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El Consejo de la Magistratura en la mira

La "democratización de la justicia" a nivel nacional tiene su correlato provincial. Omar Palermo, el último juez en ingresar a la Corte planteó su idea de reformar el órgano seleccionador de jueces y quiere evaluar quiénes examinan a los aspirantes de jueces.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Omar Palermo fue el último juez que ingresó a la Corte local. Es un reformador declarado y forma parte del movimiento “Justicia legítima” que impulsa y avala el proceso llamado democratización de la justicia. Con esa impronta es que ayer participó de la presentación de los proyecto de ley de Cristina Fernández.

Palermo, por su parte, se ha ido transformando en un referente del libreto nacional. De hecho impulsó la Dirección de Derechos Humanos dentro del Poder Judicial mendocino. En estos terrenos judiciales bajo estudio y desde ese lugar respondió las preguntas de MDZ On line.

-¿Cuál es el concepto en que se basa la reforma que impulsa la presidenta?

-La idea es transparentar, lo venimos defendiendo desde Justicia legítima. La idea es un Poder Judicial al servicio del ciudadano. Esto es lo que hemos defendido y es lo que ha recogido este proyecto.

-¿Por qué cree que, críticamente, se la señala a esta "democratización" como una avanzada desde el poder político sobre la justicia?

-No creo que sea un avance sobre el Poder Judicial. La verdad es que no lo creo. Por ejemplo le pone plazos a los tiempos de la cautelar y eso deberá ser cumplido. Esos límites favorecen a la ciudadanía. Esos plazos son a favor de que haya procesos razonables. En el Consejo de la Magistratura pasa lo mismo con esa apertura hacia sectores científicos no jurídicos.

No veo un avance sobre el Poder Judicial sino que veo más control sobre el Poder Judicial. Y eso en manos de la ciudadanía.

-¿Algunas de las reformas que impulsa la Nación en el Poder Judicial se pueden aplicar en la Justicia mendocina?

-Creo que algunas sí, como la publicidad de las sentencias y la publicidad junto con el control de los procesos.

-¿Y en el Consejo de la Magistratura de Mendoza?

-Hablo de reformas donde debe haber reforma constitucional mediante. Me gusta la idea de que en Consejo de la Magistratura haya científicos no juristas para introducir nuevas visiones, distintas a las que tenemos los abogados.

La verdad que me gustaría más participación ciudadana en ese órgano de justicia (Consejo de la Magistratura).

-¿Cuáles son esos cambios que propone?  

-Por ejemplo no creo que las comisiones asesoras tengan que estar ocupadas por profesores de universidades privadas. Es decir, me parece que los profesores que toman exámenes a nuestros jueces deben de ser universidades públicas y deben ingresar por concurso. Los jueces que toman exámenes a los jueces deben ser evaluados también. Estamos cansados de los eternos evaluadores que nunca han sido evaluados. Es verdad que ha habido reformas hace poco en el Consejo para mejorar esto pero creo que se puede mejorar más aún.

Hay que promover la renovación de las comisiones asesoras porque si uno revisa la historia de los últimos diez años los nombres se repiten y se van rotando y eso produce un sistema de evaluación corporativa muy fuerte.

-¿Es democrático el Poder Judicial mendocino?

- Creo que sí es bastante democrático el ingreso al Poder Judicial. Es un sistema que le permite a cualquier ciudadano ingresar a trabajar.

Creo que con esto nos vamos alejando cada vez más de la llamada familia judicial.

Esto se ha visto favorecido por la cantidad de cargos creados con la aplicación del nuevo Código Procesal Penal lo que ha hecho que ingrese mucha gente y eso ha hecho que el sistema de ingreso sea bastante democrático. También creo que esto se puede mejorar porque se puede poner atención más en el perfil de quien ingresa, su capacitación, y que no sea sólo un examen de que tan rápido se escribe en una computadora.

Hay que prestar atención a lo que dice Palermo. Su relación cercana y personal con el gobernador lo hacen un funcionario influyente en un escenario político judicial muy distinto al que se vivió hace una década cuando los jueces se enfretaron con los gobiernos de turno por los salarios. Los aires reformadores están corriendo también en Mendoza.