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El juego de la re-re de Cristina

Independientemente de los gestos oficiales, Cristina no buscará un nuevo mandato y mucho menos reformar la Constitución Nacional. El síndrome del “pato rengo”.
Foto: Télam
Foto: Télam

Todos hablan de ello, pero jamás ocurrirá: Cristina Kirchner no irá por un nuevo mandato en el año 2015. Ya se lo dijo a sus íntimos a mediados del año pasado y sus argumentos tienen más peso que nunca: la mandataria se encuentra exhausta física y mentalmente por su extenso mandato al frente del Ejecutivo.

A ello se suma un nuevo síntoma: la Presidenta está convencida de que la patología que sufre Hugo Chávez se ha disparado de alguna manera por su ininterrumpido paso por el poder. Nada más lejos de la realidad, pero Cristina cree que una cosa no está desvinculada de la otra.

Es bien cierto que la titular del Ejecutivo nacional coquetea con la posibilidad de seguir allende 2015, pero se trata solo de una estrategia que busca escapar del tristemente célebre síndrome de “pato rengo”. Se trata de la pérdida de poder que sufren los mandatarios en sus últimos años de Gobierno y que ya ha comenzado a afectar a Cristina.

Basta escuchar las declaraciones de importantes referentes del justicialismo para darse cuenta de ello. Para contrarrestarlo, la Presidenta apela a la estrategia más antigua del mundo: hacer creer que existe aún la chance de que competirá en 2015. De esta manera, logra que aquellos que aún no han sacado los pies del plato, no lo hagan a futuro. Al menos, en el corto/mediano plazo.

Lo cierto, como se dijo, es que Cristina ya advirtió —y reiteró ad infinitum— a sus allegados que no seguirá más allá de este período de gobierno.

Seguramente le costará abandonar el poder, pero lo hará de todos modos, por su salud personal. Algunos de sus funcionarios insistirán en que no lo haga. Es que ellos no desconocen la célebre frase de Hermann Hesse: “Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros”.