Cristina puede sumar más castigos para Pérez
Si el malhumor evidente de la Casa Rosada con Francisco Pérez se profundiza, las consecuencias para Mendoza desde el punto de vista financiero podrían llegar ser mucho más profundas que el desplante de anoche de Cristina, quien no permitió que la provincia se sumara a los acuerdos de desendeudamiento con el gobierno nacional.
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Por formar parte del Pacto Fiscal, las provincias tienen que pedir autorización al gobierno nacional para endeudarse y, tal como ocurrió en otras ocasiones y con otros gobernadores, Cristina Kirchner podría decidir frenar el endeudamiento que Mendoza necesita y que ya está confirmado que saldrá a buscar por $800 millones a partir de los próximos días a través de la colocación de un bono.
No hubo una sola señal ayer a nivel oficial en Mendoza de que esto sucederá efectivamente, pero ninguno de los funcionarios consultados por MDZ negó la posibilidad de que ocurra en caso de que la presidenta y las provincias productoras de petróleo sigan sin ponerse de acuerdo en la discusión del pacto petrolero, motivo por el cual Cristina le hizo el desplante a Pérez.
Anoche Mendoza, junto a Neuquén, Santa Cruz y Río Negro, no participó de la firma de la renovación trimestral de los convenios de desendeudamiento del que participaron otras 13 provincias, producto del rechazo de los gobernadores petroleros al proyecto de nueva Ley de Hidrocarburos.
El programa de desendeudamiento surgió hace cuatro años y dispuso usar el saldo de $9.808 millones de ATN retenidos por el Gobierno central, para disminuir el stock de deudas provinciales, que era en aquél momento de $65.500 millones.
El plan (que en aquella época se denomina Programa de Asistencia Financiera) surgió días después que el Senado de la Nación llegara a discutir un proyecto de la oposición que apuntaba precisamente a la redistribución de los ATN que habían sido retenidos.
En otras palabras: el desendeudamiento de las provincias desde 2010 se financia con fondos que le pertenecen a las provincias.
Y con un otro elemento además: los acuerdos hasta el año pasado se rubricaban de manera anual, mientras que desde este año se hacen de manera trimestral como forma de tener más control sobre los gobernadores que necesitan ayuda financiera como el agua.
El gobierno mendocino osciló entre la bronca y la expectativa por el cachetazo nacional. Mientras algunos, en estricto off the record, bramaban por la "extorsión" del gobierno nacional, otros preferían un tono más cauto. "En principio Capitanich nos dijo que va a haber una segunda etapa de firma de convenios", explicaron, a la vez que confiaron que Paco, que estuvo en Buenos Aires ayer, estaba "preocupado y ocupado" por el tema.
El impacto en lo inmediato por la no firma de los acuerdos será de entre $160 y $200 millones, aunque podría ser peor si sigue este estado de cosas.
La provincia emitirá una Letra por un máximo de $750 millones que los funcionarios locales se esperanzan con que sea en pesos, aunque finalmente se repetiría el escenario de 2013 que será a valor dólar. Independientemente de la crisis con los fondos buitre, el ministro de Hacienda, Marcelo Costa, ratificó que a mediados de este mes se saldrá buscar este financiamiento.
Tras ello, Costa intentará la colocación de un bono por $800 millones a partir de setiembre y en tres etapas.
Este cronograma de endeudamiento es crucial para el financiamiento del Estado local y una demora o bien un rechazo en la autorización de Economía significará un tiro de gracia para Paco.
Por caso: Mendoza no tendrá problemas para emitir la Letra más allá de la crisis con la Nación, pero sí enfrentará problemas para cancelar esa obligación antes del 31 de diciembre. Para ello, según el plan oficial, se lanzará la emisión del bono de los $800 millones.
El antecedente más cercano de la asfixia del gobierno sobre las provincias lo tuvo Daniel Scioli en Buenos Aires. A mediados de 2013 y tras cuatro meses de pedidos del gobernador, que incluso le llegó a solicitar por carta a Economía que le permitan endeudarse, Cristina permitió la toma de un préstamo de $1.600 millones, de un total de $ 6.000 solicitados, que se logró destrabar luego de las trágicas inundaciones en La Plata.
El motivo del malhumor presidencial, que puso en jaque a Scioli en su momento, no estaba centrado en ninguna discusión de fondo. Fue porque el bonaerense había comenzado a mostrarse como candidato presidencial.