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Resultados: dar una vuelta en el aire

Las primeras señales y qué puede hacer el oficialismo. ¿En dónde calienta el sol?
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Perdieron contra De Narváez y la receta para el siguiente triunfo presidencial fue recuperar la iniciativa y “más proyecto nacional”. Odiaron a Bergoglio y aprendieron a amar (y se ocuparon por hacer creer que “es verdad”). Hicieron bandera de la nacionalización de YPF, hablaron de la “soberanía hidrocarburíferas” y no bien vieron que esa fórmula no les servía, borraron con el codo todo y cerraron un acuerdo con la petrolera Chevron. Eso de la “soberanía” ya les comenzaba a sonar decrépito a la hora de sostenerse financieramente.

El Gobierno tiene sus fallas, pero sabe cómo dar una vuelta en el aire y reacomodarse.

Por eso es posible que lo que puede anotarse como una “derrota” de la Presidenta se transforme en una energía que, en lugar de deprimir al oficialismo, lo vuelva sobre sí mismos.

Como ocurrió en 2009, en la instancia electoral previa al segundo triunfo de Cristina tras la debacle producida por el voto “no positivo” de Julio Cobos, hoy la opción que le queda al kirchnerismo es mirarse hacia adentro y lanzar tal cantidad de desafíos ideológicos que la oposición no resista y explote ante la sola necesidad de que se expidan con un discurso homnogéneo sobre la agenda oficialista.

La única posibilidad de que ello no ocurra está, en todo caso, en que la maniobra para el salto falle y caiga de espaldas, dejándolos inmóviles. Vale decir, traducido, que lo de Sergio Massa se haya transformado en una fuga de respaldos irrecuperable, como lo que está pasando en muchas otras provincias en las que empiezan a mirar en qué lado empieza a calentar el sol.

Por ahora, algunos de los que salieron expulsados por la fuerza centrípeta del kirchnerismo vuelven al centro de la escena: el ex vicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner, Julio Cobos y el ex jefe de Gabinete, Sergio Massa. Y ese es un mensaje directo al poder político: un replanteo, un freno de mano.

Octubre será la fecha en que se definirá si se trata o no de un cambio de época.