Macri presidente: Una tarea titánica e indispensable
Luego de la grave crisis del 2.000, Mauricio Macri, presidente del Boca más exitoso de la historia, decidía participar en política. Nadie de la política tradicional, y la inmensa mayoría de analistas políticos y el periodismo especializado imaginaron lo que iba a suceder al cabo de 12 años.
Macri es el nuevo presidente de los argentinos y de su partido surgieron los encargados de gobernar los dos conglomerados urbanos más importantes del país, CABA y la inmensa provincia de Buenos Aires, donde una joven mujer, decidida y sorprendente, derrotó al monstruo de mil cabezas oficialista.
Muchas veces denostado, ridiculizado, despreciado intelectualmente y en los finales demonizado, llegando a igualarlo con Hitler, Macri con inteligencia, perseverancia y espíritu republicano, consolidó su liderazgo y construyó a partir de una gestión eficiente y paciencia y vocación de poder, la alianza Cambiemos que lo convirtió en presidente de la Argentina.
Es a partir de ahora que comienza su tarea titánica.
Al no ser hijo de los años 70 y de la locura represiva que los precedieron, Macri no llega marcado para comenzar con lo básico: normalizar las relaciones entre el poder y los ciudadanos, devolver el espíritu republicano y lógico a la política y empezar con naturalidad a cerrar la grieta entre compatriotas.
No es una pelea entre republicanismo burgués, democracia vacía o revolución populista como nos fatigaron profusamente desde el kirchnerismo duro los últimos años.
Se trata de volver a una democracia republicana, con más representatividad, impulsando consultas vinculantes y revocación de mandatos, entre otros instrumentos, para dar más poder a los ciudadanos. Constituir una relación normal entre el poder y el pueblo, sin mesianismos ni violencia verbal ni institucional. Respeto al fondo y las formas, posibilidad de pensamiento crítico de todos, sin ser considerados traidores a la patria ni enemigos a destrozar.
Lo que debe venir es discusión legislativa enriquecedora y búsqueda de consensos superadores y que agreguen valor a las leyes sancionadas. Esta es otra tarea urgente y necesaria.
Un giro de 180 grados en relación al tratamiento y lugar que ocupe la Justicia en la vida diaria de relación urge para recuperar garantías y seguridad. Jueces capacitados, confiables, no presionados ni timoratos o acomodaticios, deben poblar los tribunales, sin aprietes ni intervención o amenazas del poder ejecutivo. Magistrados que honren su posición y no que avergüencen a ciudadanos e instituciones.
Normas y estilo de convivencia lógicos, que faciliten la vida diaria es otra tarea pendiente.
Hay mucho por hacer y es tarea de todos, por lo que la confrontación permanente descalificadora y paralizante debe ser reemplazada por el disenso enriquecedor constructivo.
Y también es urgente una gestión eficiente. Funcionarios probos y capaces deben reemplazar a militantes del relato inhábiles de llevar adelante una gestión que mejore y ayude la vida diaria ciudadana.
Inmensa tarea espera al nuevo presidente. Por el bien de la patria esperemos que la lleve adelante con sabiduría y responsabilidad. Todos debemos hacer nuestra tarea, y con absoluta libertad e ideas diferentes la oposición, que desde su posición tiene la gran responsabilidad también de la tarea reparadora.
Así funcionan las democracias modernas. Confrontando con dureza y libertad, pero con responsabilidad y espíritu de acuerdo. Sin voces destempladas ni amenazas, con ideas superadoras y convicciones que apunten al bien común.
Macri ha prometido diálogo, institucionalidad, república moderna y respeto y convivencia entre los argentinos. Esperamos que rápidamente comience a transitar ese camino y que todos los ciudadanos estemos a la altura de lo que la patria demanda. Es también por nuestro bien.

