El Gobierno apuesta a una nueva Mendobús
El sorpresivo lanzamiento de la tarjeta Red Bus descartable para viajar en colectivo remite necesariamente al comienzo del sistema prepago de boletos, hace 17 años, que también consistía en tarjetas para usar y tirar. La "nueva Mendobús" es más tecnológica, pero esa modernidad va a tener su costo para los usuarios. Aunque tal vez ayude a resolver el grave problema que arrastra el sistema mendocino de transporte desde los 90: que deje de ser una odisea el acto simple de pagar el boleto.
El ministro de Transporte, Diego Martínez Palau, aclaró a MDZ que la tarjeta descartable no es una mera propuesta vendimial. Después de que pase la Vendimia, seguirá existiendo. Se arrancará con 5.000 plásticos y, si funciona, será en adelante "un complemento" del sistema Red Bus, que funciona a base de tarjetas recargables.
El problema es que nunca en las dos eras del boleto prepago (Mendobús y Red Bus), los gobiernos del PJ y del radicalismo consiguieron solucionar el acceso de los pasajeros a la tarjeta, dado que jamás resultó un negocio atractivo para los comerciantes locales, entre otros problemas.
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El sistema jamás resultó un negocio atractivo para los comerciantes locales.
Transporte busca desde hace dos años elevar de 200 a cerca de 500 los puntos de venta. Hoy, Martínez Palau dice que por fín está en camino de lograrlo, pero en el medio ha aparecido una propuesta más atractiva. La empresa ATOS, operadora del sistema Red Bus, ha conseguido un comerciante de tarjetas telefónicas y de TV prepaga con presencia en varias provincias dispuesto a repartir las tarjetas descartables para el micro y llegar a los sitios donde, ahora, por falta de vendedores, para viajar en colectivo probablemente hay que pedirle un favor al chofer.
El trato comercial y el empresario en cuestión, con quien el Gobierno "no tiene vinculación", no han sido por ahora dados a conocer oficialmente. El ministro de Transporte en cambio sí está difundiendo sus atributos. "Se trata de un distribuidor que tiene una cadena con mil puntos de venta, si al menos una parte de esos comercios venden Red Bus, habrá una mejora importante", dice el funcionario. Además, a futuro, el desafío es colocar la nueva tarjeta en hoteles y restoranes, para ampliar su inserción. "No va a servir si se vende en los mismos lugares que ya tienen la otra tarjeta", agrega Palau.
El nuevo sistema tiene sus potencialidades, ya que no será necesario que el comerciante tenga una línea telefónica, condición inicial para vender y recargar tarjetas de colectivo. Pero lo más importante es que, además, asoma como un buen negocio.
"No va a servir si se vende en los mismos lugares que ya tienen la otra tarjeta", dice Palau.
Cuentas. La ecuación es sencilla. Red Bus hasta ahora no es atractiva para los comerciantes pues demanda hacer la inversión a priori y el porcentaje de ganancia por las cargas es menor. En cambio, en el caso de la tarjeta recargable, los dividendos llegarán por la propia venta del plástico, que se multiplicará. Además, la nueva tarjeta costará dos pesos más que la tarjeta tradicional: el costo subirá de tres a cinco pesos.
Lógicamente estos cambios golpearán un poco más el bolsillo de los usuarios, que hace poco tuvieron que absorber un incremento del boleto del 40 por ciento. Sin embargo, la tarifa no variará en este caso: un viaje de tarifa mínima seguirá costando 3,50 pesos.
Eso sí, viajar con tarjeta descartable demandará gastar de una sola vez 19 pesos, con lo cual se accederá a la tarjeta y el crédito para cuatro viajes. Estos montos sólo subirán para el caso de los servicios especiales de la Fiesta de la Vendimia. Los micros que llevarán al teatro griego Frank Romero Day cobrarán 7 pesos por viaje, por tratarse de un servicio que Transporte denomina "puerta a puerta".
Viajar con tarjeta descartable demandará gastar de una sola vez 19 pesos.
Entusiasmados, en el Gobierno señalan además que la descartable no lo será tanto. "Admitirá entre dos o tres cargas, que es lo que puede aguantar el chip", explicó el ministro Martínez Palau.
Todo sube. La nueva Mendobús, de esta manera, tiene buenas y malas. Hay que recordar que la primera versión, de cartón, era gratuita y permitía hacer dos viajes. No sólo no había que pagar por ella, sino que costaba apenas 1,10 pesos, contra los 19 que se deberá pagar en la nueva era.
Más del 600 por ciento subió el costo del viaje en colectivo en 17 años ( de 0,55 pesos a 3,50 pesos) y en todas las épocas la gente tuvo razones para quejarse del transporte. Pero para lo que queda de este año, el dato favorable es que la gestión de Francisco Pérez no tiene previsto volver a aumentar el pasaje.
"No ha habido sobresaltos y la previsión de la tarifa actual es para todo el año", expresó el ministro de Transporte, y agregó: "Hubo un pequeño retraso en el pago a los empresarios pero ahora no estamos en deuda".
La clave para que no haya "sobresaltos" es que no mermen los subsidios nacionales al transporte, que según reveló hace poco públicamente el jefe del sindicato local de choferes, Rodolfo Calcagni, representan la totalidad de los sueldos de los choferes. Se trata de unos 40 millones de pesos que mes a mes permiten que los 3.000 conductores mendocinos cobren en tiempo y forma.
Las paritarias del sector se acercan y esto genera algún tipo de suspenso. Pero Martínez Palau busca dar tranquilidad: confía en que la Nación "va a acompañar los incrementos salariales" y así evitará que esa carga sea absorbida otra vez por los que pagan el pasaje.

