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Cristina no castigó a Pérez por la pelea del petróleo

El gobernador asegura que la Nación no le ha cobrado deudas y en el Poder Ejecutivo confían en que Mendoza firmará el programa de desendeudamiento en breve. También creen que la Nación abrirá puertas para una importante operación vitivinícola.

Mendoza no ha sufrido hasta aquí ningún efecto económico como consecuencia de no haber firmado la prórroga del programa de desendeudamiento con la Nación y es por ello que, de Francisco Pérez para abajo, todos se ilusionan en el Gobierno provincial con la posibilidad de normalizar la relación política con la Casa Rosada. 

La expectativa crece debido a que Pérez hará un viaje a Buenos Aires entre miércoles y jueves de esta semana. La agenda no ha sido detallada, pero en el elenco oficial señalaron ayer que sólo hay dos temas para discutir de manera urgente: el desendeudamiento y la ley de Hidrocarburos, que fue lo que originó el cortocircuito. 

El propio Pérez se encargó de señalar este fin de semana que Mendoza no sufrió aún "ningún descuento" de coparticipación en virtud del pago de deudas con la Nación. No obstante, a la vez, el gobernador admitió que el Gobierno Nacional no ha confirmado cuándo la Provincia podrá firmar la prórroga que, en los hechos, se está produciendo, pero sin quedar confirmada en los papeles. 

Limbo

El estado de las cosas refleja así un "limbo" en el que las relaciones con la Nación no se han roto, pero tampoco se acomodaron aún del todo. 

A nadie escapa que Mendoza no firma el acuerdo de prórroga de deudas por su rechazo a la nueva ley de Hidrocarburos que el CEO de YPF, Miguel Galuccio, está impulsando desde hace unos meses. 

Pero también es cierto que ese tema evoluciona y cambia todos los días, al punto de que ya hay un nuevo borrador sobre el que el gobernador no tiene malas impresiones. El fin de semana, en cambio, Pérez se encargó de hacer conocer algunos aspectos positivos de este borrador reformado, como la posibilidad de que Mendoza acceda a regalías petroleras que van del 12 al 18 por ciento y que existan compensaciones en lugar del acarreo, que en el marco actual permite a las empresas de energía provinciales hacerse con un porcentaje de la renta petrolera sin realizar inversiones. 

En contacto permanente 

El "limbo" de la pelea por el petróleo obliga a los gobernadores petroleros rebeldes (además de Pérez, en esta pelea están comprometidos los mandatarios de Neuquén, Chubut y Río Negro) a estar en contacto permanente. 

Es así que en los últimos días hubo cruces de llamados entre la gobernación de Chubut y la de Mendoza, ya que parecía haber saltado un faltante en la caja del mandatario Martín Buzzi. Hubo suspenso por unas horas, hasta que el propio Buzzi llamó a Mendoza para avisar que se había equivocado al sacar la cuenta y que no había recibido ningún descuento de coparticipación. 

Pérez señaló que a él tampoco le ha pasado. Ayer, en el primer día de la semana, un ministro mendocino ratificó que todo sigue así. Resta saber en qué momento la prórroga será confirmada en los papeles y el Gobierno provincial podrá desentenderse de los pagos, que para el tramo en cuestión rondan los 160 millones de pesos, según precisó la fuente oficial. 

Para todo el año, el programa de desendeudamiento implica evitar el pago de 320 millones de pesos en total. Las implicancias políticas, no obstante, van más allá. 

Mendoza también depende de la autorización del Ministerio de Economía de la Nación para poder emitir un bono por 800 millones de pesos, cifra de endeudamiento acordada con el radicalismo en el presupuesto 2014. El bono podría ser emitido cerca de fin de año, momento en el que es probable que Hacienda deba hacer frente a otra obligación: el pago de Letras, para las cuáles hay un límite de 750 millones de pesos en la pauta de gastos. 

A todo esto hay que agregar que Pérez pretende ser oído por la Nación en su reclamo para cambiar el destino de los fondos que produce la exportación de soja, que de acuerdo con el decreto original que Cristina firmó en 2009, sólo pueden tener como finalidad la realización de obra pública.

El gobernador quiere que la Nación conceda a las provincias "discrecionalidad", lo que permitiría que la Provincia y los municipios utilicen unos 1000 millones de pesos (promedio anual del Fondo de la Soja) en subsidios y planes para la producción y el empleo. 

A pesar del cruce por el petróleo, el diálogo nunca se cortó del todo y pareció reactivarse más el viernes, cuando el jefe de gabinete Jorge Capitanich vino a Mendoza. En esa ocasión, Capitanich ratificó que Mendoza, Neuquén, Chubut y Río Negro entrarán en la "segunda tanda" del plan de desendeudamiento. 

Pero además, le hizo conocer gestiones de la Nación para que la Provincia pueda ubicar su excedente de stock de vinos en el exterior. Paco está entusiasmado con esa idea. Cree que en la operación con Rusia podría meter 100 millones de litros de vino, lo que representa varios meses de excedente de stock en un momento de crisis para la industria madre de Mendoza. Que los planetas se vuelvan a alinear con la Nación sigue siendo el único plan político que tiene para lo que resta de su gestión.