Mendoza se acerca al "bipartidismo"
El poder político formal en Mendoza se caracterizó en las últimas décadas por tener tres actores principales: la UCR, el PJ y el PD. Ese tridente hoy está desequilibrado y como pocas veces la provincia se acerca a un sistema “bipartidista” en el que todo se negocia y se acuerda entre dos fuerzas principales. Aunque hoy es un dato relativo debido a la dinámica interna de los partidos (que promete más quiebres y divisiones), ya hubo ejemplos donde se marcó esa realidad. En la negociación del Presupuesto alcanzó con un acuerdo de la UCR y el PJ para darle luz verde, ninguneando al PD y sometiendo al resto de las fuerzas minoritarias.
Por la caída de peso de los demócratas, el PJ y la UCR negocian solos. El resto de las fuerzas se resignan a esos acuerdos.
Los analistas explican que es real el virtual “bipartidismo” de Mendoza debido a la falta de un equilibrio entre las tres fuerzas principales. Pero también aseguran que puede ser un proceso pasajero: aseguran que hay un electorado expectante de un tercer sector político. Y si no es el PD quien ocupe ese lugar, puede ser otra fuerza política. En la lista quien compite por ese lugar es el peronismo federal, aunque todo depende si se mantiene como tal o si se suma a alguna rama del oficialismo provincial como hay quienes sugieren.
Cobos, Scioli y vos
Ninguno de los partidos políticos de Mendoza puede tirar la primera piedra. Todos viven una feroz interna por la puja del poder; sólo que en algunos se nota más que en otros. Pero hacia afuera el equilibrio que parecían mantener el PJ, la UCR y el PD está desbalanceado.
Los demócratas cedieron espacios y los partidos más chicos también carecen de identidad propia: en la Legislatura sobreviven gracias a la relación simpática con algunas de las dos fuerzas mayoritarias. El caso emblemático es el de los ex integrantes del ARI, Néstor Piedrafita y Alejandra Naman, que fueron electos como férreos opositores al modelo K junto a la "gente de Cobos", pero ahora están bajo el ala del oficialismo.
El espacio cedido por el PD como tercera fuerza podría ser ocupado por el peronismo federal, nucleados detrás de Scioli. Pero el Gobernador de Buenos Aires también es referente de quienes hoy están en el oficialismo.
“El escenario es por un lado el radicalismo muy fuerte, pero con la grieta que se generó con el iglesismo. Hay que ver cómo resulta eso. Por el otro lado el PD ha quedado muy resentido. El peronismo federal podría captar un poco el terreno que tuvo el PD y pelear ese espacio de tercera fuerza. Hay que prestarle atención porque tienen algún guiño del sciolismo”, analizó Martha Reale, consultora y analista política de la firma Reale y Asociados.
La mujer explica que si bien en la práctica Mendoza ya vive una especie de bipartidismo virtual, hay un electorado demandante de un tercer sector. “Hay un grupo de personas que ronda entre el 10 y el 15 por ciento que no va a votar nunca al kirchnerismo y no se sienten identificados con el radicalismo. Hay electorado para una tercera fuerza”, explica. Aunque difícilmente esa tercera fuerza pueda aspirar a gobernar y romper con el aparato de los dos partidos más grandes, sí puede transformarse en una estructura de poder.
Como explica Reale, el peronismo federal es quien podría ocupar ese espacio. Pero todo depende de la evolución de las alianzas y los sinceramientos en el oficialismo. Es que el peronismo opositor ha tomado como referente a Daniel Scioli. Pero el Gobernador de Buenos Aires también es el favorito de gran parte del oficialismo local, liderados por el vicegobernador Carlos Ciurca. Por eso queda la duda planteada sobre el futuro que tomará ese sector.
La polarización favorece a la UCR. Por eso el Gobierno agita el quiebre de ese partido para dispersar poder en la oposición.
De cara a las elecciones la polarización parece favorecer al radicalismo, principalmente a la figura de Julio Cobos, por ahora el único candidato lanzado oficialmente. Pero, claro, todo depende de que todos se mantengan bajo el mismo paraguas partidario. Allí es donde aparecen las uñas del oficialismo para agitar el quiebre de la UCR, estrategia que se profundizará. Tres fuentes distintas y con llegada al poder confirmaron que hay vínculos aceitados entre los radicales que responden a Fayad e Iglesias y que buscan escindir ese partido. Incluso hubo reuniones en Casa de Gobierno y otras salas oficiales para definir estrategias. Esa relación se enfrió con el acuerdo con Cornejo por el Presupuesto.
El PD con miedo a la extinción
El Partido Demócrata ha sido quien más ha sufrido las crisis internas. Ha perdido identidad local luego de varias elecciones en alianza con otros partidos y también ha decaído su caudal de votos y representación. Perdieron espacio en la Legislatura y mantienen la conducción de sólo un departamento. El baldazo de agua fría lo sintieron en el tratamiento del Presupuesto, donde no fueron tenidos en cuenta para negociar; una señal de la pérdida de poder.
Ahora están en plena redefinición y en febrero podrían decidir qué camino seguir: buscar nuevas alianzas con el Pro y otros sectores o buscar reafirmarse como partido provincial.
“El caudal no se ha perdido. Nosotros hemos reafirmado que somos el único partido de oposición. Hacia adelante hay voluntad frentista y todos somos concientes de que algún tipo de alianza hay que encarar. Para no acentuar las diferencias estamos tratando de evitar las internas”, dijo Hugo Babolené, que está identificado dentro del PD con el sector liderado por Omar De Marchi. Justamente De Marchi es una de las figuras que hace dividir aguas. Él no puede volver a ser candidato a diputado nacional porque la Carta Orgánica se lo impide. Pero se especula con que sea candidato por otro partido, pero aliado al PD.
Los Demócratas están en plena redefinición para saber si apuestan a mantener alianzas nacionales o se apoyan en su identidad local. Pero antes deben salvar las diferencias internas.
En la vereda de enfrente aseguran que si no hay un cambio de rumbo, el PD puede desaparecer como protagonista de la vida política local. “Si no se cambia la estrategia seguro que el PD va a perder más espacio y ese tercer lugar. Lo que ha venido haciendo De Marchi es destruir el partido, lo ha ido achicando y expulsando a la gente. No puede seguir conduciendo. Hay que hacer un mix entre la gente con experiencia que se fue y gente nueva”, aseguró Jorge Difonso, intendente de San Carlos y opositor dentro del PD. Para Difonso en el 2013 el PD debe retomar la idea de partido provincial y enfocarse en lo local y recién pensar en alianzas nacionales para 2015.

