Con suerte, fue la última mentira
Cuando sonó el teléfono el viernes a la tarde en la privada de la Gobernación y se dio cuenta de que la llamada provenía del ministerio de Economía de la Nación, Francisco Pérez contuvo el aliento.
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El gobernador había estado toda la semana pendiente de la asistencia financiera nacional para poder pagar los sueldos y ya se había jugado públicamente a que los cancelaría en su totalidad este fin de semana.
Había hecho todos los deberes. Hasta ese, que más le disgustó: para no molestar a Cristina Kirchner, el jueves se quedó en Mendoza y no viajó a Tucumán para arroparlo a Daniel Scioli como hicieron todos los gobernadores del peronismo. “No sea cosa que nos vean ahí y nos corten la ayuda”, se excusaban los cercanos al mandatario, intentando buscarle una lógica a tan laberíntica como cruel metodología kirchnerista.
Paco levantó el teléfono y del otro lado de la línea estaba Axel Kicillof, para decirle todo lo contrario a lo que el mendocino estaba esperando. El ministro de Economía lo puso al tanto de que el Banco Nación no iba a llegar a tiempo con las autorizaciones para permitir giros en descubierto, con lo cual había que esperar hasta el lunes para que se concretara la asistencia para pagar los salarios.
Cuentan que Paco no puteó mientras Kicillof estaba en línea. “Bueno, espero que el lunes esté la plata”, dicen que le dijo. Pero cuanto cortó, sacó a su Mr Hyde: el gobierno despotricó contra la “mala leche” de los funcionarios nacionales, sobre todos los del Nación, que otra vez dejaron al gobernador mendocino pagando. Y no sueldos, precisamente.
Por simple que parezca el problema fue, en parte, una cuestión de tiempos. El ministerio de Hacienda nunca informó de dónde iban a salir los recursos este mes para cubrir la nómina salarial (mintió con que se estaba juntando la plata de la recaudación) aunque sí se supo extraoficialmente que los mecanismos de ayuda eran dos.
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Por un lado el Banco Nación, obligado por contrato, aportó $600 millones en concepto de Anticipo Financiero Transitorio (ATF) como lo viene haciendo mes a mes desde hace casi un año.
Y por el otro, Pérez tenía el compromiso de que iba a recibir un adelanto de coparticipación federal que rondaría los $900 millones que alcanzaba, no solo para completar el pago a los estatales, sino también para cubrir la deuda con los municipios y con algunos proveedores.
El punto es que los anticipos de este tipo solo se pueden acreditar a partir del primer día hábil del mes (el próximo lunes) y el gobernador había asumido el compromiso de pagar el sábado. Para poder cumplir su promesa, necesitaba que el Nación le permitiera girar en descubierto sobre el filo del fin de semana y “calzar” la deuda el lunes con los fondos que llegaban de Economía.
El sobregiro no es una maniobra irregular, pero requiere de ciertos trámites administrativos que deben realizarse por escrito y que tienen que llevar, entre otras, la firma de Kicllof. El ministro, como ya hizo en ocasiones anteriores con Mendoza, pretendió que con solo su orden alcanzara. Y no tuvo en cuenta la ríspida relación que existe entre el gobernador y la línea gerencial del banco: el último sobregiro autorizado, hace dos meses para pagar sueldos y de palabra, fue aquél en el que Pérez aseguró tener todas las autorizaciones legales correspondientes. Y no era cierto.
Como el dicho de aquél que se quema con leche, el directorio del Nación optó por esperar a que la plata esté depositada en las cuentas provinciales el lunes y recién allí permitir las liquidaciones.
Con respecto a los sueldos, quizás la de esta semana haya sido la última mentira de Paco. Sabe que el compromiso que asumió Cristina se está cumpliendo y que no lo dejarán librado a su suerte de acá al 10 de diciembre. Es muy probable que el mes que viene Economía libere otro anticipo de coparticipación para socorrerlo y todo lo que deberá hacer el gobierno es contar bien los días para anunciar la fecha de pago. Aunque pedirle esa mínima sutileza a un gobernador tan desbordado como desorientado, suena a mucho a esta altura.
Las mentiras no solo llevaron al papelón de anunciar un pago completo de sueldos que no se concretó, sino que también trajeron más problemas políticos y de gestión.
Pérez le vendió a Daniel Scioli, el domingo y a pocos minutos del cierre de los comicios, la encuesta de Jorge Di Tomaso que pronosticaba un triunfo por tres puntos del candidato del Frente para la Victoria en Mendoza. El escrutinio oficial (que marcó una diferencia de diez puntos a favor de Mauricio Macri) terminó poniéndolo al gobernador más lejos de lo que ya estaba de alguna proyección nacional importante en un eventual nuevo gobierno peronista.
El intendente de San Rafael, Emir Felix, harto ya de los desmanejos y de las promesas incumplidas de transferencias de fondos, salió a pedir la cabeza de la conducción provincial del PJ, Pérez y Carlos Ciurca específicamente, aunque prorrogó una definición para el 23 de noviembre.
El sureño es uno de los pocos que puede ostentar victorias oficialistas nacionales y locales en su distrito y si pateó para dentro de 20 días la revuelta en el PJ fue porque pretende que la interna no afecte a la ya muy deteriorada perfomance electoral del FPV aquí.
Pero también frenó la cruzada porque alguien le advirtió un dato: si Scioli gana, Ciurca ocupará un lugar clave en la estructura nacional del peronismo y tendrá poder (y sobre todo caja) para dar la pelea a nivel local más allá de su acumulación personal de fracasos electorales y políticos de este año.
Otra promesa incumplida generó hace dos días una nueva revuelta de los directores de los hospitales. El viernes se despacharon con una notificación al ministerio de Salud, que hicieron extensiva a los organismos de control y hasta la Suprema Corte, en dónde vuelven a advertirles sobre la responsabilidad legal que cada uno de ellos está asumiendo (y que no les corresponde) por la falta de créditos presupuestarios para la compra de bienes e insumos.
“Cabe destacar que hasta la fecha se ha sostenido la operatividad de las prestaciones a los pacientes demandantes de la salud en virtud a la buena administración y gestión de cada uno de los equipos que conforman las administraciones internas de cada uno de los efectores que representamos, pero a la fecha encontramos las limitaciones de continuar en el escenario experimentado.
En igual sentido y en complemento a lo expuesto, quedan dos meses para cerrar el ciclo 2015, y a la fecha ya se encuentran agotados los recursos haciendo inviable cualquier adquisición para el día de mañana”, alertaron los encargados del Central, el Lagomaggiore y el Notti, entre otros.
Hace tres meses, Salud se había comprometido a solucionar este grave problema. Pero lejos de hacerlo, todo empeoró.
En la misma carta, los directores reflejan la deuda actual del sistema hospitalario que llega a los $200 millones al 29 de octubre, de los cuáles unos $75 millones corresponden a la deuda “pinche”, es decir, sin registrar. Para fines de 2015, los propios encargados de los hositales estiman que su déficit presupuestario total llegará a los $250 millones. Cornejo, a buscar plata
Pérez tiene el compromiso de la presidenta de que durante los primeros días de diciembre también habrá un anticipo de coparticipación para pagar sueldos. Pero hacia fin de año, Alfredo Cornejo deberá hacer frente no solo a los salarios, sino también del medio aguinaldo.
El gobernador electo partió de gira a Estados Unidos en una misión que será exploratoria solamente y de la que se esperan pocos resultados concretos en lo inmediato.
El plan de endeudamiento de la futura administración está concentrado en conseguir recursos en el país durante los primeros días de gestión y contempla dos etapas, al menos.
El resultado electoral nacional puede definir varias cosas en ese sentido. Si bien ya se produjeron conversaciones tanto con el equipo económico de Macri como con el de Scioli, Cornejo está más esperanzado con el líder de Cambiemos.Si Macri gana, su espacio político terminará administrando los tres bancos públicos más importantes del país (el Nación, el Banco Provincia de Buenos Aires y el Banco Ciudad de Buenos Aires), con lo cual podría aceitarse la alternativa de conseguir financiamiento rápido, a mejor tasa y si necesidad de llamado a licitación.
Con Scioli, más precisamente con Gustavo Marangoni, también hubo conversaciones. Aunque estas no alcanzaron la altura política de las que mantuvieron, sobre este tema, Cornejo y Macri en persona.
Los radiales apuestan a un auxilio que sea un mix de bancos estatales y privados para salir de la emergencia y luego si, acudir al exterior para reestructurar esa deuda y para poder financiar algunos proyectos de inversión también.
Aunque para ver si el mundo nos presta habrá que esperar hasta mediados de 2016. Y por un motivo además: Mendoza no podrá salir a endeudarse en dólares, hasta no conocer qué pasará con la nueva política económica.
No saben qué decisión tomará Scioli y los radicales mendocinos juran que Macri nunca se los dijo, pero no dudan de que habrá una devaluación. Solo están esperando que les digan cómo y cuándo se hará.


