El clímax de las teorías conspirativas
La presidenta Cristina Fernández partió ayer a Roma para almorzar mañana con el papa Francisco e intentar buscar un respaldo papal previo a su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el marco de los fondos buitre y el gobierno de los Estados Unidos.
Antes de subirse a la nave, la mandataria disparó 39 mensajes en su cuenta de Twitter en el que planteó una rebuscada conspiración norteamericana en contra de la Argentina, todo a partir del fallo del juez neoyorquino Thomas Griesa, quien ordenó pagarles 1.600 millones de dólares a los fondos NML Capital y Aurelius, bloqueó el pago argentino a los bonistas de los canjes de 2005 y 2010 y provocó el no admitido default
A través de la red social del pajarito, Cristina también atacó a la empresa aerocomercial American Airlines, la vinculó con los buitres y la condenó por restringir la venta de pasajes por el cepo cambiario. También descalificó "las impropias declaraciones" del encargado de negocios de la Embajada de los Estados Unidos en el país, Kevin Sullivan, quien había recomendado al Gobierno salir del default. También expuso una imprecisa acusación contra el ex secretario de Comercio del segundo gobierno George Bush Jr, Carlos Gutiérrez, por haber anticipado al jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, un supuesto complot de "cinco puntos" de los buitres contra el gobierno nacional. Asimismo, rebautizó a Radio Mitre como "Radio Buitre".
“No me parece que esta postura cambie nada. El gobierno profundiza esta estrategia. Quienes creen en el gobierno creerán en el complot, y quienes no confíen en el Gobierno, descrerán del complot”, consideró el analista económico Rosendo Fraga, en comunicación esta mañana con MDZ Radio.
Sin embargo, el experto aseguró que “esto nos lleva a un espejo, que es Venezuela y la Argentina”.
“Maduro habló ayer de la conspiración de un ataque a Venezuela mediante terrorismo bacteriológico, mientras que a la misma hora Cristina acusaba de complot a Estados Unidos con un grado de intensidad diferente, pero con el mismo objetivo”, aseveró Fraga.
Según el analista internacional, “cuando uno se encuentra ante dificultades económicas, la intención de acusar a alguien extraño es común”.
No obstante, anticipó que “la experiencia dice que estas cosas duran poco y que cada vez van necesitando escalar en el nivel de la denuncia”.
Estas denuncias están más encaminadas en mantener a los partidarios que a captarlos.
Acorde con Fraga, estas teorías surgen cuando “no se asume que las complicaciones son consecuencia de las propias acciones”, y insistió en que “uno observa un paralelo muy sistemático entre la Argentina y Venezuela”.