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Clase media, el jamón del sándwich

“En el país de las maravillas de Cristina tal vez sea cierto que ella pertenezca a este sector”.
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Soy de clase media y como tal trato de progresar con 3 trabajos (soy concejal y docente en dos universidades) pero hoy el esfuerzo se castiga. Hay un sesgo perverso, se considera a la clase media como un sector que tiene todo solucionado, por lo tanto se legisla pensando en los pobres y en los más pudientes, los del poder. Nos tratan, a los de clase media, como si fuéramos el jamón del sándwich.

El año pasado la señora presidente tuvo el tupé de declararse como una persona orgullosa de pertenecer a esta clase. Cuando escuché este comentario en cadena nacional casi me dio un síncope pero después me tranquilicé, es que recordé que ella saca los números de su INDEC y viéndolo de esta manera me di cuenta de que podía ser verdad. En el país de las maravillas de Cristina tal vez sea cierto que ella pertenezca a este sector. Pero acá en Argentina hay datos reales que dicen que la señora ganó 73 millones de pesos en 10 años. La verdad es que estaría bueno pertenecer a esta nueva clase que se inventó la presidente.

Gracias a nosotros, el jamón del sándwich, ella puede definirse como la nueva abanderada de los humildes. Pero me pregunto si se habrá olvidado del hecho que es nuestro bolsillo el que financia este apadrinamiento. Debería tener un poquito de decencia y por lo menos alivianarnos un poco la carga de tener que mantener a la otra mitad del país.

Para dejar de ser el fiambre debemos combatir la  inflación  a través de una política fiscal austera que priorice el gasto social y una política antimonopólica que rompa las estructuras ociosas que encarecen los precios afectando a la clase trabajodora. Para ello hay que intervenir y reorganizar el INDEC garantizando su independencia y su nivel científico.

Considero que este país se debe una reforma tributaria que deje de cargar sobre los trabajadores y consumidores el costo fiscal del Estado. Proponemos el aumento del mínimo no imponible en el impuesto a las ganancias para que deje de ser un impuesto sobre el salario, en segundo lugar la eliminación del IVA en los bienes de primera necesidad. A la vez perseguimos la creación de un impuesto a la renta financiera en todas sus expresiones, como así también a los juegos y casinos y a las ganancias exorbitantes de las empresas mineras. También tenemos una propuesta para la salida del pacto federal fiscal y una nueva ley de coparticipación.

Para los que no vivimos en este país (el de las maravillas de Cristina) nos parece una tomada de pelo que nos siga ofendiendo, pero sobre ignorando de esa manera. La clase media debe hacerse oír en las urnas mediante el voto, exigiendo lo que merecen y que por derecho les corresponde. Ya no basta con salir a las calles a quejarnos porque evidentemente miniminizan nuestras marchas, hay que votar diferente. No hay que votar por votar, hay que elegir a conciencia y con responsabilidad.  El FAP es la alternativa más importante y genuina que tiene la oposición ya que en el Congreso somos mayoría y los únicos que no damos vuelta como un panqueque. Somos un bloque, duro, fuerte, pero sobre todo representativo de los derechos de la clase media.