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Con el cáncer no, por favor

La campaña del miedo llega a niveles de extorsión social inaceptables. Un tuit supuestamente producto de un hacker y la militancia aplaudiéndolo.

El ministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán, desmintió esta mañana haber escrito en su cuenta de Twitter en la que se identifica como "militante político", haber escrito una horrorosa amenaza electoral. Desde ella salió un mensaje que pronosticó: "Los 12 nuevos centros de radioterapia para tratamiento del cáncer continuarán adelante si Scioli es presidente. Pensá bien tu voto".

Dijo que su cuenta fue hackeada, lo cual puede ser cierto. O no. Pero la verdad es que la militancia a la cual dice adscribir como primera opción en su biografía le creyó, entendió que ese mensaje bien pudo ser lanzado por el ministro de Salud de Cristina Kirchner y propagandista de Daniel Scioli y fue por eso que, hackeada o no, recibió un impulso y apoyo de otros 256 con sus retuits y 98 favoritos.

El cáncer es una enfermedad que afecta a una porción importante de las familias argentinas. Muchísimas otras personas, sobrevivientes o voluntarios, personal de salud y de la comunidad, hacen un gran esfuerzo por ayudar a sobrellevar y superarla en cada rincón del país. Todos ellos, sus amigos y familiares, no merecen un destrato y una manipulación como ésta que, aunque el ministro Gollán haya desmentido que sea su "letra" la del tuit, sí lo hizo propio la militancia del FPV.

Con el cáncer no se metan. No metan en la basura de lo más bajo de la actividad política, ambición por eternizarse en sus cargos, algo tan delicado, tan sensible. No permitamos que extorsionen a gente que sufre lo peor que les puede pasar en la vida: una enfermedad que amenaza con ponerle un límite anticipado.

Quienes tienen cáncer, quienes acompañan a los que lo sufren o sobrellevan y aun, a los muchos que logran superarlo, no merecen un minuto de distracción en este tipo de amenazas. menos, en un país en donde la gente muere por la desatención del sistema sanitario, como sabemos, como ejemplo, los mendocinos, con hospitales que funcionan por inercia y no porque el gobierno provincial esté abocado a que eso suceda como corresponde.

Se conocen miles de casos de personas cuyos medicamentos deben luchar contra los cepos de la Aduana, contra los altos costos, la escasa cobertura médica que posee o quedar al arbitrio de largas listas de espera cuando con lo que menos se posee es, precisamente, tiempo.