La trampa del déficit cero
El gobierno de Francisco Pérez se someterá el martes a la última prueba de 2014 cuando presente el presupuesto del año próximo en la Legislatura. La expectativa de la oposición está concentrada en su promesa de formular una pauta con “déficit cero”. Aunque el anuncio puede inducir al error: que no pida nueva deuda no significa que Pérez no vaya a endeudarse en 2015.
Ocurre que el mandatario podrá disponer de las autorizaciones legislativas recibidas en 2014 y que todavía no ha podido utilizar, e incluso de un crédito más viejo: el que recibió para el mejoramiento de Aysam después de la privatización de la empresa de aguas. El combo total asciende hoy a más de 1.500 millones de pesos, aunque la suma definitiva dependerá de que Hacienda emita o no más deuda antes del 31 de diciembre.
Pérez, algunos ministros y el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, anunciaron durante toda la semana el déficit cero del presupuesto 2015. Sin embargo, en medio de un fuerte hermetismo, nadie en el Poder Ejecutivo dio detalles de cómo llegará a este equilibrio en las cuentas, después de tres ejercicios en los que siempre pidió tomar nuevo endeudamiento.
En los primeros dos años de gestión, Pérez obtuvo permisos para endeudarse por 1.500 millones de pesos. El radicalismo recién se endureció a la hora de sancionar el presupuesto 2014, que fue aprobado en julio, con sólo 800 millones de pesos de endeudamiento.
Pero la situación financiera y el freno del Gobierno Nacional (los endeudamientos deben tener aprobación del Ministerio de Economía) no le permitieron hacer uso pleno de las autorizaciones este año. De hecho, el Gobierno consiguió la semana pasada emitir un bono por sólo 250 millones y es un misterio si podrá conseguir más dinero para afrontar las fuertes deudas que mantiene con los proveedores del Estado.
Como sea, Pérez piensa ahora en cómo terminar el año sin demorar pagos de sueldos y aguinaldos de los empleados estatales. Pero confía en que un escenario distinto se abrirá en los primeros meses de 2015 para la toma de créditos.
Esto lo anticipó el propio gobernador el viernes, cuando indicó que el crédito para Aysam se tomará en 2015, cuando haya mejores condiciones económicas para hacerlo.
Los saldos
En este marco, la UCR cree que la trampa del déficit cero radicará precisamente en los saldos acumulados de endeudamiento que tiene el Gobierno. El dilema es el mismo de siempre: los créditos tienen destinos específicos, pero su modo de ingreso a la caja del Estado es a través de una cuenta unificada cuyo uso es discrecional. Es así que Pérez puede pedir plata para mejorar Aysam o para realizar obras, pero seguramente demorará ese gasto si tiene obligaciones más urgentes para atender con el dinero recibido.
Hoy por hoy, el Ejecutivo todavía cuenta con una autorización de 100 millones de dólares (unos 850 millones de pesos) que precisamente debería tener como destino el plan de obras de Aysam. A eso se suman 550 millones de pesos del endeudamiento 2014, aunque es probable que antes del 31 de diciembre ese monto baje un poco por una nueva emisión de deuda.
Otros 200 millones de pesos aprobó la Legislatura después de la pelea del presupuesto 2014. La mitad de ese dinero debería tener como destino el llamado “Plan Poda” (subsidio para productores que sufrieron inclemencias climáticas) y los otros 100 millones se tendrían que utilizar para capitalizar el Fondo de Transformación y Crecimiento.
El total es hoy de 1.600 millones de pesos, suma que, aun si la plata tiene un destino diferente a los fines mencionados, no alcanzará para afrontar los pagos de amortización de deuda, que ascenderán, según las estimaciones de la oposición, a cerca de 2.500 millones de pesos.
Desconfianza opositora
“Está bien que se plantee el déficit cero, pero esperaremos hasta el martes para ver si no nos salen con algo nuevo”, expresó el presidente del bloque de diputados de la UCR, Néstor Parés. Esta frase demostró la desconfianza opositora frente al anuncio del gobernador.
El legislador señaló que el radicalismo se conformará con que el gobernador no pida nueva deuda para sus últimos 11 meses al frente del Gobierno. Es decir, que no engrose más la herencia del sucesor, que asumirá justo dentro de un año.
El oficialismo, por su parte, aspira a que este último tramo cambie el modo de relación que marcó hasta aquí casi toda la gestión de Paco. Un gran acuerdo político por las leyes de Avalúo, Impositiva y Presupuesto quiere conseguir la semana próxima, días en los que incluso podrían suspenderse las sesiones para que toda la actividad legislativa se concentre exclusivamente en las leyes económicas del año que viene.
En el medio, el gobernador deberá afrontar la difícil coyuntura con menos herramientas financieras de las que ha tenido hasta ahora. Una de esas herramientas ha sido la emisión de Letras, un instrumento que permite cubrir déficits de caja con préstamos que se liquidan durante el mismo ejercicio.
Por las Letras emitidas en 2014, al gobernador todavía le queda una deuda de 160 millones de pesos. Tiene como límite para pagar el 31 de diciembre. Pero la recientemente sancionada ley de Administración Financiera no deja tanto margen para los años electorales y plantea casi una despedida anticipada para el gobernador en ejercicio: la norma dice en su artículo 55 que “en los años que haya elecciones de gobernador, las letras autorizadas en el presente artículo deberán ser canceladas antes del 30 de setiembre”.