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Otra (mala) noticia en el piedemonte

Los hechos de los que nos lamentamos a diario ocurren y no los vemos por la tele. Aquí un ejemplo
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

 Cosecha propia

"La gente generalmente confunde lo que se lee en los diarios con las noticias” Abbott Liebling, periodista norteamericano que vivió entre 1904 y 1963.

La definición citada podría ser adaptada a estos tiempos más urgentes e híperactivos con la televisión como la expendedora de imágenes que muchas veces se confunden con noticias.

La industria informativa comenzó a frenar la producción después del segundo programa Periodismo para todos de Jorge Lanata. Hubo una sensación de relajo tras el programa del domingo ya que quedó indicado el perfil de la investigación periodística que apuntó finalmente al empresario constructor Lázaro Báez y sus presuntas maniobras de lavado de dinero sacado de las licitaciones públicas de las provincia de Santa Cruz.

Por eso a partir de esta semana la agenda volverá a sus carriles normales (es decir la Casa Rosada buscará tomar la iniciativa en la Nación) hasta el próximo lanatazo y esperamos que ahora todo lo que vimos en la tele sea materia de análisis judicial. La situación se da en medio de un proceso político de la reforma judicial donde el gobierno nacional puja por conseguir los votos en Diputados que le permita aprobar el paquete de leyes para democratizar la justicia.

En este desarrollo informativo que parece haberse transformado en el pulso de la realidad sobredimensionado por los programas chimenteros que se encargaron de desollar a todo personaje mediático que estaba a su alcance del caso de "la ruta del dinero K". La verdad es que se mostraron como verdaderos buitres de lo que dejaba el depredador informativo Lanata, quien se sintió herido por las presuntas operaciones de los periodistas apuntados como arietes kirchneristas para neutralizar el impacto de Lanata.

Entonces el foco de atención es probable que regrese un poco a lo que nos pasa a nosotros, a lo que les ocurre a los mendocinos en las calles. Porque mientras todo pasa en la tele las calamidades sociales se multiplican a diario y como nos ocurren a nosotros no nos parecen trascendentes.

Claro que alguien los tiene que mostrar, porque las noticias necesitan del condimento necesario de la notoriedad, y aquí vamos mientras Lanata sigue buscando la pista de Lázaro Báez.

Mirando al Oeste

Lo que se conocerá en las próximas horas quizá nos asombre y llame nuestra atención. A lo que me refiero es que -por ejemplo- deberemos estar atentos a un caso que bien puede representar el desordenado crecimiento territorial que sufre el Gran Mendoza es uno de nuestro grandes males y que lo disimulamos permanentemente porque somos presos de nuestras propias afecciones.

Un caso que bien representa lo que el rector de UNCuyo, Arturo Somoza ratificó en una entrevista con MDZ Online, como uno de los grandes problemas que no se resuelven por la misma incapacidad del Estado para abordarlos.

El caso en cuestión ocurre en Las Heras hacia el piedemonte del departamento que gobierna el peronista Rubén Miranda. Al intendente se lo ve preocupado más allá de la interna peronista. Y tiene razón en estarlo cuando uno se entera del movimiento de familias que de a poco se ha ido instalando en un loteo que se encuentra al oeste de la rotonda de Regalado Olguín ni bien se traspone un barrio privado sobre el costado sur del camino hacia El Challao.

Todo un símbolo, un cartel improvisado anunciando la propiedad precaria.

Es ahí entonces donde el dueño de ese predio que no tiene ningún tipo de servicio está loteando de manera irregular, por lo menos así lo cuenta el jefe lasherino.

Esto se conocerá por el mismo municipio en la Legislatura. Es notable porque dentro de esta movida está involucrado, de acuerdo a las fuentes municipales, un abogado que trabaja en la Fiscalía de Estado y que actúa como una especie de garante de las operaciones donde hay compradores de buena fe.

El caso fue registrado por las cámaras de MDZ el sábado. El asunto merece la atención porque es una práctica más que usual para quienes creen que el piedemonte es habitable y el asfalto avanza en las zonas aluvionales sin ningún tipo de control.

Se presumen consecuencias políticas y económicas porque son 15 familias que ya han sentado sus señales en el lugar de manera precaria y otras han avanzado construyendo en un espacio que no tiene la más mínima urbanización y sólo cuenta con la salida a la ruta.

Mientras todo lo que pasa en la tele nos seguirá llamando la atención, situaciones que son noticias inadvertidas, como estas seguirán ocurriendo en Mendoza.