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Empezó la guerrilla para limar a Cobos

De la conferencia de Fayad al cable de Télam. Cómo el intendente radical K buscó restarle votos a Cobos. Se beneficia el PJ, que no interviene en la pelea “de radicales”. Según las encuestas peronistas Abraham e Iglesias crecen y Cobos ha perdido algunos puntos. Empezó el vale todo.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

La operación duró cinco horas y tuvo algunas secuelas hasta que el sol huyó por el oeste, pero fue intensa. El kirchnerismo “duro” de la Casa Rosada habilitó al intendente de la Capital y candidato a diputado nacional por el Partido Federal, el radical K Víctor Fayad, a montar la primera de las muchas operaciones extrañas que veremos en la campaña desde aquí hasta octubre, atravesando antes las PASO del 11 de agosto. Las acciones pesadas iniciaron al mediodía de ayer, cuando dirigentes de la UCR comenzaron a llamarse por teléfono unos a otros para indagar de qué hablaría Fayad en la presentación de los triciclos eléctricos para los preventores. Los operadores del intendente capitalino habían contactado a periodistas de medios amigos para prometer una “bomba” y el dato se filtró rápido. El multimedios Uno, propiedad de Daniel Vila y José Luis Manzano y aliados del intendente, puso en marcha la máquina anticipando la temible bomba. En las filas del cobismo ya se sabía que la pirotecnia prometida giraría alrededor del trámite de la jubilación de vicepresidente que le corresponde a Julio Cobos, como a todos los ex presidentes y vicepresidentes de La Nación. La operación mediática se cerró a las 17:12 con un despacho de la agencia oficial Télam, amplia y generosamente reflejado por el aglomerado de medios de los que dispone el gobierno en todo el país, sin edición ni contexto alguno. Fue la misma agencia que según la diputada ultraoficialista Diana Conti sirve para hacer operaciones mediáticas, al rescate de algún funcionario necesitado de respaldo o de amigos en problemas.

Hacia el final del día, Cobos había perdido la paciencia y la tranquilidad con el asunto, y Fayad habría ganado el round en la pelea de nervios: uno a cero. ¿En la gente? Habrá que verlo.

Ya todos conocen la historia. Fayad denunció que Cobos buscaba una jubilación de privilegio como vicepresidente, Cobos le contestó con ironías pero dando explicaciones, Fayad volvió a atacarlo pidiendo “no aclare que oscurece”, y así en una escalada que intentó presentarse a la sociedad como una “pelea de radicales”. Pero nada más lejos de ello. Se trató de una operación, desprolija y de baja factura, es cierto, pero operación al fin, al estilo de los “carpetazos” para desanimar a los enemigos. Ya lo sufrieron el propio Cobos, Elisa Carrió, Macri, Binner, mucho antes Enrique Olivera, Francisco De Narváez, y tantos otros.

La pregunta es por qué y para qué. ¿Tiene utilidad atacar a Cobos, un hombre que se fortalece con la crítica? Su mejor momento fue cuando más lo odió el kirchnerismo luego del “No positivo” que justamente mañana a las 4:25 de la mañana cumplirá cinco años.

“Nosotros en esto no intervenimos. El Viti tiene amigos allá, habla solo, arregla solo… no necesita órdenes… le ‘levantan’ todo lo que dice” cuenta un informante del justicialismo, desde donde ayer observaron a prudente distancia lo que sucedía con Cobos y Fayad. La fuente ensaya además explicaciones sociológicas a la pelea. “Lo que pasa acá es que detectamos que Iglesias ha crecido y Cobos perdió algunos puntos… nosotros también subimos y esto plantea un panorama distinto al de semanas atrás, cuando Mario Riorda hizo la primera evaluación” explica, con un valor agregado. “Vemos que Iglesias ha logrado quitarle a Cobos la bandera del radicalismo. Si le preguntás a la gente cuál de los dos es el candidato de la UCR, si Cobos o Iglesias, dudan… y la verdad es que la última vez que Cobos fue candidato del radicalismo fue hace diez años por la gobernación. Después fue por la Concertación, y en 2009 ganó con el Frente Cívico pero él no era candidato y su partido era el CONFE” dice.

En aquella primera mirada de Riorda a la que se refiere el dirigente, Cobos medía 42 puntos, el PJ sumaba alrededor de 21, e Iglesias menos de 6 puntos. Esto ocurrió en medio de la promocionada división de la UCR, o mejor dicho, del éxodo de “iglesistas” y “vitistas”. Hoy, las encuestas que maneja el peronismo promedian una ventaja de cuatro o cinco puntos a favor de Cobos, con alrededor del 35 por ciento de la intención de voto para el ex vicepresidente, un 30 % el PJ y entre 14 y 15 % Iglesias. El principal de estos sondeos lo hizo Enrique Bolatti, pero cuentan con otros similares. ¿Si estos números responden a la realidad del ánimo del votante? Se verá en semanas.

 

  “Todo suma…” dice otro dirigente peronista consultado. Jura además que no se meterán en medio de esta pelea aunque cosecharán los dividendos.  ¿Cuánto le agrega al peronismo la “lima” a Cobos? Esa respuesta es muy compleja pero Bolatti ensaya una: “La mayoría de la población tiene su voto decidido. Lo que pelean aquí es el pequeño porcentaje de votantes que quiere optar por la oposición y no decide por cuál, es decir, por candidatos que ‘comen del mismo queso…’ visto así podría beneficiar al peronismo… en tanto se vote menos por Cobos que lleva una pequeña ventaja… pero la verdad es que en esta elección, ganar o perder por cuatro o cinco puntos significa que al Congreso van dos diputados de cada uno de los dos partidos y uno del tercero. Iglesias se juega a entrar, en este esquema, como el quinto diputado” dice. Lo que afirma Bolatti es cierto, el peronismo se puede beneficiar sin recibir por eso más votos, y para ello necesita hacer crecer a Iglesias. Por eso cometió un error Cobos al permitir que lo suban a boxear a un ring creyendo que jugaría con reglas de caballeros, cuando del otro lado muerden la oreja, patean, y si pueden… escupen.

La pelea Cobos-Fayad no existe como tal, sino como operación del kirchnerismo en una provincia que les preocupa por el resultado. Por eso apelan a su amigo incondicional, el intendente capitalino, para achicar distancias. Las intervenciones de Fayad de ayer merecen un párrafo de análisis. El jefe de la ciudad no es una persona ignorante ni mucho menos. Ha estudiado muchísimo y recorrido el mundo de noche y de día. Aún no tiene problemas con la lecto escritura y por lo tanto entiende la ley, los procedimientos, y el alcance de sus palabras. Zanjada esta cuestión, negar a un ex vicepresidente una pensión-jubilación que le corresponde y a la que la presidenta accedió en un trámite récord de dos meses cuando murió Néstor Kirchner, es de una mala intención manifiesta. Y más, si Cobos aún no ha cobrado un peso.

La jugada es de alcance corto para el kirchnerismo también. Néstor Kirchner cobraba su sueldo de ex presidente sin renunciar a su dieta de diputado. Según publicó el periodista Mariano Obarrio en La Nación en 2010, la liquidación de marzo de ese año por su condición de ex mandatario fue de 29.603,63 pesos, cerca de 7.610 dólares al cambio de ese día, 29 de marzo, a 3,89 pesos por dólar. En “plata de hoy” una compensación similar le significaría a Cobos, en caso de que la cobre alguna vez, cerca de 60.000 pesos al mes, el dinero que airadamente Fayad reclama. Agreguemos a la cuenta de Néstor que cobraba además cerca de 13.000 pesos de dieta legislativa. Cristina heredó luego esa misma pensión en trámite récord, aunque nunca se supo si en realidad la cobra.

Raúl Alfonsín, De la Rúa, Menem, fueron cuestionados alguna vez por aquella jubilación presidencial. Alfonsín donaba la mitad al PAMI, De la Rúa renunció a ella porque se escapó en el helicóptero, y Menem no la cobraba a pesar de que figuraba en los registros de la Anses. La nueva estrella de la política nacional, el indescifrable Sergio Massa, debió hacer aquella aclaración respecto del riojano.

Una situación a considerar en esta pelea es la de la “vara” con que se mide en política. Fayad denuncia a Cobos por una jubilación que podrá gustar o no, pero que corresponde. Pero es el mismo intendente a punto de ir a juicio oral por  amenazar de manera anónima a periodistas y a políticos de la oposición;  o que usaba a secretarias municipales en su estudio. ¿Quién sale mejor o peor parado entonces? Fayad podría perder en la comparación "popular" con Cobos, pero gana seguro, porque en el revoleo y la confusión podrá aportarle algunos votos indecisos a Iglesias y ayudarle a llegar al Congreso de la Nación.

Para el final: la campaña recién empieza y ya vimos la primera operación fuerte contra un candidato, montada con el poder de fuego mediático del oficialismo. En algún punto fue exitosa por la masiva difusión que tuvo y porque Cobos se molestó y perdió la paciencia, como él mismo admitió anoche en nuestro programa After Office de MDZ Radio. Habrá mucho más, porque las elecciones del 11 de agosto resultan apenas un entremés y el plato fuerte será en octubre. Hay que prepararse para dos meses más de todo esto.