Presenta:

Un peronismo que sólo quiere que el año termine

El PJ finaliza 2015 muy golpeado por la sucesión de derrotas electorales y envuelto en batallas internas por el control partidario en la Legislatura. Qué se juega hoy, en las elecciones de Godoy Cruz, el candidato justicialista y líder de La Cámpora.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El peronismo mendocino festejará hoy el fin de una inédita sucesión de derrotas electorales en el mismo año. Los comicios de Godoy Cruz tienen un resultado cantado y no hay ninguna esperanza de modificar el panorama general, aunque lo que obtenga en votos el PJ tal vez aporte algún argumento para las minúsculas peleas de poder que se viven en una de las dos fuerzas políticas más importantes de la provincia.

Para este domingo, hay un techo tan bajito para los justicialistas, que apena. Frente a un radicalismo que sólo con el viento de cola aspira a superar el 60 por ciento, en el PJ nadie sueña con arrebatarle el control de la Municipalidad de Godoy Cruz. En cambio, sí atesoran el sueño de mejorar la representación del justicialismo en el Concejo Deliberante consiguiendo dos ediles en el comicio, una mejora que en buena medida depende de que el FIT no repunte respecto de los resultados de las PASO departamentales.

Un resultado similar o un poco mejor que el de las PASO (23,6 por ciento) permitirá que no sólo el ministro de Agroindustria, Marcelo Costa, sea concejal justicialista. También produciría el ingreso al Deliberante de Mariano Maure, que va por la reelección.

¿Sería eso un triunfo peronista? Cuesta calificarlo de ese modo. Pero en un peronismo obligado a sacar cuentas muy chiquitas, puede tener algún valor el logro. 

Sucede que Lucas Ilardo, el candidato a intendente del PJ, es también diputado provincial. Obligado a enfocarse en su banca tras la aventura como postulante a intendente, espera que la elección de Godoy Cruz lo ayude en la discusión del liderazgo del peronismo en la Legislatura.

El joven Ilardo, otros referentes kirchneristas y algunos legisladores generacionales del hombre de La Cámpora prometen que la próxima será una semana movida en la Legislatura. Esto debido a que hay disconformidad por el esquema de autoridades que se resolvió para las dos cámaras legislativas en la semana posterior al balotaje presidencial.

Los hermanos Félix y los azules se repartieron los cargos de conducción en los bloques y las cámaras, donde hubo lugar incluso para un referente de La Corriente de Carlos Ciurca (Eduardo Bauzá, uno de sus discípulos, quedó como vicepresidente), el peronista más señalado a la hora de distribuir culpas por los resultados electorales.

El enojo de Ilardo y sus amigos es tal que algunos no descartan una escisión de los bloques justicialistas de la Legislatura si las fichas no se reparten de nuevo. Dicen algunos que "la militancia" obliga a reaccionar y reclama la cabeza de los padres de la derrota del PJ, lista en la que incluyen hasta los Félix.

Sospechan en voz baja, y prometen hacerlo en voz alta, que los Félix serán nuevamente socios (como en aquel fallido intento de Concertación que duró hasta 2007) de Alfredo Cornejo a la hora de la discusión de las leyes que necesita el gobernador electo: la Emergencia Fiscal y el presupuesto 2016, donde muy probablemente el radical pedirá elevar el pedido de endeudamiento por encima de lo que ya le autorizaron en la ley de Financiamiento.

Las cúpulas peronistas subestiman estos focos de rebeldía interna. El kirchnerismo duro cuenta con sólo tres legisladores en la nueva etapa (Ilardo, y los senadores Luis Böhm y Gustavo Arenas), muy poco para enfrentar otros consensos. Recuerdan, además, que el “dedismo” de la era K benefició ampliamente al sector, que obtuvo dos legisladores nacionales (los diputados Anabel Fernández Sagasti y Guillermo Carmona).

No tienen nada que pedir, dicen los adversarios, pero los kirchernistas quieren reclamar igual otro protagonismo. Por eso las elecciones de Godoy Cruz se han convertido para el PJ en una nueva interna que dirimirá el peso de sus módicos poderíos. 

La fórmula para “perder por menos” de Ilardo y compañía parece consistir en que vote poca gente y se movilice a muchos adeptos propios.

En este sentido, MDZ radio dio cuenta antes del fin de semana de un fuerte operativo para contratar movilidades que acarreen votantes a favor de Ilardo, del que participó, según los audios dados a conocer radialmente, el ex intendente Rubén Montemayor. 

Por su parte, desde el radicalismo admitieron que festejarán si el 60 por ciento del padrón se acerca este domingo a sufragar a las escuelas de Godoy Cruz.

En los cuarteles radicales dijeron que ya no utilizan estos métodos de la "vieja política" porque no son efectivos, aunque es cierto que el contexto es ideal para el candidato radical Tadeo García Zalazar y también lo es que habrá apoyo logístico de radicales de otros departamentos interesados en festejar otra vez un triunfo en las urnas. 

La UCR lleva semanas batallando no contra Ilardo y el FIT, sino contra el hartazgo electoral en Mendoza. Manejan cifras alarmantes al respecto. Las últimas mediciones propias decían que sólo el 50 por ciento de los vecinos de Godoy Cruz sabía que hoy hay elecciones. Y de ese 50 por ciento, apenas el 25 por ciento conocía la fecha.

En este contexto, el agotador ciclo electoral 2015 terminará para ganadores y perdedores hoy a las 18, aunque las incógnitas a futura sólo son mayúsculas para los segundos.