Confirman el caso de lepra en el Gailhac
En los últimos días, el director del Gailhac, Marcelo Barcenilla, se mostró visiblemente molesto por la respecto a la existencia de un paciente con lepra en ese hospital. Inmediatamente, hizo publicar una desmentida en diversos medios digitales.
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Más aún: si Lobos no tiene lepra, como asegura el director del Gailhac, ¿por qué se lo volvió a trasladar al Lencinas?
Esas y otras preguntas son las que deberá responder Barcenilla, más temprano que tarde. También tendrá que explicar por qué se insistió en encubrir la enfermedad de un hombre que aún hoy es buscado por la policía en Tucumán.
No será esa su única dificultad. El director del nosocomio deberá explicar cómo es que Lobos fue diagnosticado de un día para otro en el marco de un estudio que demora una semana en realizarse. “Es mentira. Barcenilla dice que al paciente lo atendieron dos infectólogos y un dermatólogo y que en 24 horas descartaron la lepra. Eso no es verdad, es un estudio que demora no menos de siete días”, dijo a este diario uno de los médicos consultados para esta nota.
En estas horas, el titular del Gailhac apenas atina a avanzar en una suerte de caza de brujas contra médicos y enfermeros sobre los cuales sospecha por presumirlos de haber entregado la información reproducida por este diario.
Al mismo tiempo, ha cajoneado la historia clínica de Lobos a efectos de que nadie pueda acceder a su currículum médico.
No obstante ello, MDZ logró acceder a una copia, donde aparece detallado el diagnóstico de lepra en, al menos, dos oportunidades desde el año 1993 a la fecha. Ese documento es elocuente por demás se entregará a la Justicia en caso de que esta lo requiera.
Concluyendo
Como puede verse, existen antecedentes clínicos de Lobos que tendrían que haberse tenido en cuenta antes de permitir su ingreso en el Gailhac. ¿Cómo es posible que pudiera pasar por un comité de admisión médico sin que nadie se percatara de su potencial peligrosidad?
La respuesta es inquietante: en ese nosocomio no existe comité alguno. Todo se decide discrecionalmente entre tres profesionales: Barcenilla, su segunda, Dora Sarmento y un médico de apellido Cobos.
Mientras esto ocurre, Raquel Blas dejó a este cronista una de las definiciones más crudas acerca de lo que significa el retorno de la lepra a Mendoza: “No es una enfermedad de la pobreza, es una enfermedad de la extrema pobreza”.