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Con dudas sobre la causa de su muerte, enterraron a Videla en Pilar

Se especulaba con que sería enterrado en San Luis, pero finalmente no fue así. La autopsia reveló que sufrió quebraduras y no fue atendido.

El ex dictador Jorge Rafael Videla fue enterrado en el cementerio Memorial de Pilar el jueves 23 de mayo, informó el sitio de Internet Infojus Noticias.

Citando fuentes del juzgado número 3 de Morón, se aclara que Videla fue enterrado en el cementerio Memorial de Pilar el jueves 23 de mayo, el mismo día en que su cuerpo fue retirado de la morgue judicial.

Según Infojus Noticias, así consta en la licencia de inhumación, que fue expedida por el registro civil Delegación Marcos Paz ese mismo día, acercada al juzgado por uno de los hijos de Videla a las 11 de la mañana de hoy.

El Memorial de Pilar es el mismo cementerio donde fue enterrado Martínez de Hoz.

La autopsia

El domingo, Perfil dio a conocer los resultados de la autopsia que revelan que el ex dictador sufrió quebraduras y no fue atendido.

El médico y periodista Nelson Castro sostuvo que "todo comenzó entre las cuatro y las cinco de la tarde del viernes 10 de mayo cuando Jorge Rafael Videla se estaba dando su habitual ducha, circunstancia en la que, por causas que se desconocen, cayó pesadamente. Tras el golpe, tuvo problemas para incorporarse por lo que tuvo que ser levantado por varios internos que lo trasladaron a su celda.

El artículo de Perfil continúa con el relato día por día del padecimiento de Videla. El lunes 13, aquejado de fuertes dolores, el ex dictador debió comparecer ante el tribunal por el que está siendo juzgado por su responsabilidad en el Plan Cóndor de secuestro, tortura y desaparición de personas llevado adelante por los gobiernos militares de la Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. Este procedimiento significó que fuera sacado de su celda a las cuatro de la mañana, llevado a la Unidad de Traslados de Devoto y desde allí al tribunal correspondiente. En la Unidad de Traslado debió esperar algunas horas. En invierno, el lugar es una heladera y en verano, un horno. En la sala de audiencias, el ex dictador manifestó que tenía “inestabilidad vertical” .

Terminada su comparecencia, fue regresado, previo nueva pasada por Devoto, al penal de Marcos Paz. Esa noche, durante la cena, el ex comandante en jefe del Ejército les comentaba a sus camaradas que se encontraba muy dolorido a causa de la caída sufrida en la ducha.

Se lee en la denuncia judicial: “Al día siguiente, es decir martes 14 de mayo, siendo horas de la tarde, le pregunté cómo se sentía, yme respondió que estaba bien, pero señaló que le dolía “acá” –señalando la zona pélvica. A partir de ese momento y los días siguientes era comentario común entre el resto de los internos el estado desmejorado en que se notaba en la persona de Videla. Los días miércoles y jueves por la noche lo sacaron del calabozo y fue llevado al centro médico asistencial del complejo y vuelto a ser reintegrado a su celda, y creo que el miércoles le sacaron una radiografía no sé dónde, pero me enteré que ese día, mientras cenaba, que Videla aparentemente no tenía nada, y vi a Videla conversando con el doctor Domínguez sobre su dolencia, pero no escuché el contenido de la charla”. A esta altura del relato, el camarada de Videla hace un comentario clave: “Mi pensamiento fue el siguiente: como tengo conocimiento (de) que en el complejo no hay traumatólogo, y porque padezco una lesión en el hombro izquierdo, desde el 10 de abril, y aún no tengo un diagnóstico certero, le pregunté quién vio las radiografías, a lo que me contestó que no sabía y lo que me hizo pensar que fueron (vistas) por alguien no especializado”.

Fuentes del Juzgado Federal de Morón, a cargo del juez subrogante Juan Pablo Salas, confirmaron a Perfil que el informe preliminar de la autopsia señala lo siguiente: fracturas múltiples, una de ellas de pelvis y cáncer de próstata en tratamiento. Además, por los datos de la historia clínica –guardada bajo siete llaves-– se sabe que Videla estaba recibiendo anticoagulantes.

El jueves, las cosas no mejoraron. Los dolores siguieron siendo fuertes, lo que debe haber obligado seguramente a administrarle al dictador altas dosis de analgésicos. Continúa el relato del denunciante: “El jueves por la noche el Coronel (su nombre está tachado) y yo comentamos el mal estado de salud en que se lo veía a Videla y, además, era un comentario general de los internos. Sé que ese día se lo llevaron nuevamente al centro asistencial, pero yo no lo vi. Esa misma noche lo vi conversando con una médica de la que no recuerdo el nombre, pero (que) siempre viste ambo rojo. Posteriormente, Videla quedó en el pabellón y a la mañana siguiente nos encontramos con el deceso del mismo”. Sobre el momento de la muerte se lee: “…siendo las 8.10, tras escuchar unos gritos en el pabellón, sin entender lo que se decía y creyendo que se trataba de una requisa, salí de la celda y otros internos me informaron que había fallecido Videla; textualmente me dijeron ‘se murió el viejo’. El Capitán (nombre tachado), interno alojado allí me dijo que cuando pasó el recuento saliente, siendo las 7.50 horas, estuvo hablando con Videla y él los escuchó. Y al pasar el recuento entrante, lo encontró fallecido, allí se produjeron gritos, por eso sé que falleció entre las 7.50 y las 8.10 horas. A partir de allí, la celda de Videla se mantuvo cerrada y con custodia, sin perjuicio del ingreso de personas del Servicio Penitenciario Federal, alrededor de las 9 horas. Ingresó un médico o enfermero con un aparato para realizar un electrocardiograma y otras personas que también ingresaron a quienes no conozco, pero sí vi ingresar al subdirector del módulo, oficial Tomadin.

Durante el resto del día, permaneció en custodia en la puerta de la celda de Videla hasta que se llevaron el cadáver a las 16.00 horas. A la hora referida llegó el oficial Flores, director del módulo, a quien el dicente el teniente coronel Di Pasquale y el mayor (nombre tachado) le solicitamos ser testigos del procedimiento de retiro del cadáver y pertenencias del occiso y solicité la confección de un inventario de tales objetos, recibiendo como respuesta que dicho procedimiento sería realizado por personal de la Policía Federal Argentina, lo que me obligó a referir que los testigos debían ser circunstanciales y no traídos por ellos”.