Hay temor por más protestas de la Túpac
Por la urgencia de la convocatoria todo el peronismo se alarmó el viernes pasado a la siesta cuando, antes de partir a Estados Unidos a las cinco de la tarde, Francisco Pérez llamó a los legisladores nacionales oficialistas, a los intendentes y hasta al vicegobernador Carlos Ciurca para una cumbre en la Casa de Gobierno.
Inquietados, algunos de los máximos dirigentes del PJ mendocino cruzaron llamados antes de llegar al encuentro con el Gobernador para tratar de anticipar alguno de los temas, pero descartaban de antemano que, al menos un par de cuestiones, se iban a tratar.
Uno de ellas podría haber sido la situación financiera que apremia y más tomando en cuenta que Paco estará varios días fuera de la provincia sin que se haya aprobado todavía en la Nación la autorización para que Mendoza pueda endeudarse.
O, más bien, todos descartaban que el llamado obedecía a la preocupación de lo que había sucedido ese mismo día por la mañana en Guaymallén, en donde un grupo de militantes de la organización Túpac Amaru tomó un piso del municipio para que les pagaran una deuda y que había desencadenado un escandaloso episodio que incluyó denuncias cruzadas de golpes y represión.
Ciurca entró al despacho de Pérez donde ya esperaba el ministro de Gobierno, Rodolfo Lafalla, lo siguieron los legisladores Guillermo Carmona, Alejandro Abraham y Anabel Fernández Sagasti y detrás se encolumnaron los caciques Rubén Miranda, Jorge Gimenez, Sergio Salgado, Luis Lobos y Juan Agulles, entre otros.
El gobernador tomó la palabra y entre algunos pedidos para que se impulsen los proyectos mineros, de trabajo conjunto y las PASO, entró al corazón del asunto. "Les quiero comunicar que por pedido del Consejo Nacional del PJ vamos a correr la fecha del acto del 17 de octubre, Día de la Lealtad, para el 17 de noviembre, que es el Día de la Militancia", dijo el gobernador. Y siguió un largo rato explicando como, por pedido del titular del Consejo, Eduardo Fellner, la idea era trasladar a Mendoza una reunión amplia del peronismo nacional y que por eso debía correrse la fecha.
Los intendentes se miraron un tanto desconcertados. "¿Algo más?", preguntaron. "Nada más", les contestaron. Fue Lobos el que tomó entonces la palabra. "Quiero decirles que el 20 de diciembre voy a tomar la decisión de desdoblar las elecciones en mi departamento y que las voy a adelantar para marzo", soltó.
Todos se quedaron petrificados. Y cuando parecía que el coqueto despacho gubernamental iba a explotar, Lobos se rió y aclaró: "Es una joda". Lo que el cacique guaymallino hizo fue un desesperado intento por llamar la atención de un gobierno que parecía extraviado de lo que estaba pasando en ese momento y que solo los había llamado "para discutir huevadas", como se quejó después ante algunos pares y no para hablar, por caso, acerca de cómo controlar organizaciones como la Túpac, que lo había puesto en jaque un par de horas antes del encuentro, nada más.
Con el chiste Lobos logró su objetivo. Pérez y los intendentes se vieron obligados a meterse en el tema y fue el guaymallino quien disparó primero. Denunció que sectores del propio peronismo habían estado activos detrás de la protesta en su comuna y responsabilizó de ello al ministro de Tierras, Guilermo Elizalde, candidato de Paco a intendente allí, como responsable de la operación.
Nadie lo contradijo con firmeza. Y surgieron además otras voces preocupadas, como la del santarosino Sagado, por hechos similares vividos en su departamento. También, la advertencia soltada por otros de que se espera, para el próximo martes, otra embestida de la Tupac en Maipú.
"¿Cómo es esto? ¿Somos nosotros mismos los que nos estamos haciendo quilombo?", se enfureció Lobos.
Habrá que esperar más protestas y violentas de la Túpac, si es que desde el gobierno nacional no los frenan. La organización que tuvo su origen en Jujuy y de la mano de la dirigente Milagros Sala, se ha convertido en algo más que en una simple cooperativa de trabajo.
Hoy por hoy en Mendoza funciona primero como una importante empresa constructora de viviendas sociales alimentada por fondos nacionales, con dirigentes que además apuntan a convertirse en candidatos, como el caso de su máxima referente, la lavallina, Nélida Rojas y con decenas de integrantes que se alejan del perfil que aparenta.
En la provincia la Túpac Amaru ya es casi una organización política con una base compuesta por gente de condición humilde, pero también por profesionales y por trabajadores de clase media. Tal es el caso del referente de Guaymallén que vuelve loco a Lobos, que se desempeña como trabajador de la línea 10.
Para saber de qué se trata. Túpac Amaru puede tener su origen en un reclamo de gente de condición humilde que pide un techo propio. Pero nada de eso justifica sus métodos violentos: en Mendoza existen decenas de cooperativas de trabajo que reciben viviendas sociales y no apelan a la agresión y al apriete para conseguir su objetivo. Es más, la Túpac no puede ser considerado un marginado del sistema. Todo lo contrario, es uno de los grandes beneficiados.
Esta organización recibe en Mendoza el 70% del plan de Integración Socio Comunitaria (que llega del programa de la Secretaría de Viviendas de la Nación, que depende del ministerio de Planificación que conduce Julio De Vido) y han acumulado en los últimos años aportes por más de $140 millones para hacer alrededor de 700 viviendas.
Una cifra que deja pasmados a departamentos como La Paz, San Carlos o Malargüe juntos que, ni por asomo, han conseguido hacer tantas obras de este tipo. Rojas concentra así el grueso de los recursos para casas destinadas a las cooperativas de trabajo y eso le sirvió para consolidar un negocio importante.
La Túpac misma es la encargada de construir las casas (certifica obras como cualquier empresa constructora) y además de otorgársela a los socios de la organización, se las vende también a particulares que después, a su vez, las pagan con un crédito del IPV. La preocupación de los intendentes por estos hechos apunta a otro lado también.
Hace quince días Nelida Rojas participó de una reunión en Buenos Aires en dónde, junto a la referente nacional de la Túpac, escuchó el planteo del encargado del programa de Integración Socio Comunitaria de que los métodos violentos de protesta debían cesar.
"Las bases la han desbordado a la conducción y hay un montón de loquitos dispuestos a seguir haciendo quilombo", fue la queja que se escuchó el viernes. Y hay más. La situación puede llegar a ser peor en los próximos meses si se confirma que, a raíz de sus desavenencias con la Nación, la constructora de la Tupac ya no será una empresa floreciente que seguirá levantando viviendas, sobre todo, en comunas en donde hoy es fuerte como Lavalle, Guaymallén, Santa Rosa, Maipú, SanMartín, Las Heras y Tupungato.
En el Presupuesto 2015 que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados esta ultima semana, Mendoza consiguió $1.846 millones para hacer viviendas. De todo ese paquete, los recursos nacionales para la Túpac fueron cero.
El escándalo del Dante
En la desconcertante cumbre de Paco de anteayer, hubo una ausencia justificada. La del diputado nacional Dante González, quien por esas horas se jugaba su reelección al frente del sindicato del Petróleo y Gas Privado de Cuyo.
Nadie podía prever en ese momento el escándalo que se desataría más tarde. La elección en el gremio del hiperkirchnerista "Dante de la gente" debieron ser anuladas por la Junta Electroal del propio gremio, a raíz de denuncias de quema de urnas, compras de votos y agresiones físicas de patotas, que se ventilarán pasado mañana en la Justicia, seguramente.
El candidato opositor a González, David Castro, salió a festejar el triunfo por una diferencia de 1.500 votos. aunque nunca se lograron abrir las urnas de manera completa. Castro responde a un diputado nacional bonaerense del Frente Renovador de Sergio Massa, Alberto Roberti, y denunció que, cuando se dio cuenta que perdía, González robó y hasta quemó urnas.
"El Dante", por su lado, hará su contraataque judicial cuando pase el feriado: saldrá a decir hubo compra de votos (entre $3.000 y$5.000 por cada uno), que Roberti movilizó gente en la Destilería y en los yacimientos y que, en definitiva, la gente de Massa repartió $20 millones para sacarlo de la conducción del sindicato en el que está desde hace ocho años.
Pero la verdad es que no es este el frente gremial que le preocupa al Gobierno. Esta semana ATE iniciará asambleas populares los hospitales para elegir a los directores, en otra embestida contra el ministro de Salud, Matías Roby.
El polémico funcionario perdió otra pulseada esta semana contra los gremios, cuando salió públicamente a desautorizar al subsecretario de Trabajo, Rubén Boris, quien decidió dejar sin efecto las multas a los sindicatos que desoyeron la conciliación obligatoria durante los paros en la salud de abril y mayo. Pérez juntó a Boris, a Roby y a Lafalla para zanjar las diferencias y dejó el tema en manos de su ministro de Gobierno. Es decir, que las multas no se cobrarán.
Roby y Costa salieron a jugar
Precisamente fue el ministro de Salud quien esta semana movió sus piezas en el tablero del juego de los precandidatos del PJ a la gobernación y se mostró junto al senador Anibal Fernández, quien vino a Mendoza como presidente de la Confederación Argentina de Hockey a presentar el Champions Trophy que se jugará el mes próximo aquí.
"Es mi amigo", lo ensalzó Aníbal a Roby en público. A la vez que en privado le aseguró que "por prepotencia del trabajo, vos vas a ser candidato a gobernador". En realidad todo fue una devolución de gentilezas.
Roby jugó fuerte hace un tiempo para que el senador recontra K llegara a la conducción del hockey nacional y fue, como médico de Las Leonas, el encargado de recolectarle los votos necesarios en la zona Cuyo.
El delfín de Paco para la carrera electoral juega todas sus fichas a convertirse en el favorito no solo del gobernador, sino del gobierno nacional. En el corto tiempo saldrá a mostrar el apoyo de Julio de Vido (quien le pagará una nueva guardia para el Hospital Central) y de Juan Manzur, el ministro de Salud que le prometió equipamiento y ambulancias.
Aunque hay algo de lo que Roby adolece y lo sabe: todavía le falta, y por mucho, conseguir el respaldo del PJ mendocino.
A eso apuesta Marcelo Costa, el ministro de la Producción, quien desde el lunes a esta parte mostró una actividad inusual para afianzar su proyecto político. Costa aprovechó sus buenos vínculos con el equipo económico de Daniel Scioli para estar presente un par de actos del precandidato presidencial en la provincia de Buenos Aires y logró que el influyente presidente del grupo Bapro, Gustavo Marangoni, viniera a respaldar su idea de reconstruir un banco provincial.
El ex ministro de Hacienda todavía se mueve en el equipo del gobernador, pero ha recompuesto su relación con Ciurca con quien, luego de las peleas por el Presupuesto de todo el año, ahora habla todas las semanas.
Costa divisa varias luces verdes para que su candidatura avance. Una de ellas es que Adolfo Bermejo todavía no sale a jugar en serio para disputar el poder. La otra es que, si bien el legislador nacional encabeza las encuestas, ninguno de los candidatos del PJ logra mostrase todavía como imbatible en las urnas.
Pero sobre todo el ministro de Agroindustria (y Ciurca también) está convencido de que Roby jamás logrará convertirse en el candidato de la unidad del peronismo y que esa figura, que será buscada por Perez, por el vice y por Juan Carlos Mazzón, aún no tiene un rostro definido.
Ahora bien. Este plan puede derrumbarse si el gobernador decide impulsar a fondo la candidatura de su amigo Roby, con lo cual rompería el esquema de acuerdo en el peronismo y repetiría la historia que, en 2011, protagonizó y perdió Celso Jaque con su favorito de entonces, Alejandro Cazabán.
Un escenario este que se convertiría en algo muy parecido a una catástrofe en 2015, para un gobierno que hoy brinda todo el tiempo señales de haber perdido el rumbo.