Cómo una política de seguridad pudo bajar el delito
Al menos 4 mil mendocinos, a través de MDZ, contestaron en un 60% que se puede bajar el delito en Mendoza. El peor de ellos es el homicidio.
¿Y cómo se cambia ésto? Los que opinan en Facebook y en el espacio de los comentarios de MDZ proponen dos caminos: a) mucho trabajo policial y penas durísimas para los delincuentes (acción de la policía y la justicia) ; b) entendiendo que al delincuente "lo generamos nosotros, como sociedad", por lo tanto "tenemos que hacernos cargo y asumir esa responsabilidad" (desde un compromiso ciudadano).
Acción policial/judicial y compromiso ciudadano juntos (y no por separado) fueron el ADN de los programas de seguridad que han logrado bajar el delito en distintos puntos del mundo. Ahora haremos foco en un uno de ellos: Colombia.
A diferencia de Argentina -donde los asesinatos y el delito en general crece desde hace décadas-, en Colombia, desde hace 30 años viene disminuyendo (con aciertos y errores) los delitos más graves, como asesinatos. Lo hizo a través de una política de Estado que contempló las partes que hoy aquí dividen las opiniones en el tema: acciones concretas de la policía y de la justicia más las acciones concretas de una comunidad que se hizo cargo de la sociedad en que vive. Aún así nada es perfecto, ya que estos planes muestran altibajos en los resultados, pero en líneas generales han sido exitosos.
Tras revisar esta política integral de seguridad -traducido en programas específicos- se deduce que a la hora de hablar de inseguridad a partir de ahora resulta inútil reducir toda la complejidad del tema al debate mano dura vs garantismo: debería discutirse la calidad institucional de un país (que garantice una política de Estado a largo plazo y el diálogo/consenso de sus actores), la eficacia de los programas o planes que se implementen y la voluntad de la población por sumarse y hacer algo.
Escenario difícil
La política de Estado de seguridad en Colombia fue muy amplio: contempló desde la defensa de la soberanía y la amenaza externa hasta enseñar a cómo educar a los hijos en familias con situación de riesgo. Hace diez años había 70 homicidios por cada cien mil habitantes y hoy, 31 por cada cien mil. Colombia parte de otro escenario: la amenaza de la guerrilla marxista FARC y otras, como el Ejército de Liberanción Nacional (ELN), más las fuerzas paramilitares, que durante años complicó mucho la vida de los colombianos con asesinatos y secuestros. El siguiente gráfico muestra cómo la política de seguridad fue bajando hacia el delito común:
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Los programas, en detalle
La Política Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana de Colombia es coordinada por la Alta Consejería Presidencial de Seguridad Ciudadana, que articula a 17 entidades nacionales y a tres programas nacionales. Tiene un ámbito de acción distinto de la Política de Seguridad Nacional, que se focaliza en fuerzas irregulares armadas opuestas al Estado y en organizaciones ligadas al crimen organizado.
Pretende entregar una respuesta integral a los problemas de seguridad existentes, a partir de los ejes estratégicos Prevención social y situacional - Presencia y control policial - Justicia, víctimas y resocialización - Cultura de legalidad y convivencia - Ciudadanía activa y responsable.
A nivel local (es decir, en cada estado y municipio colombiano) se concretó mediante la implementación local de Planes Integrales de Convivencia y Seguridad que diseñaron los gobiernos locales por mandato de la ley.
Los mismos se basaron en experiencias exitosas aplicadas en Río de Janeiro, Trinidad y Tobago, Chile y Nueva York (EE. UU.).
Los objetivos de la Política Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana fueron:
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Las experiencias exitosas de este plan fueron:
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Principales conclusiones:
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Ahora vamos a las acciones concretas, en la que se mezcla la parte policía y justicia más la correspondiente al compromiso ciudadano.
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Las etapas para concretarlo:
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Los resultados comprendidos entre 2003 y 2010, con errores y aciertos. Entre los aciertos, la reducción de robos a comercios y los asesinatos:
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Otro plan: Cuadrantes
Chile lo viene aplicando desde el año 2000 y en cuanto a homicidios, el Gran Santiago -donde se concentra la mayor cantidad de población urbana de ese país- es tres veces más segura que Mendoza: 1,9 homicidios por cada 100 mil habitantes versus 7,5 de Mendoza.
Colombia también lo empezó a aplicar en los últimos años y consiste en un plan de vigilancia comunitaria, es decir, en una perfecta articulación de policía y justicia con la acción ciudadana.
El Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes - PNVCC- es realizada por la Policía Nacional de ese país en 50 municipios. Lo que hace es delimitar el territorio de las ciudades en jurisdicciones pequeñas, denominadas "cuadrantes". A cada una de las mismas se le asignan patrullas en tres turnos y -según las circunstancias específicas- puede asignarse más personal de apoyo. Las patrullas deben tener una permanencia mínima de dos años y son responsables del cuadrante, para facilitar el acercamiento a la comunidad y la asignación de responsabilidades individuales por el desempeño en el cuadrante.
Este plan obtuvo logros significativos en la reducción en los delitos de homicidio, hurto a residencias y robos de vehículos.
Según reporte de la Fundación Ideas para la Paz (de 2012), los homicidios bajaron 16%; las lesiones personales, 9%; y el hurto a vehículos, 22%.
Algunos detalles de este plan de seguridad exitoso:
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Cuándo todo esto no se puede aplicar
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo estudió los casos exitosos de seguridad en América Latina y a la hora de formular balances, una de las conclusiones más importantes fue que la debilidad de la gobernabilidad democrática constituye un terreno abonado para un aumento del delito y la violencia.
Es así porque un Estado vulnerable crea vacíos que se convierten en terreno abonado para la violencia; los niveles de baja confianza en la policía y el sistema judicial influyen en la percepción de la inseguridad y la cohesión social; la corrupción y el crimen organizados erosionan la legitimidad del Estado y su capacidad para ejercer sus funciones.
También porque la eficacia de las políticas está limitada por la falta de un enfoque global; porque la falta de definición de responsabilidades claras y una escasa coordinación entre los gobiernos central y local limitan el potencial del éxito; por los bajos niveles de especialización de los funcionarios públicos influyen en la calidad de las políticas; por la escasa información y los instrumentos obsoletos de análisis y de gestión que impiden un buen diagnóstico, ejecución y realimentación de las políticas. Y además porque la debilidad del sistema de justicia penal agrava los riesgos.
El caso del modelo chavista de Venezuela -que no se caracteriza en un Estado institucionalmente fuerte- es un claro ejemplo.
En 1998, Bogotá y Caracas eran iguales de inseguras: 42 y 63 homicidios por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Nueve años después, en pleno apogeo del chavismo, Bogotá bajó a 21,5 homicidios por cada 100 mil y Caracas se disparó a 108. Hoy esta última es la capital más violenta del mundo, con 118,89 asesinatos por cada 100 mil, mientras que Bogotá los redujo a 16,7. Dos modelos distintos, sin dudas, uno obsoleto y con mucha prensa y el otro efectivo y con poca prensa.
Es bueno aclarar que por una cuestión ideológica, hoy Argentina está más alineada con Venezuela que con Colombia.
Una policía comunitaria
Como parte de esta política de Estado existe un órgano que funcionaba desde cinco años antes de que Álvaro Uribe llegara a la presidencia de Colombia: la Policía Comunitaria de Bogotá, que logró ser un instrumento de acción preventiva para evitar que muchas personas cometan delitos.
Se trata de vecinos agrupados que participan en su propia vigilancia y sistema de alerta temprana; y a la par, crean conciencia comunitaria en los ciudadanos, mediante las “escuelas de seguridad” a nivel de barrio, y colaboran con las escuelas públicas para la formación de niños y niñas en temas de seguridad preventiva.
Medellín, otro caso exitoso
Medellín redujo los homicidios a una sexta parte en 5 años. En el 2002 tenía una tasa que equivaldría a tener en el Gran Mendoza 1700 muertos cada año. Logró reducirla a 250. El cambio es tan espectacular que se ha convertido en referencia internacional. Y hay más datos: se redujo la cantidad de delitos, aumentó la confianza en el Estado, se redujo el temor (sensación de inseguridad) y las encuestas muestran que los paisa son los colombianos más optimistas.
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Para lograr ésto, también se aplicó el plan de Seguridad y Convivencia. La estrategia para combatir la violencia estuvo centrada en la educación, la integración y la cultura. El plan se focalizó en los dos barrios más pobres de Medellín. Una escuela, cuatro bibliotecas, un centro cultural, instalación de aerocarriles, un centro deportivo y un centro comercial fueron algunas de las obras que la alcaldía de Medellín realizó en barrios marginales para favorecer la inclusión de los más pobres.
“La ciudad más segura no es la que tiene más policías. Si yo voy a una ciudad y veo policías en todas las esquinas seguramente me dará más inseguridad que si no estuvieran”, dijo Jorge Melguizo, ex funcionario de la alcaldía de Medellín.
Bonus track: para descargar, la Política Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudada de Colombia y el Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes.