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Se fue un ministro y se desató una situación nunca vista

Rodolfo Lafalla dejó con llave las oficinas donde había expedientes de pases a planta que iban a beneficiar a 159 contratados del Estado Nacional. El subsecretario de Trabajo , Mauricio Guzmán, lideró una patota que intentó llevarse esos expedientes por la fuerza para terminar el trámite. Hubo pelea entre empleados. El fiscal de Estado ordenó custodia policial permanente en el tercer piso y el futuro ministro del área denunció una maniobra ilegal.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

El ministro de Gobierno, Rodolfo Lafalla, adelantó su renuncia y en su área se desató uno de los últimos escándalos de grandes proporciones de la gestión de Francisco Pérez.

El tercer piso de Casa de Gobierno vivió ayer horas de tensión cuando un grupo de personas liderado por el subsecretario de Trabajo, Mauricio Guzmán, irrumpió en las oficinas con la intención de sacar expedientes y darle continuidad al pase a planta de unos 159 contratados.

Esto provocó una confrontación con los propios empleados del ministerio y momentos de angustia, que obligaron a intervenir al fiscal de Estado, Fernando Simón; al futuro ministro de Gobierno y miembro de la Asesoría de Gobierno, Dalmiro Garay; y a la guardia policial del palacio gubernamental.

En los momentos más tensos, Guzmán intentó que un cerrajero abriera las oficinas que estaban cerradas con llave para extraer los papeles y trajo un escribano para certificar el acto. No faltó mucho para que hubiera golpes con los empleados y empleadas que se resistían a la maniobra. Hubo "aprietes" a algunas empleadas no jerárquicas del ministerio y caos. 

Algunos de ellos lamentaban el cuadro: el Gobierno los enfrentó con otros empleados que buscaban asegurarse su fuente de trabajo. Además, de empleados, se trataba, en algunos casos, de "compañeros" del Partido Justicialista.

Por la tarde la situación era momentáneamente calma. La intervención de Garay ayudó y fue él con el fiscal de Estado quienes acordaron establecer una guardia policial permanente de las oficinas cerradas del Ministerio de Gobierno.

Los policías recibieron la instrucción de pedir constancia de todo expediente que salga del ministerio, si es que algún funcionario intenta. Hasta anoche no se había producido una intervención de la Justicia, pero no se descartaban denuncias.

Todo se desató a partir de la ida anticipada de Lafalla, quien renunció como funcionario debido a una situación personal. El funcionario dejó las oficinas cerradas con llave, pero esta determinación chocó con las pretensiones del subsecretario de Trabajo y su aparente necesidad de cumplir compromisos de estabilidad laboral antes de que termine la gestión, que tiene su último día hábil completo este viernes.

Garay explicó que el objetivo de Guzmán era cerrar el pase a planta en el Estado provincial de contratados de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que es un organismo nacional, los cuales se desempeñaban en el área de Higiene y Seguridad de la subsecretaría provincial.

"Son cargos nacionales. No es mi intención echar a nadie, pero tampoco se puede generar un acto ilegal cuando estas personas están fuera de la paritaria", afirmó Garay.

"No hay fondos y esto afecta a gente del Registro Civil y de la Subsecretaria de Trabajo. Los metieron al mismo expediente para ver si pasaban", agregó el futuro ministro, quien no dudó en señalar que fue un intento de acomodar a gente conocida y calificó la situación como "nunca vista".

A la ausencia del ministro de Gobierno, este viernes se sumaría la de muchos empleados de la cartera, que evitarían asistir a sus lugares de trabajo para eludir nuevas angustias y enfrentamientos.