¿Los empleados públicos mendocinos están capacitados?
En 1943, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow dio a conocer una teoría sobre la motivación humana en la que situó las necesidades de las personas en una pirámide: en la base, las que se necesitan para vivir (respirar, alimentarse, descansar); luego - y a medida que asciende la pirámide- otras necesidades (salud, trabajo, amistades y afectos), hasta que se cierra con la autorrealización, que se entiende como la libertad y la plenitud.
Si bien ya quedó en el pasado, esta teoría.-que se enseña en los secundarios- sigue siendo un sencillo indicador del para qué uno trabaja: o lo hace apuntando a la base de la pirámide (para subsistir) o para autorrealizarse, lo cual implica mucho más (buen salario, buen ambiente de trabajo, éxito laboral y posibilidad de soñar y concretar metas propias).
Es un planteo a diario en quienes están en el empleo público y privado, y en quienes buscan trabajo. Y si bien se entiende que es mejor la autorrealización que el trabajar sólo por el sueldo (siendo los parámetros de autorrealización distintos en cada persona y tipo de trabajo), lo que apunta además es a obtener mejores resultados generales (eficiencia) y personales (satisfacción). Ante esto choca el prejuicio de que “el empleado público es un vago”, ya que por no apuntar a la autorrealización se corre el riesgo en perder efectividad, motivación y sentido al trabajo.
Si bien para quienes hicieron el Censo Provincial del Trabajador Público (ver PDF abajo) el planteo del nivel de satisfacción en el trabajo “es un horizonte a llegar” (como objetivo para otro informe), en sí el mismo brinda un primer diagnóstico: el trabajador público del Poder Ejecutivo provincial (se los llama así para distinguirlos de los municipales y nacionales, como también de los empleados de los poderes Legislativo y Judicial, que no fueron censados) trabaja de lo que está preparado formalmente.
Javier Ozollo es doctor en Ciencias Sociales, dirige una maestría en Política y Planificación Social en la UNCuyo y fue quien realizó el informe del Censo:
“El nivel de satisfacción en el trabajo es un horizonte a llegar. Por ahora lo que hemos hecho es saber qué nivel de educación formal alcanzó cada empleado único y qué tipo de tarea desempeña. En este sentido, una de las cosas más interesantes que nos reveló el censo es que cuando vos cruzás el nivel de educación formal de cada trabajador con el tipo de tarea que realiza, en general la planta del Poder Ejecutivo provincial se emplea en las tareas para las que uno está preparado formalmente. Hay una coherencia entre la capacitación formal y el tipo de tarea que el empleado público realiza. Por ejemplo no vas a tener a un abogado trabajando como chofer”.
Mariana Ansaldi, a cargo de la Dirección de Recursos Humanos del Gobiero de Mendoza, expresa que el Censo se enmarca en una política integral de recursos humanos, cuyo fin es reivindicar la imagen del trabajador público, manchada según ella por “el prejuicio de que el empleado público es vago”.
¿De qué se trata esta política integral? Además de reinvindicar la imagen del trabajador público, según Ansaldi consiste en “entender las incumbencias propias de cada juridicción, conocer los perfiles de los trabajadores y dónde se están empleando; trabajar la salud y la calidez de vida de ellos, como también trabajar hacia un régimen más equitativo, transparente y justo. Se trata de una política integral que vele por todos los trabajadores públicos por un crecimiento profesional, laboral y también personal”.
Ambos coinciden en que el Censo aporta un nuevo dato que antes del mismo no existía en la administración pública mendocina: el “cómo somos”. Por ejemplo:
El 44,49% vive en el Gran Mendoza
Casados: 49,3% Solteros: 36,9%
Separados/Divorciados/Uniones de hecho y viudos: 13,8%
Docentes/Salud/Policía: 78,8% Resto: 21,2%
Trabajan en la DGE: 52,9% Resto: 47,1%
El 50% tiene entre 30 y 45 años
Empleados: 98,7% Empleados discapacitados: 1,3%
El informe completo:
Hacia un primer diagnóstico
Sobre el “horizonte” para sondear cuántos trabajadores públicos de la Provincia están más cerca de la autorrealización que del trabajar por el sueldo, Ozollo señaló que en el Censo algunos grupos fueron evaluados con parámetros relativos al tema, como horarios de trabajo. “Queremos que se siga monitoreando”, aclaró y señaló que para avanzar en ese campo “y escapar de los prejuicios de que acá tenemos lo mejor o peor del empleo público, lo primero que hay que hacer es diagnosticar para no tirar munición a cualquier lado”.
En tanto señaló que el Censo del Trabajador Público no está cerrado, ya que gracias a la herramienta web, cada trabajador puede ingresar a su ficha y actualizar los datos. Y espera que para el final de la gestión de Francisco Pérez se presente un nuevo y actualizado informe.
¿Alguna vez se sabrá cuantos empleados municipales hay?
Consultado sobre este tema, Ozollo respondió que “lo que hemos sugerido es invitar a los municipios a hacer lo mismo. Cada municipio es autónomo. Puede hacerlo como lo hemos hecho nosotros”.
Críticas a los que critican si aumentó el empleo público
“Por un lado, la sociedad pide mayor educación, seguridad y salud y por otro no quiere que aumente la planta pública. Si querés más policías, educación y salud necesitas más eso. Puede aumentar y es bueno que aumente, o disminuir puede ser muy malo; o al revés, según como se den en cada caso. Aumenta el empleo público y de acuerdo con qué lo comparés va a ser mejor o peor. Como casi el 80% de los empleados públicos pertenecen a Salud, Educación y Seguridad (principalmente Educación), contratar más personal significa -más que meter a amigos- incorporar más maestros, policías y personal de la salud” (Javier Ozollo).
“Vos tenés tres poderes, de los cuales liquidamos hoy centralizadamente el Poder Judicial y el Poder Ejecuitvo. Cuando nuestro gobernador habla de 80 mil trabajadores públicos se refiere a los de planta de los tres poderes. Distinto es cuando el censo habla de 80 mil trabajadores públicos del Poder Ejecutivo porque habla de 74,5 mil de planta, más 5 mil de contrato y locación. Antes de 2011 no se declaraban los entes autárquicos. Llegó el Paco y empezó a declararlos. Hay que ser responsables a la hora de difundir números y conceptos. Por ejemplo te comparan este informe con este otro, donde uno no incluye a OSEP, el IPV y la ATM y te hacen estragos de 100 mil cargos más. Pido a todos un manejo responsable de los datos porque atenta contra el trabajador público, que se siente vapuleado con el prejuicio de que somos muchos que no hacemos nada, cuando estamos hablando de 8 de cada 10 que son policías, docentes y trabajadores de la salud”. (Mariana Ansaldi)/ Informe: Mario Simonovich