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Mora y Araujo se mostró pesimista camino a las legislativas

Manuel Mora y Araujo habló con MDZ de Insaurralde, Cobos, el Gobierno, la oposición, de la conducta de los votantes y del reciente cambio de discurso del Gobierno en inseguridad, inflación, crisis energética e impuestos a las Ganancias.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

“La inflación es mayor a la del INDEC”, dijo Martín Insaurralde el 2 de septiembre último, en una entrevista radial. Luego, en otro medio, señaló que el Gobierno debería ocuparse de combatir “la inseguridad” y al poco tiempo ordenaron más gendarmes para enfrentar el delito en el conurbano bonaerense (el 30% de los argentinos que votan viven allí). El 5 de septiembre, Insaurralde confirmó que el kirchnerismo trabaja para bajar la imputabilidad penal de los menores. El 26 de agosto, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada anunció que el Gobierno modificaría el piso del impuesto a las Ganancias y hace dos días, Diputados se lo dejó servido al Senado para que le dé una aprobación final. Tres días después, el 29, el titular de YPF, Miguel Galuccio, admitió que el país sufre “un déficit energético serio”.

¿Qué pasó para que Cristina y su entorno de repente cambiaran su discurso sobre los grandes reclamos del 8N y el 18ª, entre otros?

Pasó que el 11 de agosto último, el kirchnerismo perdió cuatro millones de votos (respecto de 2011), cuando los argentinos de 16 años en adelante concurrieron a votar a las elecciones abiertas, internas, simultáneas y obligatorias (PASO).

Y el 27 de octubre se vuelve a votar.

@CasaRosadaAR (dixit): entonces hay que recuperar esos millones de votos.

¿Se puede cambiar en mucho en tan poco tiempo?

El consultor político y sociólogo Manuel Mora y Araujo coincide en que el cambio de discurso oficialista apunta a obtener votos, pero no advierte detrás de esto una estrategia aplicable a todas las provincias, donde el kirchnerismo perdió sufragios. En cambio sí cree que hay una estrategia en la provincia de Buenos Aires.

Además considera que el 27 de octubre, al oficialista Martín Insaurralde le puede ir poco mejor en Buenos Aires si lo ayuda Scioli, que la oposición sigue mostrándose dividida y confusa, y ve difícil que en menos de dos meses el Gobierno pueda revertir las toneladas de votos que perdió el 11 de agosto último.

Con el cambio de discurso de las últimas semanas, ¿le alcanzará al Gobierno, al menos en las intenciones de voto?

"La intención de voto no es una decisión nacional sino que una decisión por distritos. El  conurbano de Buenos Aires es una cosa; el oeste de la provincia es otra cosa,  Mendoza es otra cosa y Santa Fe, otra cosa. Es más factible que algunas pequeñas medidas (como los cambios en Ganancias o los gendarmes en el conurbano) tengan algún impacto local. Ahora, para el Gobierno, el foco electoral está puesto en la provincia de Buenos Aires", contestó el consultor político.

Consultado si el cambio de discurso con acciones concretas sirve para conseguir más votos , Mora y Araujo expuso lo siguiente:

"Los votos pueden cambiar con medidas muy efectivas y concretas, cuyos efectos sean palpables. En el tema energético (el titular de YPF reconoció el déficit energético) es un tema puramente discursivo porque hasta que la gente note la diferencia puede pasar mucho tiempo. Lo de impuestos a las Ganancias puede ser porque aumentarán los ingresos significativamente a unas personas, pero hay que ver si eso se va a reflejar de aquí a octubre. En el tema de inseguridad (las medidas) pueden servir en alguna parte, pero no es posible que llegue de inmediato. Ese tema hoy sirve más que nada para posicionar al candidato Insaurralde, que era muy poco conocido, y verlo más junto a Scioli y con el estilo Scioli puede ser que lo ayude un poquito".

De la apuesta kirchnerista para la provincia de Buenos Aires indicó que hoy lo ve mejor que en las PASO, aunque dijo no tener la bola de cristal para pronostica lo que puede suceder el 27 de octubre:

"Algunos dirán bueno, voy a pensarlo de nuevo. Hay dos tendencias. Unos dirán esto es una elección legislativa, es voto castigo y yo voy a votar lo mismo. Esta es una tendencia, que podría ser la de Massa. La otra tendencia es: ya me di el gusto de expresar mi enojo, ahora se me pasó y vamos a ser más normales y eso puede favorecer a Insaurralde".

"A Insaurralde lo veo un poco mejor, pero a la vez hay una inercia de las PASO. Puede que suba un poco y es más difícil que el resto de los candidatos suban un poco", agregó.

¿Cómo hubiera hecho usted la campaña del Gobierno?

"Hace seis meses yo hubiera hecho la campaña que ahora el Gobierno está tratando de hacer. Con Scioli tiene una impronta muy amplia". Sostuvo que se trata de un voto "muy sensible al estilo y a la manera", y destacó que "Insaurralde es un buen candidato en ese sentido, pero empezó muy tarde".

¿Se puede cambiar mucho en poco tiempo?

"A veces cambió mucho en poco tiempo, pero no es que se pueda cambiar mucho con poco tiempo. La política es un proceso, hay cosas que uno la puede provocar, pero no así cambiar deliberadamente en poco tiempo".

La oposición es un tema aparte: por un lado existe la sensación de que ganó la elección y por otro, que no se muestra sólida ante la opinión pública, por lo que termina estando peor que antes:

"Hay situaciones muy diferentes. A la oposición la veo débil. La sigo viendo fragmentada. Sigo sin entender mucho por qué algunos están separados y otros, no. Usted mire los diarios de los últimos quince días. Mire a Macri, Scioli, Massa, De Narváez ¡no se les entiende nada! Por un lado vi la entrevista que le hizo Perfil a  Scioli y Macri, por otro lado Massa, por otro lado De Narváez. ¿Cómo es ésto? No entiendo. Mucha confusión. Y Carrió empezó la campaña hablando mal de los radicales con quienes competía en la interna".

Consultado sobre si sirve una buena campaña sin una buena gestión, el sociólogo respondió que hace falta que una buena campaña se sustente en una buena gestión.

"Los hechos influyen mucho, pero muchas veces uno no lo puede controlar. Querer provocar hechos en dos meses es muy difícil".

Y así calificó lo que vio de campaña y propaganda política en las últimas PASO:

"Las campañas son pobrísimas (hasta lo que pude ver). En las PASO (en la ciudad de Buenos Airesta) estaba inundado de afiches y todos riéndose. ¿De qué se ríen si estamos todos en el horno?"

¿Qué cosa no le creen los argentinos al Gobierno y qué puede hacer el Gobierno para revertirlo y mejorar su performance en octubre?

"Este gobierno hizo cosas que son muy malvadas y cree que puede ganar la pelea de la intención de seguir haciéndolas. Eso es un tema".

"Luego, esas pelean quitan votos. No sé si el Gobierno lo entendió, pero es así. No tiene apoyo, no tiene consensos en esas cruzadas que emprende. Por eso la presidenta, en campaña y en esas circunstancias, no suma votos".

Y reafirmó esta idea al consultársele sobre las cataratas de mensajes que habitualmente la presidenta envía por Twitter.

¿Cómo están los liderazgos provinciales?

"No veo liderazgos que se destaquen. En Mendoza, Cobos salió fortalecido y es un líder que aspira a la presidencia. En Santa Fe, Binner posiblemente también, Después tenemos a Macri. No creo que esta elección defina mucho el panorama nacional".

¿Cómo mide Julio Cobos en Buenos Aires?

"Tuvo un buen momento, espectacular. Cayó, lo diluyó, no lo capitalizó. Ahora puede ser que empiece a levantar de nuevo. En octubre, si gana, va a ser noticia nacional. Todavía no ha logrado nada para remontar todo lo que bajó, pero sí está en carrera".