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La prudencia de un gobernador que en julio no le pagó a nadie

Pérez no se enfrentó a Cristina para no agitar las aguas en medio de la crisis con los fondos buitre y por sus propios problemas de caja. El mes pasado no cobró ningún proveedor en Mendoza. Está esperanzado en acordar con YPF para que la Presidenta no lo vuelva a castigar tocándole la billetera. "Yo no soy De la Sota, no soy ni vendehumo ni desagradecido", le dijo a su entorno.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Francisco Pérez optó por la prudencia el miércoles a la noche cuando ya se había enterado del cachetazo político que le había dado Cristina Kirchner. "Yo no soy De la Sota, no voy a hacer campaña con esto porque no soy un vendehumo y tampoco un desagradecido", les dijo a su colaboradores y optó por aguantar el golpe antes de salir a romper lanzas con el gobierno nacional.

Paco sintió sin embargo el golpe. La presidenta dio una señal más que contundente de que le molesta la postura de los gobernadores petroleros que se oponen al proyecto nacional de nueva Ley de Hidrocarburos y lo hizo al mismo estilo kirchnerista de siempre: tocándoles la billetera.

Los borró por el momento de la lista de provincias que entrarán en la refinanciación de deudas nacionales y los dejó, en el caso de Pérez sobre todo, a merced de las críticas internas por esa relación patológica de un mandatario que da todo por ella. Pero que recibe como pago un cachetazo ante el más mínimo "no".

El problema para Mendoza no es si seguirá participando de los programas de desendeudamiento en lo que resta del año. El asunto está en que si la extorsión nacional se profundiza, Pérez recibirá el tiro de gracia a su gestión en 2014.

Por formar parte del Pacto Fiscal, las provincias tienen que pedir autorización al gobierno nacional para endeudarse y, tal como ocurrió en otras ocasiones y con otros gobernadores, Cristina podría decidir frenar el endeudamiento que la provincia necesita y que ya está confirmado que saldrá a buscar por $800 millones a partir de los próximos días través de la colocación de un bono.

Si el ministerio de Economía de la Nación demora o no vialibiliza esta autorización, las consecuencias serán inimaginables. Por lo pronto entrarán en riesgo el pago de los aguinaldos a los estatales y se acentuará una crisis que ya es evidente en las arcas provinciales.

Para graficarlo: en julio, el Estado no le pagó a ningún proveedor nada. Y ya acumula con ellos una deuda que no baja de los $1.000 millones con seguridad.

Otro dato. En lo que ya es un modus operandi ante los problemas financieros, Hacienda otra vez capturó préstamos que estaban destinados al financiamiento de Aysam y terminaron en el fondo unificados más de $365 millones que tenían como objetivo financiar a la empresa del agua.

Algo similar, pasó en 2012 con un crédito del Banco Hipotecario por $60 millones.

A modo de señuelo para la avidez periodística que buscó una definición suya en su crisis con la Casa Rosada, Pérez decidió apurar los cambios en el gabinete que ya estaban previstos desde hace unos días.

Macelo Barg hace por lo menos siete meses que quería dejar su ministerio y solo estaba esperando que le saliera un nuevo trabajo para concretar su salida. Todavía no le confiaron un nuevo puesto y se terminó yendo igual por las urgencias políticas.

Marcelo Costa pasó de Hacienda a Agroindustria, desgastado en la interna del PJ por sus cruces con el vicegobernador Carlos Ciurca y por su mala relación con la oposición.

En el cuarto piso de casa de Gobierno decidieron su pase, para evitar otro debate complejo del Presupuesto. Nadie lo duda: Costa juega sus fichas a convertirse en candidato a intendente de Godoy Cruz y, si ya se enfrentó este año con Alfredo Cornejo, esa disputa hará inviable cualquier discusión presupuestaria en un año electoral.

El gobernador eligió una salida negociada a su conflicto con Cristina, con un ojo puesto en la caja y empujado además en su intención de no agitar las aguas en medio de la discusión del país con los fondos buitre. Pero basado también en su premisa de que en el peronismo los problemas se arreglan puertas adentro para después volver a encolumnarse.

Y en ese sentido lo que hizo fue intentar un acercamiento con Miguel Galuccio, el CEO de YPF que impulsa el contovertido "pacto petrolero".

Junto a sus pares de Neuquén y Chubut (los otros borrados, junto a Río Negro, de los convenios por las deudas) se reunió con Galuccio para buscar limar las diferencias de los mandatarios de la OFEPHI con el proyecto oficial.

Conceptualmente, los gobernadores de las provincias petroleras no están en contra del proyecto que fue promocionado como una iniciativa para promover inversiones para la explotación de Vaca Muerta.

Neuquén, ya se sabe, es quien encabeza los reclamos por el avance de YPF sobre su empresa provincial de energía. Pero el resto, y Paco especialmente, tiene más objeciones.

En un encuentro por momentos duro, se le plantearon a Galuccio al menos tres cuestiones.

Una de ellas es que una ley nacional no puede discutir aspectos vinculados a modificaciones en el cobro de impuestos provinciales, la otra es que las regalías que perciben las provincias no pueden bajar del monto hoy establecido. Y una última además que es la clave.

La OFEPHI quiere eliminar del proyecto la injerencia de la Comisión creada en la órbita de la Secretaria de política económica y planificación del desarrollo del ministerio de Economía que controla Axel Kicillof quien, según pretende Cristina, será en definitiva el encargado de darle el visto final a las licitaciones petroleras en todo el país.

"La ley puede llegar a salir en el Congreso porque tienen los votos. Pero después tienen que ser aprobadas por cada una de las Legislaturas. Supongamos que también allí se aprueban, pero descontá que eso va a traer mucho ruido. ¿Quién va a venir a invertir si en cada provincia tenés ese ruido?, buscaron asustar los gobernadores a Galuccio.

Eterno optimista, Paco salió de ese encuentro confiado de que no se verá obligado a "arrodillarse" frente a la Nación y que una acuerdo con Galuccio le permitirá destrabar su crisis con Cristina.

Todo muy bien. Pero la presidenta ha dado sobradas muestras de que muy pocas veces ha dado marcha atrás.

¿Qué pasa si Cristina no cede? No hay por ahora Plan B. "Si la presidenta no cede, ahí se verá", se sinceraron con crudeza en Casa de Gobierno.