Sobra electricidad, falta inversión
Había pronósticos sobre lo que podía pasar y el apagón del 24 de diciembre mostró la situación de vulnerabilidad que tiene el sistema eléctrico de Mendoza. Pero fue una “muestra” de lo que puede pasar, principalmente por el retraso en la inversión para actualizar el sistema eléctrico a las necesidades actuales de la demanda.
Ayer, por ejemplo, no hizo falta ninguna circunstancia extrema para que miles de mendocinos se quedaran sin luz: apenas un calor convencional de enero alcanzó para sacar de sistema a transformadores de baja tensión en Guaymallén, Godoy Cruz y Las Heras. En ese contexto, habrá que acostumbrarse y tener velas y linternas a mano.
La demanda casi se duplicó y crece a un ritmo del 5% anual. Pero las inversiones para responder a esa necesidad están estancadas.
Los datos son tajantes: en una década la demanda eléctrica se duplicó y la inversión para responder a esa necesidad se quedó estancada. A la hora de buscar responsabilidades una de las principales está en la distribución: hoy en Mendoza la energía disponible sobra gracias a la línea Comahue Cuyo, pero no hay infraestructura para aprovecharla, pues la principal falencia está en la distribución. Por eso, por más que esa obra haya costado más de 100 millones de dólares (y que será pagada en parte por los usuarios) el sistema sigue siendo frágil.
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El Gobierno está terminando el mapa de la crisis energética de la provincia actualizado a diciembre del 2012 y, aseguran, aumentarán la presión sobre las empresas para al menos mejorar la respuesta a las quejas. En el fondo saben que por ahora sólo pueden poner parches y que hacen falta millones de dólares en inversiones. Sólo teniendo en cuenta las nueve obras que Distrocuyo considera indispensables, son necesarios cerca de 70 millones de dólares en inversión.
El principal problema está en el transporte y la distribución. Hay más electricidad disponible gracias a la línea Comahue Cuyo, pero no está la infraestructura necesaria para aprovechar ese recurso.
La semana pasada hubo una reunión entre los directores de Edemsa y el EPRE para tratar de ajustar la respuesta inmediata a la crisis. Uno de los pedidos fue que se reemplacen paulatinamente los transformadores que ya están obsoletos porque no responden a la demanda.
Como si fuera poco, la principal distribuidora de Mendoza, que es propiedad del grupo Vila - Manzano, estuvo al borde del apagón total por la deuda que arrastraba con CAMMESA, el mayorista de energía a nivel nacional. Pero según aseguran desde el Epre, ya comenzó a regularizar su situación pagando las facturas al día y realizando pagos a cuenta de la deuda.
Las zonas más vulnerables son el Gran Mendoza, San Rafael y el Valle de Uco. Hilando más fino, San José, Dorrego, Villanueva y algunas zonas de la Quinta Sección están en rojo dentro del mapa de la crisis eléctrica.
En problemas
“Tenemos energía disponible, pero hay problemas en las líneas de baja tensión. Vamos a ser duros para exigir”, promete Elián Japaz, presidente del Ente Provincial Regulador Eléctrico.
Los problemas se han generado no por un exceso general de la demanda, pues aún no se ha vencido el umbral máximo, sino por inconvenientes focalizados que tienen que ver con la precariedad del sistema. Incluso ese esquema hace más complicado una solución integral inmediata. Cuando la temperatura comienza a pasar largamente los 30 grados, ya se espera algún problema por la sobrecarga que se genera en los transformadores, muchos de los cuales aseguran que son obsoletos para la demanda actual. “Hemos solicitado que refuercen las guardias”, asegura desde el Epre.
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Desde el sector empresario la preocupación también va en aumento, pues temen que cuando estén en plena producción y haya picos de calor se puedan producir saturaciones mayores. Por ahora descartan aplicar restricciones al uso de energía eléctrica para la industria, porque no hubo picos de consumo que superen la capacidad de respuesta.
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Sanciones a la espera
Luego del apagón de Navidad, se analiza si corresponde o no sancionar a las empresas. Pero es un proceso largo. Primero las distribuidoras deben presentar el informe oficial sobre la cantidad de días que durante el cuatrimestre dejaron sin servicio a los usuarios. De acuerdo a esa información el Epre aplica sanciones, teniendo en cuenta si esos cortes se produjeron por negligencia o culpa de las distribuidoras. También se mide el tiempo de respuesta. Y se aplican sanciones según lo establecido en el contrato de concesión. Todo es apelable por parte de las empresas de manera administrativa y judicial.
El elemento de presión y de justificación para la falta de inversión que las empresas han tenido hasta ahora es el retraso tarifario. El año pasado lograron un aumento y están a punto de conseguir otro de alrededor del 5% en el corto plazo y otras dos subas similares a lo largo del año. La intención del Gobierno es emular la política de otras provincias de ir ajustando las tarifas paulatinamente para evitar saltos grandes. Durante el 2013 debería hacerse en Mendoza la audiencia pública como parte del proceso de revisión tarifaria. Esa convocatoria aún no tiene fecha, pero podría ser luego de la Fiesta de la Vendimia.




