Presenta:

La mitad de los condenados seguirán presos en sus casas

La justicia condenó a 10 ex policías y militares por delitos de lesa humanidad. Pero 5 de ellos seguirán con prisión domiciliaria por su estado de salud. Crónica del tercer juicio en Mendoza.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Juan Antonio González Macías, presidente del tribunal, leyó la sentencia con la voz al borde de la afonía. El hombre pidió disculpas, sabiendo la importancia que tenía la resolución que estaba por comunicar: en el expediente están escritos los relatos de parte de la historia más dolorosa de la Argentina y Mendoza, que esta vez terminaron con siete personas condenadas a perpetua por los delitos contra la humanidad y otras tres con penas menores.

Detrás de un vidrio que protegía a los principales actores del juicio, los familiares de las víctimas y de los acusados seguían la lectura de la sentencia. Hubo algunos llantos, algunas palabras de resignación y respiro para muchos.

Juan Antonio Garibotte, Paulino Enrique Furió, Alcides París Francisca, Juan Agustín Oyarzabal, Aldo Patrocinio Bruno, Ricardo Benjamín Miranda y Armando Fernández fueron condenados a perpetua porque fueron encontrados culpables de delitos como privación de la libertad, homicidio calificado “con el fin de procurar impunidad”. En total fueron 23 las víctimas secuestradas y asesinadas. Otro de los delitos por el que fueron condenados fue el robo de niños. Dardo Migno fue condenado a 14 años de cárcel y Ramón Puebla a 18 años. Todos son ex policías y militares.

Todos los condenados son ex policías y militares. Cuatro de ellos siguieron el debate desde Buenos Aires y Rosario.

La sentencia dispuso la inmediata detención de los acusados. Pero no todos, pues la mitad de los condenados seguirán con el beneficio de prisión domiciliaria por su estado de salud. Los beneficiados son Paulino Enrique Furió (que está en Buenos Aires), Ramón Ángel Puebla (está en Buenos Aires), Agustín Oyarzabal, Dardo Migno (está en Rosario) y Alcides París Francisca (está en Rosario). El resto fue detenido y trasladado al penal San Felipe, detrás de la cárcel de Boulogne Sur Mer hasta que se defina un sitio definitivo. A todos los condenados se les realizarán nuevos exámenes médicos para constatar el estado de salud.

La sentencia fue firmada por González Macías, Roberto Burad y con la firma en disidencia parcial de Alejandro Nocetti.

La lectura de la sentencia estuvo marcada por el respeto. No hubo festejos, ni acusaciones. Ahora los querellantes apelarán algunas de las decisiones.

El tercer juicio

Fue la tercera sentencia producida en Mendoza desde que se reabrieron las causas por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Entre los familiares de las víctimas hubo satisfacción porque todos los imputados fueron condenados, pero también lamentos porque cuatro de ellos tendrán el beneficio de prisión domiciliaria y también consideraron exigua la condena para Fernando Morellatto. Por eso el juicio aún no termina: los querellantes apelarán pidiendo que se revise la condena a Morellatto. Se descuenta que los abogados defensores harán lo mismo, pero con intenciones inversas.

Las condenas se produjeron  enmarcando los delitos en el plan elaborado por la dictadura, cuyos delitos son considerados como dañinos para la humanidad y también dentro del delito internacional de genocidio.

Los protagonistas

La sala de debate se colmó de a poco. De un lado se sentaron los familiares de las víctimas y del otro los de los acusados. También llegaron distintos funcionarios de gobierno y referentes del poder judicial, como el juez de la corte Omar Palermo, para quien no era ajeno lo que pasaba: antes de asumir en la Corte, Palermo fue fiscal especial para los delitos de lesa humanidad. “Es raro estar de este lado (como público). Me siento como un ex jugador de fútbol que va a mirar un partido”, decía el magistrado.

Luego de la sentencia en la sala no hubo festejos. Sí la sensación de haber cumplido parte de un proceso necesario. “No es lo que esperábamos, pero es lo que hay. Hace años que pensábamos que nunca íbamos a lograr esto. Los que han trabajado muy bien son los fiscales y los abogados. La condena de Morellatto es una risa. Habrá que esperar. A los que les han dado cárcel en su domicilio, es una burla. Pero por lo menos se ha ventilado todo lo que han hecho, no están limpios. La gente ha conocido lo que han hecho. Algunos de los condenados siguen en sus casas”, dijo María de Domínguez.

Los querellantes aseguraron que recurrirán a casación para buscar penas más duras. “Lo vamos a recurrir porque es poca la pena para Morellatto, porque han aplicado la vieja ley para un delito como las torturas. Hay siete perpetuas y es importante. Es un avance, no es todo lo que uno quisiera, pero es un gran avance, es un acto de justicia. Estamos confiados en que el fallo fue bueno, pero le falta un poquito. Tenemos los remedios legales para ir a casación”, dijo Pablo Salinas, abogado del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

Los condenados que tenían que ir a la cárcel fueron detenidos en ese mismo momento y salieron por la parte trasera de los tribunales federales. Allí esperaban algunos familiares, aún acongojados por la situación. “Esto es una cuestión política. Él no tiene nada que ver y fue un policía ejemplar”, dijo Carlos Morellatto, hermano del condenado Fernando Morellatto. La sentencia llegó justo antes de un nuevo aniversario por el golpe de estado de 1976.

En este juicio se acumularon las causas por los secuestros y homicidios de Blanca Graciela Santamaría, Ángeles Gutiérrez de Moyano, Roberto Blanco, Miguel Poinsteau, Oscar Ramos, Oscar Daniel Iturgay, Juan José Galamba, Ramón Sosa, Gustavo Neloy Camín, Mario Guillermo Camín, Raúl Oscar Gómez, Víctor Hugo Herrera, Juan Carlos Romero, Daniel Romero, Margarita Dolz, Antonia Adriana Campos de Alcaráz, José Antonio Alcaráz , Néstor Carzolio, Nélida Tissone, Alberto Jamilis, Rodolfo Vera, Walter Domínguez y Gladys Castro.

También estaban incluidas las causas por el secuestro de ngel Bustelo, Oscar Guidone, Martín Lecea, Martín Alcaráz (de 10 años en ese momento) y Roberto Vélez, quien estuvo presente en el debate.