrán votar la modificación del artículo 83 en la Legislatura con rapidez, para poder sellar el proceso en las elecciones provinciales de junio.
El último paso de un proceso de este tipo es precisamente la consulta popular, que debe realizarse en la elección de legisladores posterior a la sanción de la ley que promueve la enmienda. En la consulta, la ciudadanía se expresa a favor o en contra del cambio. Normalmente es un obstáculo difícil de sortear, dado que el “sí” debe contar con la mitad más uno del padrón general y no alcanza con que se incline a favor de esta opción la mayoría de los que van a votar ese día.
Esto hace que casi todas las enmiendas fracasen. La excepción se produjo en 2005, cuando la UCR consiguió que se aprobara la que eliminó la indexación salarial de los jueces.
Razones para cambiar
Si bien la votación secreta sirvió alguna vez para que los senadores votaran a los jueces con independencia, los hechos de este martes dejaron como nunca al desnudo que en los últimos tiempos el sistema sólo se empleó para todo tipo de maniobras políticas.
Tanta manipulación superó el límite del absurdo ayer. Se supo por ejemplo en la votación de la candidata a ministra de Corte Miriam Gallardo que, protegidos por el secretismo, los senadores tenían “recaudadores de bolillas” que aseguraban que cada cual cumpliera con los pactos secretos para designar o bochar candidatos.
La recaudación fue efectiva en el caso del radicalismo, que depositó en la figura de Jorge Palero la misión de quitarles a todos los senadores del bloque las bolillas blancas para que nadie se tentara con colocar esa opción en la urna y favorecer a la candidata de Pérez. Pero provocó un error insólito en el PJ, en cuyo bloque una recaudadora se equivocó de casilleros a la hora de colocar las bolillas negras de su sector y el voto propio.
Los relatos de ayer hablan también de legisladores oficialistas que habrían proclamado bolillas negras para Gallardo y que al final (vaya a saber a cambio de qué) votaron blancas, además de pedidos de última hora para que senadores cambiaran su voto. Todo bajo el manto cómodo de la votación secreta, a la que no tiene acceso la prensa y que normalmente es escrutada por…tres senadores que participan de la misma votación.
Impacto profundo
Radicales y peronistas jugaron muy fuerte en la discusión de los pliegos, que fue para el PJ una derrota con escándalo apenas atenuada por el hecho de que los candidatos a la Fiscalía de Estado y el Tribunal de Cuentas (Fernando Simón y Ricardo Pettignano) consiguieron pasar el filtro.
En el peronismo apostaban a una victoria en los tres pliegos que demostrara más que nada la “unidad del PJ”. Un legislador del oficialismo llegó a sostener que si se perdía la votación este martes, estaban también perdidas las elecciones generales de junio ¿Aliviará esa sentencia que hayan superado el filtro dos de los tres candidatos propuestos?
En cambio, la UCR y su candidato a gobernador ganó sin dudas. Porque enarbolaron la bandera la institucionalidad y la independencia, reprocharon con argumentos atendibles a Gallardo y encima ganaron una elección que en los papeles parecía perdida, por tener menos senadores que el PJ.
Es de manual entonces que Cornejo (figura de un partido que participó y-o cometió en el Senado todas las picardías que ahora cuestiona) vaya ahora por una enmienda constitucional que intentará usar a su favor en las elecciones de junio. Aunque será muy diferente el efecto electoral si esa enmienda se demora en la Legislatura y la consulta popular queda para las elecciones legislativas que se harán dentro de dos años.
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