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Meoni y las sospechas políticas detrás de los incidentes en Junín

El intendente de Junín cree que detrás de los incidentes ocurridos en Junín, hay una mano política. “Me quieren desestabilizar”, dijo a sus hombres de confianza.

Mario Meoni se lo dijo a sus hombres de mayor confianza a última hora del domingo: “Acá pasa algo raro, nos quieren desestabilizar”. El intendente de Junín se refería de esa manera a los ocurridos en esa localidad en las últimas horas, en el marco de la marcha por el esclarecimiento de la muerte de la adolescente Karen Campos.

"Eran delincuentes y en el transcurrir del día vamos a tener noticias claras... Hay militantes de algún partido político que pretendían disturbios y fuertes ruidos para desestabilizar y generar estas cosas imbéciles que no tienen sentido", declaró Meoni a radio Mitre esta misma mañana, refrendando sus propias sospechas.

En realidad, el intendente no tiene dudas sobre el eventual armado político detrás de los incidentes. Peor aún, sus sospechas tampoco son nuevas: vienen de la época en la reclamó a Nilda Garré la presencia de gendarmes en la zona debido al incremento de la violencia y la venta de drogas. La ministra de Seguridad jamás contestó su requerimiento.

Algo similar le ocurrió con el secretario de Seguridad, Sergio Berni: "Me dijo que después de mis declaraciones era muy difícil poder ayudarme y me pidió que vaya a hablar con Matzkin (jefe de la Policía bonaerense)".

El propio Meoni admitió que esa respuesta lo dejó “pasmado”.

Aunque es aventurado hablar de un “armado político” detrás de lo sucedido en Junín, no sería improbable que esto fuera así en el marco de la embestida que el kirchnerismo viene llevando adelante contra el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Ricardo Casal.

Hace algunas semanas, Horacio Vebitsky, quien suele anticiparse a las movidas de la Casa Rosada, advirtió a través de su columna en Página/12 que el distrito comandado por Daniel Scioli era una suerte de polvorín sin control. En la misma columna, dio a entender de la mecha de la violencia podía encenderse en cualquier momento y que sería una especie de prueba para la gestión de Casal.

Podría ser solo una coincidencia… o no. Será el tiempo el que dirá finalmente si las peores sospechas se hacen carne.