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Ganadores y perdedores del primer debate presidencial

Una valoración personal del autor, mientras los periodistas de MDZ preparan las suyas y vos aportás las tuyas. Un momento histórico de la Argentina a tres semanas de que elijamos presidene, nada menos.
Foto: La Nación
Foto: La Nación

La Argentina vivió una jornada histórica. Se pudo celebrar su primer debate presidencial, aunque con la lamentable ausencia de una de las principales figuras, el candidato del actual gobierno, del peronismo y del frente que gobierna el país desde hace 12 años, el gobernador del principal estado argentino, Daniel Scioli. Su sola ausencia es motivo de análisis porque hay que poner en la balanza el oportunismo de sacarle ventaja a su actual liderazgo en las urnas con sus diversos argumentos en torno a por qué no participó del debate.

De todos modos, puede decirse que se vivió un hecho interesante, que no fue pervertido por las mañas de la vieja política y que, en general, estuvo ausente de chicanas. No hubo insultos y las descalificaciones -pocas- fueron morigeradas por un tono respetuoso entre los participantes. 

También hubo coincidencias. Todos coincidieron en educación, salvo Nicolás del Caño. Lo mismo en el diagnóstico de la seguridad, aunque Sergio Massa se vio obligado a volver sobre sus pasos: tuvo que aclarar que su propuesta de sacar a las fuerzas armadas a los barrios es solo para "cuestiones logísticas" y no para la represión, cambiándole el tono a sus spots publicitarios. Margarita Stolbizer se mostró diferente: apuntó a las víctimas de delitos como medio para atacar las cusas.

Ninguno de los candidatos fue concreto a la hora de dar nombres, un pedido que les hizo el moderador Luis Novaresio, el mejor en escena. Pidió que definieran a sus futuros ministros de Seguridad y nadie lo hizo. Les dio la oportunidad de elegir entre el modelo de justicia de Zaffaroni o Fait, y nadie tomó el guante.

No fue aburrido, sino interesante, aunque dejó con ganas de saber más sobre cada punto y, fundamentalmente, sobre Scioli, un misterio que cree que -así como van las cosas- ganará en primera vuelta.

Así dadas las cosas, un recuento personal de ganadores y perdedores, a groso modo y como una primera impresión:

 La organización, a cargo de "Argentina Debate", es la gran ganadora de una jornada histórica en que se consiguió, aunque casi lo frustra la ausencia de Daniel Scioli, el primer debate presidencial de la historia del país. La entidad es presidida por Hernán Charosky e integrada, entre otros, por el ex gobernador de Mendoza José Octavio Bordón. Ganador.

Daniel Scioli. Aceptó los consejos de sus asesores y del kirchnerismo y se ausentó del debate. Los argumentos fueron varios: "Falta una ley que reglamente", "La gente ya sabe cuáles son mis propuestas". En las redes sociales la militancia hizo alarde del primer lugar en las encuestas y se mostró petulante al señalar que "Scioli ya ganó". Perdedor.

Margarita Stolbizer. La candidata de Progresistas mostró su mejor performance desde que desplazó a Hermes Binner de la candidatura presidencial. Se la vio sólida y fue la que con más coherencia se mostró "contra la corriente", ya que el resto de los candidatos -salvo Nicolás del Caño- se mostraron coincidentes en varios aspectos generales. Ganador.

El tiempo. Dos minutos para esbozar una propuesta en temas de alta gravitación nacional fue muy poco. Se jugó al triunfo de la televisación y no de las ideas que cada presidente tiene para poner en práctica en caso de ganar la Presidencia. Perdedor.

Mauricio Macri. Tuvo un buen arranque con propuestas y no se dejó tentar a responder provocaciones. Tendió la mano a los adversarios Massa, Stolbizer y Rodríguez Saá en más de una oportunidad. Ganó por ir cuando está segundo en las encuestas y algunos asesores le aconsejaron no asistir, para ponerse en el "pelotón ganador" junto a Daniel Scioli. Ganador.

Nicolás del Caño. Se manejó bajo un escaso núcleo de ideas centradas en consignas de campaña y no en proyectos reales. Cuando pudo dar una definición concreta, en educación, al pedir que miremos hacia Cuba, pero de inmediato se cuidó y dijo "no estar de acuerdo con su modelo político". En su última participación se mostró muy dubitativo y con poca fuerza. Perdedor.

Sergio Massa. Fue buen orador, pero se tentó permanentemente por el uso de los clichés de su campaña proselitista, con más marketing que profundidad. Sin embargo, pudo esbozar propuestas concretas mientras intentó sostener un equilibrio para no mostrarse ni anti kirchnerista ni progobierno. Hizo un "acting" al pedir que quedaran en silencio los segundos asignados a Scioli y, con ello, se mostró hábil, pero demagogo. Perdedor y ganador.

Adolfo Rodríguez Saá. Fue el único de los presentes que ya fue presidente de la República. Se mostró lento y con pocas respuestas concretas, muy autoreferenciales. No se destacó. Perdedor.