ver más

Mendoza caerá en la trampa del endeudamiento

Axel Kicillof le dio permiso a Mendoza y Pérez emitirá un bono a mediados de mes que es una trampa: apremiado por la crisis fiscal y con el aguinaldo encima, la provincia se endeudara caro, a corto plazo y como la Nación fija. El 25 llega el Presupuesto a la Legislatura y, en pos de la transparencia, es clave saber si el Gobierno blanqueará o no su monumental deuda con los proveedores.

Mendoza afronta días decisivos. El martes, con la presentación formal de las leyes de Avalúo e Impositiva, arrancará la discusión por el proyecto de Presupuesto 2015 y en forma paralela el ministerio de Hacienda iniciará el proceso para poder tomar, no mucho más allá de la primera quincena de noviembre, los casi mil millones de pesos de deuda que le pemitirán al gobierno evitar una crisis profunda a fin de año.


Axel Kicillof ya le dio el aval a Francisco Pérez para endeudarse, en un encuentro que tuvieron en la noche del miércoles y el ministro de Hacienda, Juan Gantutz, viajará a Buenos Aires esta semana para armar todo el proceso que, independientemente de esta autorización, no será rápido.

La provincia deberá esperar a que la Nación termine su propio cronograma de colocación de bonos y Paco además es parte de una lista de 12 gobernadores que saldrán al mercado a endeudarse, con lo cual nada será sencillo en este esquema y nos espera una trampa: apremiado por sus problemas fiscales y con el aguinaldo encima, la provicnia se enduedará caro y a plazos cortos de no más de tres años seguramente. En otros términos, tomará lo que hay.

Una cosa está clara: Kicillof seguramente le impondrá a las provincias de qué manera tomar deuda y ese mecanismo es todo un contrasentido para el discruso de este gobierno.

En su cobate contra el dólar blue, Economía impulsa la colocación de bonos bajo el sistema de dólar linked (préstamos en pesos, pero cuya devolución se hace efectiva al valor de la cotización de la moneda de ese día) que es un fenomenal negocio para la nueva patria financiera conformada por banqueros, aseguradores y fondos de inversión.

Antes de viajar a la captura del mercado, Gantuz moverá la primera ficha de la discusión presupuestaria para 2015. El martes presentará los proyectos de leyes de Avalúo e Impositiva, previa de la pelea fuerte que seguramente se dará el próximo 25.  Ese día, está previsto el arribo de la leyes de Impositiva y Avalúo.

No se preveen aumentos de impuestos, aunque sí disminuciones en los requisitos para que el sector productivo pueda acceder a los beneficios de la tasa cero de Ingresos Brutos, en el primer caso. Y en el segundo, se estabeció una actualización del 20% en el valor unitario de la tierra como mecanismo de actualización.

Pero toda la atención está puesta en lo que sucederá dentro de quince días. El gobierno ya lanzó algunos contactos informales con el radicalismo para evitar repetir el desprópósito de lo que ocurrió este año, en dónde la discusión por el Presupuesto duró nueve meses, y además para tratar de acordar lo que hasta ahora aparece como imposible. Esto es, que la UCR le permita endeudarse el año que viene también.

La discusión por el presupuesto será otra vez un blef si no se blanquean algunos temas. El más caliente, la deuda incalculable con los proveedores del Estado.
Estimaciones extraoficiales hablan de un paquete de no menos de $3.000 millones que, en principio, Paco no tiene demasiadas intenciones de transparentar.


Es obvio: el gobernador presume de cierta austeridad en la administración del gasto, pero esa sensación que se pueda tener es falsa. Es sencillo decir eso, cuando en realidad lo que se está haciendo es esconder la basura debajo de la alfombra.


¿Qué otra cosa es si no, la deuda pinche que cada ministro acumula en su escritorio luego de las restricciones dispuestas por Hacienda en el ritmo del gasto?

Si el Gobierno no blanquea en el Presupuesto su deuda con proveedores, alentará los temores que ya circulan: Pérez podría dejar el poder dentro de un año sin pagar buena parte de lo que gastó.

El blanqueo de esta fenomenal deuda, como de otros gastos también, es también un desafío para el radicalismo, que deberá abandonar su postura rígida de no cederle otra vez al Gobierno capacidad de financiamiento.

Y para los propios proveedores también. Si ellos tienen tiene acreditados los servicios que prestaron, podrán reclamarlos de manera institucional y hasta judicial si corresponde.


Los Blancos y otra vez la promesa

Pudo haber sido el gran anuncio de los últimos tiempos, pero todo quedó allí hasta ahora. En 132 caracteres, Pérez tuiteó el miércoles por la noche que en la reunión con Kicillof se había hablado del desarrollo del dique Los Blancos, una obra que ya lleva más de cuatro años de demora desde que comenzó el proceso de licitación y que fue siempre la promesa de este gobernador desde los tiempos de campaña, allá por el 2011.


El mensaje en Twitter contenía además un dato de profundo impacto: Paco reveló que de ese encuentro también habían participado José Cartellone y Enrique Pesacarmona, el primero preadjudicatario de la obra que nunca se inició y el segundo uno de los que compitió por hacerla. Pero que, a instancias del propio gobierno nacional, fue dejado fuera de la competencia.

La carrera de especulaciones en torno a la reunión llevó a la conclusión de que el gobierno estaría buscando, con la inclusión de Pesacarmona en la construcción de Los Blancos, darle forma al salvataje  que no aparecía para IMPSA.

No es la primera vez que Axel le promete a Mendoza que esta represa sobre el río Tunuyán se hará. Hace siete meses el titular de Economía le dijo a Pérez que estaban disponibles $40 millones para iniciar al menos los estudios técnicos, pero jamás se volvió a hablar del asunto. 

Dos grandes dudas existen en torno a la posible reactivación del proyecto. La primera es de qué forma se financiará. Y la otra es cómo incluirán en el negocio a un empresario que ahora pretenden rescatar. Pero al que antes buscaron hundir en este mismo proceso.

Los Blancos es quizás, como ninguna otra obra, una síntesis de la relación entre la provincia y el gobierno nacional. En 2012 Cristina se comprometió, cuando la pre adjudicó, a aportar la mitad de los fondos a través de la creación de un fideicomiso que nunca se constituyó y la provincia, según aquél esquema de financiamiento, no iba a tener que poner plata.

Pero al poco tiempo todo cambió y fue el propio gobierno mendocino quien tuvo que salir, junto al sector empresario, a conseguir los fondos.

Cartellone asociada con la brasilera OAS consiguió el contrato con el compromiso de realizar una inversión de $4.685 millones y un compromiso de aportar además un 35% más de fondos provenientes del banco brasilero BNDES.

Hace poco más de un año, con esta carpeta en la mano, Pérez hizo un viaje relámpago de un día a Brasil y se entrevistó personalmente en San Pablo con el vicepresidente del BNDES, Wagner Betancourt, quien le garantizó que los fondos estaban. Y que también, la entidad que es clave para el desarollo en infraestructura de Brasil, estaba dispuesto a sumar más de lo comprometido, si era necesario.

Con todo eso fue el propio gobernador quien anunció, en 2013, que estaba todo listo. Que la obra finalmente se haría. Pero otra vez Cristina le jugó una mala pasada: decidió apostar todo a la construcción de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernik en Santa Cruz, consiguió para ello financiamiento chino y el expediente mendocino quedó archivado.


Hay que recordar algo: hace unos años, todo estuvo a punto de venirse abajo por un conflicto entre empresas. Esta puja de intereses se expresó en la diferencia amplia de cotizaciones entre una y otra (casi $1.000 millones) y en la serie de presentaciones cruzadas que hicieron las firmas en su momento.

Cristina terció en el conflicto y pidió "un proceso limpio y sin ruido judicial", Pesacarmona fue corrido y la obra quedó en manos de Cartellone luego de que el gobierno provincial pidiera una mejora de oferta: terminó presupuestando los $4.685 millones, luego de que la primera propuesta fuera de $5.431 millones.

Con el paso del tiempo, esos numeros suenan irrisorios: el cálculo oficial es que hoy Los Blancos no cuesta menos de $12.000 millones.

Si Pescarmona esperaba una señal de alguien, era la del ministro de Economía. Trabajar en Los Blancos, aunque todavía no se sepa de qué manera, le permitirá esgrimir un contrato importante ante sus acreedores, que le garantizará no solo un flujo financiero sino también trabajo a sus operarios.


Kicillof demostró que es el hombre fuerte hoy en el Gobierno y está claro que de él depende casi todo. Desde la salida para IMPSA, pasando por la promesa para que Paco haga Los Blancos, hasta llegar a la autorización para que el gobernador mendocino encare finalmente el camino del endeudamiento para sobrevivir hasta fin de año. Y, por si esto fuera todo, imponerle a Mendoza de qué manera  se endeudará aunque ello implique que  nos termine saliendo muy, pero muy caro.