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Delich y la escuela "divertida": "Los docentes no tienen que vestirse de payasos"

El exministro de Educación de la Nación y sociólogo, director de la Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas, se explayó sobre la evaluación TERCE, que demostró un estancamiento de la Argentina en el contexto latinoamericano.
Foto: Télam
Foto: Télam

 La prueba TERCE (Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo) de la Unesco midió los conocimientos de de matemáticas, lectura y ciencia de los alumnos de 3° y 6° grado de todos los países participantes, en América Latina. 

Ayer se dieron a conocer los resultados y en la nómina, los pibes argentinos ocuparon el lugar número nueve en lectura de 3° grado. Los chicos argentinos quedaron séptimos en lectura de 6° grado, sextos en matemática de 3° grado, quintos en matemática de 6° grado, y terceros (entre una lista de 7) en ciencias de 6° grado.

El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni dijo que  que "la Argentina mejoró en todos los resultados" porque "subió cerca de 30 puntos en matemáticas, 12 en ciencias naturales y entre 2 y 3 en lengua y lectura", con respecto a la evaluación de 2006.

Pero no es el mismo análisis que hace Andrés Delich, ex ministro de Educación de la Nación, radical, y que actualmente conduce el Centro de Estudios en Políticas Públicas.

¿Cómo están nuestros pibes en la escuela?

- Lo que muestran las evaluaciones que se dieron a conocer ayer es que, en Primaria, la evaluación que se hace en tercero y sexto grados, diferente a la evaluación PISA que es con chicos de 15 años, es que en estos años no ha habido una mejora sustancial en los aprendizajes. Uno tiene dos formas para analizarlo. Una, es la propia de la Argentina, que uno mira y se compara a sí mismo. Lo que puede ver en esa situación es que los aprendizajes de los chicos han estado estancados. Y la otra mirada, es dinámica y comparativa con otros países: ahí es muy notorio que un grupo importante de países en América Latina ha progresado notablemente.

Que otros países hayan mejorado no indica que la Argentina haya caído...

- No, claro. No hemos retrocedido y tampoco tenemos aprendizajes que nos puedan satisfacer, que nos hagan sentir felices con ellos. Nosotros liderábamos en América Latina claramente y tradicionalmente en Educación. Teníamos dos variables que eran importantes: la primera de ellas era la cantidad de chicos que estaban dentro de la escuela y la cobertura de la escuela primaria en la Argentina que no es algo de ahora, sino que tiene una madurez de 30 años en que la Primaria contiene a todos los chicos. A esto, los otros países de América Latina recién están llegando. hay países que recién ahora tienen cobertura como la Argentina del 99% en la Primaria. El otro punto, es la calidad histórica que tuvo la Primaria aquí. Lo que demuestra este estudio es que nuestro país no ha perdido en términos de calidad, tampoco ha avanzado y que países de la región están con aprendizajes más importantes que los que tiene la Argentina.

¿Cuánta vocación hay en la política de que exista un sistema de evaluación de los docentes, que muchas veces se enfrentan a chicos que terminan sabiendo más que ellos debido a su hiperactividad en las redes?

- La idea de evaluar a los docentes para poder construir un mapa de la calificación de los maestros para mejorar la formación, es algo que siempre está presente en el país y nunca se puede llevar adelante. Esto tiene que ver con la relación con los gremios, que hace complicadas este tipo de situaciones. Pero yo le puedo decir que la evaluación docente es uno de los elementos que uno puede tener en una política educativa. Hay aspectos mucho más importantes que deberíamos revisar.

¿Por ejemplo?

- Por ejemplo, la formación docente. La capacitación es un remedio que no siempre funciona. lo importante sería prevenir con una muy buena formación de los docentes y la verdad es que en la Argentina hace 30 años que deambulamos buscando la mejor forma de formar a los docentes y todavía no la hemos encontrado. Yo me animaría a decir que allí está una de las fuentes primarias del problema educativo: la forma en que recluta a sus docentes y los forma.

La situación es grave entonces, porque ya no es solo evaluarlos, sino que ya "salen" con una formación que no es la necesaria.

- Absolutamente. No tenemos un sistema de medición del ingreso a la carrera que nos permita saber exactamente la calidad con la que los docentes están siendo formados cuando ingresan. Entonces después nos pasamos el tiempo pensando en miles de estrategias de capacitación cuando en realidad deberíamos comenzar por el principio y ordenar el sistema de formación docente argentino, que supo ser, históricamente, extraordinario. Ahí están las viejas escuelas normales y demás, pero que a partir de finales de los años 60 fue buscando nuevos formatos institucionales, trastabillando, y hoy es una de las fuentes de la crisis del sistema educativo.

La sensación es que los docentes, luego de entrar en acción, se ven obligados a participar de una especie de "mercado persa de cursitos" para obtener puntaje y acceder a posibilidades de ascenso.

- O cuando se los da el Estado, pero sin estrategia. Una cuestión es la formación personal de un docente, al que le interesa y lo puede hacer buscando el curso que quiera, y otra es la capacitación entendida como la mejora de las actitudes de los docentes para un fin determinado. ¿Qué quiero decir con esto? Que un docente tiene legítimamente el derecho de aprender lo que quiera y potra, que deba capacitarse en determinadas áreas porque tiene que ver con la cuestión profesional. Entonces, primero, el mundo de los cursitos que dan puntos, es el que está mucho más promovido. Lo que no existe es una capacitación dirigida a mejorar claramente habilidades que los docentes necesitan para la escuela. En esto hay que pensar cuando se rearme un sistema de evaluación en el que nos permita saber cuáles son sus debilidades y cuáles no. Y saber cuál es la estrategia para mejorar la comunicación.

¿Cuánto tiene que ver la currícula en la formación de nuestros hijos? Por ejemplo, están por dar una materia que se llama "Culturas juveniles" y los directivos no encuentran quién las dicte.

- No tienen un campo profesional específico.

¿Son ocurrencias?

- Lo que pasa es que tiene que ver con una tradición en el sistema educativo de que llegan los ministros o directores generales de escuelas con alguna idea extraordinaria...

Entre comillas, ¿no?

- Si, "extraordinaria", e instala algo nuevo. Pero fíjese que estas mediciones internacionales que ponen en discusión el sistema educativo argentino por sus resultados, básicamente lo que miden es matemáticas, lengua y ciencias.

Lo básico que deberíamos saber...

- Después vemos si le podemos agregar otras cosas y demás. Pero en donde estamos fallando es en lo básico. Nos e puede comprender un texto, no se puede resolver un problema matemático si no se tienen ciertas capacidades desarrolladas y estas son las que están estando en crisis. Discutir otros aspectos del currículum es interesante. Pero tenemos que tener en cuenta que estamos mal en lo básico. Lo que PISA nos demuestra es que la mitad de los chicos no entienden cabalmente los textos que leen a los 15 años, estamos viendo también que son chicos que no pudieron resolver problemas mínimos. O que tienen problemas para manejar el lenguaje correctamente.


El asunto es que con esas herramientas, después tienen que enfrentar la vida. Si no manejan un repertorio de palabras, las cosas se resuelven a las piñas en la escuela, como está pasando.

- Uno no puede pensar que se va a desarrollar exitosamente en la vida con 500 palabras. El lenguaje es una herramienta de movilidad social y de otras expectativas de los chicos. Las matemáticas es un tema muy complejo, siempre fue un punto débil y en el último tiempo incluso Buenos Aires y otras ciudades argentinas importantes, muestran un retroceso.

¿Qué piensa acerca de que los maestros tengan que divertir a los chicos en el aula? Este es un planteo de la directora general de Escuelas de Mendoza.

- No se trata de divertir o no divertir, se trata de enseñarles a los chicos lo que corresponde. A veces hay cuestiones más divertidas y otras menos. Estas últimas son esenciales para el aprendizaje y tienen un mensaje implícito: el valor del esfuerzo. uno en la vida no hace solamente lo que le parece divertido. En la vida adulta uno va asumiendo obligaciones que nos llevar a hacer cosas que no siempre son divertidas, que requieren esfuerzo, más allá de lo que a uno le interese o no. Está bueno que los chicos aprendan que no todo en la vida tiene que medirse de acuerdo a la diversión, sino que también existe la obligación y la importancia de las cosas que hay que afrontar porque son importantes. Eso de andar vistiendo a los maestros de payasos es una tontería que achica el rol de los docentes. Los docentes no están para divertir a los chicos, sino para guiarlos en un proceso de aprendizaje.