Los azules y los Félix liderarán al PJ en la Legislatura
El primer síntoma que dio el peronismo tras el cúmulo de derrotas electorales se dio en la Legislatura. Los bloques allí serán conducidos, tanto en el Senado como en Diputados, por referentes del sector azul y de los hermanos Félix.
En el Senado, el cambio de liderazgo afectó más que nada al kirchnerismo puro. En menor medida, a La Corriente de Carlos Ciurca. Patricia Fadel, veterana dirigente azul, será la encargada de conducir la bancada peronista, en reemplazo de Gustavo Arenas, un discípulo del diputado nacional Alejandro Abraham que está ligado a la corriente Unidos y Organizados.
El desplazamiento de Arenas, quien había asumido la conducción del bloque gracias al impulso que le dio el escándalo de las elecciones PASO de Guaymallén, generó cierto trauma. Arenas, con el respaldo del ingresante Luis Böhm, intentó resistir el desbanque, pero no pudo.
Pasaron horas sin que se resolviera el conflicto interno del PJ, pero Arenas y Böhm finalmente optaron por acompañar el recambio en el recinto de sesiones.
El acuerdo en el Senado incluyó al ciurquismo, que mantuvo una mínima representación a través de Eduardo Bauzá, ex presidente provisional que descendió a vicepresidente de la Cámara.
Este modelo de conducción se complementará hoy en la Cámara de Diputados, donde un representante de los hermanos Félix seguirá al frente del bloque. Todo indica que la diputada sanrafaelina Silvia Ramos será la elegida para continuar dirigiendo la bancada justicialista. Para los azules se reservará la primera vicepresidencia de la Cámara Baja, donde sería designado quien deja hoy la presidencia tras 8 años de gestión ininterrumpida: Jorge Tanús.
Tener un cargo institucional en la Legislatura asegura el acceso a algunos cargos más que un legislador común. Pero en este momento del peronismo es también un reflejo de la distribución de fuerzas a nivel interno y, por supuesto, un indicio claro del reparto de culpas por los resultados electorales.
Si bien este miércoles la sede del PJ apareció con pintadas agresivas contra los conductores partidarios Paco Pérez y Carlos Ciurca, las cuáles fueron atribuidas a una porción de la juventud azul, no se advierte por ahora la intención de un recambio traumático.
En la Legislatura nadie habla de un descabezamiento urgente del partido y sostienen que las nuevas autoridades del PJ mendocino se elegirán recién bien entrado 2016 (se maneja abril como fecha).
Esta posibilidad conlleva una paradoja: ¿Puede el justicialismo seguir bajo control de una persona que dijo que se irá de la política? La respuesta sólo puede darla Pérez, de quien algunos esperan que su anuncio de retiro haya sido sólo una reacción más de las que tiene acostumbrados a todos.
Si no es así, acefalía no va a haber, ya que Ciurca, el actual vicepresidente, no acompañará a Paco en su intempestiva ida. Sin embargo, ya se nota con claridad un desplazamiento del poder a manos de los intendentes peronistas que retuvieron sus comunas. En especial, el cuarteto integrado por Alejandro Bermejo (Maipú), Emir Félix (San Rafael), Omar Giménez (San Martín) y Martín Aveiro (Tunuyán).
Por lo pronto, el golpeado peronismo sólo parece interesarse en un armado legislativo y se prepara, como único y módico desafío del año, a discutir en ese ámbito con el radicalismo el Presupuesto 2016. Si existiera alguna pelea política entre radicales y peronistas antes de fin de año, el campo de batalla será la Cámara de Diputados, donde la UCR tendrá desde hoy 25 legisladores (entre propios y aliados) y el PJ 19.
Una hipótesis de conflicto manejada en el PJ tiene que ver con la posibilidad de que Cornejo pida en la pauta del año próximo incrementar el endeudamiento que ya se le otorgó en la ley de Financiamiento (8616). Esa idea no tendría, en principio, una buena acogida.
Ayer un legislador del PJ retrocedió en sus comentarios a la era Jaque al sostener que aquel primer presupuesto (2008) no contuvo endeudamiento. Un salto temporal que olvidó el antecedente de que Pérez sí tuvo este permiso opositor en 2012 y 2013.
Las misma fuente ventiló que el radicalismo hizo un intento por asegurarse el respaldo peronista para el próximo presupuesto por la vía de una "negociación" poco presentable: una aprobación a "libro cerrado" de la pauta de gastos a cambio de no complicar el ingreso al Senado del ministro de Hacienda de Paco, Juan Gantus.