La UCR apura el fin de la candidatura de Cobos
Otra vez el radicalismo está ante el peligro de una nueva diáspora y en una cumbre que se realizará mañana, con los principales dirigentes partidarios a nivel nacional, comenzaría a correr la cuenta regresiva para el final de las ambiciones presidenciales de Julio Cobos.
Cleto ya se los anticipó a algunos dirigentes este fin de semana en Mendoza: si la UCR no ratifica el acuerdo con UNEN y si, además, otorga la libertad de acción para que los candidatos provinciales o municipales cierren acuerdos particulares con otras fuerzas de oposición, antes de que finalice el año, podría terminar bajando su postulación.
En rigor a la verdad, el panorama para el ex vicepresidente es bastante oscuro. Mañana, a instancias de la conducción partidaria, unos 80 dirigentes de todo el país discutirán en la coqueta marina de San Fernando, en el norte del conurbano bonaerense, si el radicalismo mantendrá vivo el acuerdo firmado en abril con el Socialismo, Libres del Sur y la Coalición Cívica, o si bien abrirá el juego a que (como ya propusieron algunos como uno de los escenarios posibles) la candidatura presidencial se dirimirá en las PASO compitiendo con Mauricio Macri.
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Cobos habló con Ernesto Sanz en estos últimos días, también con el jujeño Gerardo Morales, y a ambos les confirmó que estará este lunes presente en San Fernando. Pero pidió garantías de que la discusión se dará "con respeto" y que además se concretará la convocatoria a la Convención Nacional del partido para que se defina el futuro electoral.
"La orga" de la UCR (como el propio Sanz o Morales se autodenominan con sorna) le dijeron que sí a lo primero. Pero nada confirmaron de lo otro. Y apuestan a darle al ex gobernador mendocino un empujón hacia afuera mañana. Seguramente no se producirán definiciones públicas, pero la cumbre de San Fernando podría terminar abriéndoles la puerta a los acuerdos con Macri a futuro.
Y se descarta que habilitará a los candidatos provinciales a que cierren estrategias tanto con Macri como con Sergio Massa, según cada conveniencia.
Una cosa lo tiene alterado al ex gobernador mendocino. "Esto se tiene que decidir de una vez. Yo no puedo hace campaña así: a cada lugar que voy a recorrer, a cada programa de televisión que me invitan, terminamos hablando del problema de UNEN, y eso no puede seguir", se le escuchó.
Cobos tiene además una postura firme. No quiere acuerdos provinciales, como el que aspira a hacer Alfredo Cornejo en 2015 con el PRO, y se inclina por la firma de "pactos de gobernabilidad" entre fuerzas de oposición que contengan compromisos acerca del federalismo, los valores republicanos y otras cosas así.
Pero "la orga" le tiene preparada una respuesta que, en cierta forma, ya la dio Sanz en una carta de opinión que publicó el viernes en el diario Clarín. "Allá donde el radicalismo tenga la posibilidad de gobernar, solo o en compañía de otros, sus dirigentes en cada provincia tendrán el apoyo y el respaldo de la dirección nacional del partido para desplazar a gobernantes que se comportan como señores feudales de sus territorios. Y eso no va a condicionar en ningún sentido las decisiones que tengamos que tomar a nivel nacional respecto a las elecciones presidenciales", se explayó el senador mendocino.
No es un secreto para nadie: Ricardo "Coti" Nosiglia es el principal armador de los acuerdos entre la UCR y otras fuerzas de oposición en el interior. El ex referente de la Coordinadora de Ricardo Alfonsín, avalado por la conducción, está llevando a su partido, sin embargo, hacia un destino de fragmentación.
En algunos lugares del país, como el Norte y el Litoral, los pactos electorales se están haciendo con Sergio Massa. Ya se conocieron los casos de Jujuy, Tucumán y, este fin de semana, Corrientes.
En otros, como la región centro y el Sur, los arreglos son con Macri. Y en unos pocos, como Capital Federal y Santa Fe, se mantiene vivo UNEN. Esto a pesar de que Martín Lousteau, el candidato que más mide en el primero de los dos, está cada vez más cerca de acordar con el PRO.
El trabajo de Nosiglia incluye por supuesto a Mendoza y a Alfredo Cornejo, quien mañana no estará en la cumbre de radicales que se dará en un marco de total desconfianza entre unos y otros. Tanto es así que a las invitaciones se adjuntó un mensaje de que, antes de ingresar a salón, todos deberán dejar los celulares para evitar cualquier filtración de información.
El intendente de Godoy Cruz siempre evitó meterse en la crisis de UNEN y mucho menos prestará su cara para la foto que podría significar el principio del final de la coalición.
Capital, ¿globo de ensayo?
La gran pregunta en este escenario complicado para Cobos es: si se baja de su candidatura presidencial, ¿volverá a Mendoza a pelear por la gobernación?
El operativo clamor de los anticornejistas para que Cobos vuelva es fuerte, pero él todavía usa su peso territorial local como herramienta para posicionarse a nivel nacional. Hasta ahora existe un 99% de probabilidades de que no. Pero con Cleto nunca se sabe. Y sobre todo porque su relación con Cornejo está atravesando su peor momento.
Una relación parecida a la que se vive en el interior del radicalismo mendocino. El intendente de Capital, Rodolfo Suárez, anticipó las elecciones comunales (una movida acordada con Cornejo) y se lo comunicó al partido tarde y mal. Los dos caciques anunciaron la movida en una reunión partidaria en la que no estaban ni Cobos, ni Laura Montero, ni Enrique Vaquié, ni Mario Abed, por lo que, a todas luces, la decisión del desdoblamiento no puede considerarse como una estrategia electoral del radicalismo en conjunto.
Suárez casi no tendrá rival interno en las PASO ya que Gabriel Fidel no se decide y se espera una postura de Dugar Chapel al respecto. Roberto Iglesias y los suyos tampoco darán pelea. Con ellos, el intendente ya acordó hace tiempo. Pero se está gestando una movida que podría alcanzar impacto nacional.
Las PASO en Capital, previstas para el 22 de febrero, podrían convertirse en el primer escenario fuerte de disputa electoral en 2015 y por eso hay quienes impulsan el armado de una interna entre todo el arco opositor capitalino (que incluya al PD y al PRO pero no a la Izquierda) para enfrentar al peronismo.
No es el plan A de Suárez, quien quiere presentarse bajo el amparo de la tradicional Lista 3. Aunque al intendente desdoblador tampoco le disgusta la idea de transformarse en el dirigente que dé el primer gran golpe electoral de un año que será clave en la historia política argentina.

