El fantasma de la devaluación
Mercedes Marcó del Pont lo dijo claro y sin dudar: "Ahora hasta dicen desdoblamiento o devaluación después de las elecciones. Son cosas que no van a ocurrir porque el Gobierno tiene una política de fondo que se va a mantener". ¿Por qué la titular del Banco Central debió salir a refutar esa posibilidad? ¿Existe esa probabilidad?
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¿Puede denominarse “administración cambiaria” al desmanejo que hoy existe respecto al dólar? ¿Cómo puede generar confianza una afirmación de tal nivel de absurdo?
No obstante ese “sincericidio”, Marcó del Pont defendió la postura oficial al señalar que "la Argentina se planteó políticas para evitar la apreciación cambiaria y la primarización que dieron resultado, porque vemos que lo que más viene creciendo es la participación de las exportaciones industriales en las ventas externas totales".
Para sostener esa afirmación, la titular del BCRA aseguró que “el crecimiento de la productividad fue enorme en estos años” y que ello “tiene que ver con el aumento de la inversión".
¿Cómo creer que no habrá devaluación si la única manera que encontró Marcó del Pont para refutar esa posibilidad fue apelar a las falacias más sorprendentes?
Es cierto que crecieron los números vinculados a la productividad, pero ello fue un reflejo inevitable del empuje de la inflación. Respecto a la inversión en sí, no hace falta mencionar que los que podrían poner dinero en la Argentina escapan a otros destinos para hacer crecer sus negocios.
No es esto prueba de que vaya a haber una devaluación, desde ya, pero amerita tomar con pinzas todo lo que se diga desde el oficialismo respecto al futuro de la economía vernácula.
Ya lo dice una vieja y conocida frase del saber popular: “El que se quema con leche ve una vaca y llora”.


