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Intendentes del PJ prometen dar pelea por Scioli

Ante un gobernador que seguirá sumergido en la búsqueda de recursos para enfrentar la crisis económica, los jefes comunales de los departamentos donde no perdió el peronismo acordaron liderar la recta final de una campaña muy apagada. "Diputado más o menos, nosotros elegimos en esta elección quién conduce la Argentina", dijo Jorge Giménez, de San Martín.

En medio de las graves urgencias financieras del Gobierno provincial, el peronismo mendocino tratará de hacer foco en la campaña electoral. Y ante un panorama gris para el oficialismo, son los intendentes "exitosos" quienes intentarán, a dos semanas del comicio general, mejorar las chances de que Daniel Scioli saque un buen resultado en Mendoza.

Por lo menos ese fue el compromiso de algunos en las charlas que tuvieron esta semana con el gobernador Francisco Pérez, la último de ellas el viernes. Por supuesto que se habló más que nada de la falta de plata que ellos también afrontar por el desequilibrio profundo del Poder Ejecutivo, que apenas ha conseguido terminar de pagar los sueldos de setiembre. Pero es ineludible a esta altura la elección: a pesar de que la crisis provocada por Pérez también está ahogando a las comunas, alguien tiene que poner la cara por Scioli en esta provincia.

Esa tarea tendrá como pilares a dos intendentes principalmente: Alejandro Bermejo, de Maipú; y Emir Félix, de San Rafael. Aunque también han prometido sumarse Jorge Giménez, de San Martín; Martín Aveiro, de Tunuyán y Roberto Righi, en Lavalle.

Este grupo tendrá que ocuparse de levantar a los militantes de los departamentos donde perdió la elección provincial el oficialismo. "Nosotros estamos con algunas dificultades económicas pero tenemos más tiempo. Por eso nos hemos repartido tareas extras, más allá de lo departamental", explicó al respecto Giménez.

Pérez ni siquiera puede plantearse alguna ocupación en la campaña, más allá de que preside el PJ y está en la lista como candidato al Parlasur. "El gobernador está de cabeza en lo financiero, que es lo más urgente", razonó el intendente de San Martín.

El gobernador de hecho volverá el martes próximo a Buenos Aires con el anhelo de regularizar con el Banco Nación un volumen de deuda propia que es, ni más ni menos, de 2.200 millones de pesos. Para Pérez ya está claro que el hombre a convencer es el ministro de Economía, Axel Kicillof.

Esta semana Pérez logró que lo atendiera el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, que poco puede aportar para la crisis provincial. Es Kicillof, la figurita difícil, el que tiene la llave. Pero el funcionario derivó las audiencias pedidas por Paco en segundas y terceras líneas del Ministerio de Economía de la Nación.

El gobernador a esta altura no oculta entre los suyos que se siente “maltratado” por Kicillof, modo de relación bastante típico del kirchnerismo nacional. Pero esto es algo que en buena medida Pérez se ganó con sus maniobras irregulares y desesperadas para sacarle plata al Nación y tratar de evitar una crisis que, de todos modos, llegó y promete peores momentos.

La crisis que afecta a todos

Aún aquellos intendentes que detentan victorias electorales y cierto orden financiero en sus comunas están acusando el golpe de una crisis de la que casi nadie va a salir ileso.

El impacto es diverso, pero nadie escapa al grave problema de las demoras en el reparto de la coparticipación municipal. Es difícil que Pérez les pague a los intendentes cuando todavía no puede cumplir con obligaciones mínimas, como el pago de subsidios a escuelas privadas que en ese ámbito se usan para liquidar salarios de docentes.

Las consecuencias del estado de las cuentas de algunas comunas fundidas, como Guaymallén y Luján, son por ahora difíciles de pronosticar. Pero no es un dato menor que aquellos intendentes que no han sido hasta aquí noticia por la falta de recusos, empiecen a advertir que se les viene la noche.

El de San Martín explicó al respecto que en los encuentros del lunes y el jueves se repasó quiénes son los intendentes que tienen más urgencias y hubo promesas de regularizar cuotas de la coparticipación desde la semana que viene, lo cual no está para nada garantizado.

Pero además, Giménez reconoció sus propios problemas. "Hay distintas situaciones, algunos intendentes tenían plata en el banco y otras no. Yo no tengo plata en el banco", expresó.

De todos modos, según su particular percepción, los problemas financieros de la Provincia y los municipios "se van a solucionar después de las elecciones porque las campañas han perturbado la gestión" y eso depende de un cambio de mirada de las autoridades del Banco Nación: "El agente financiero de la Provincia no nos puede tratar como si tuviéramos una caja de ahorro".

Sólo importa Scioli

El plan de acción de los intendentes del PJ para ocuparse de la campaña hace eje exclusivo en el candidato presidencial del Frente para la Victoria y hasta se desentiende bastante de los candidatos peronistas a legisladores nacionales, que deberán buscar votos por la suya y parecen librados a su suerte.

Con frontalidad lo plantea Giménez: "Diputado más o menos, nosotros elegimos en esta elección quién conduce la Argentina, Vamos a poner mucho esfuerzo en eso, porque tenemos un candidato y el radicalismo no, hace campaña por Cobos", afirmó.

Esa parece ser la única premisa del peronismo orgánico, aunque algunos críticos les advierten a los intendentes propios que será necesario que dejen de lado la anticipada batalla por el control partidario, algo que surgió en pleno debate de la ley de Endeudamiento en la Legislatura.

El "vamos por Scioli" de los intendentes muestra además un peronismo desmembrado y lejos de agrupaciones kirchneristas como La Cámpora, cuya candidata, Anabel Fernández Sagasti, lidera la lista en el Senado.

Por otro lado, a pesar de que la relación entre ellos y el gobernador ya se quebró, la mirada de los intendentes sobre Pérez que asoma en la recta final de la campaña podría ser hasta piadosa. 

En cambio, sus dardos seguirán estando dirigidos hacia el gobernador electo Alfredo Cornejo, a quien ya le vaticinan un futuro marcado por su dependencia del endeudamiento que siempre reprochó y por promesas de administración austera que no va a poder cumplir.

Aunque para explicar la situación de Cornejo, caiga en la volteada un gobernador peronista: “La situación estalla por la falta de aprobación del endeudamiento, pero lo cierto es que ni el Pato Donald gobierna sin esa herramienta. El argumento de Alfredo de que no hacía falta el endeudamiento es como el mapa del delito de Jaque”, afirmó Giménez al respecto.